REPÚBLICA ARGENTINA
VERSIÓN TAQUIGRÁFICA
(PROVISIONAL)
CÁMARA DE SENADORES DE LA NACIÓN
5° Reunión - 2° Sesión ordinaria - 26/27 de marzo de 2003
Presidencia del señor presidente provisional del H. Senado, ingeniero José Luis Gioja,
del señor vicepresidente del H. Senado, doctor Marcelo Eduardo López Arias,
Secretarios: señor Juan Carlos Oyarzúnseñor Jorge Horacio Amarfil
Prosecretarios: señor Juan J. Canals, señor José D. Canata y señor Alfredo A. Luques








PRESENTES
AGÚNDEZ, Jorge Alfredo
ALPEROVICH, José Jorge
ARANCIO, Lylia Mónica
AVELÍN, Nancy Barbarita
BAGLINI, Raúl Eduardo
BAR, Graciela Yolanda
BARRIONUEVO, José Luis
BRIZUELA DEL MORAL, Eduardo Segundo
BUSTI, Jorge Pedro
CAFIERO, Antonio Francisco
CAPITANICH, Jorge Milton
CASTRO, María Elisa
CHIAPPE, Lázaro Alberto
COLAZO, Mario Jorge
COLOMBO, María Teresita
CONTI, Diana
CURLETTI, Miriam Belén
DANIELE, Mario Domingo
ESCUDERO, Sonia Margarita
FALCO, Luis
FERNÁNDEZ, Nicolás Alejandro
FERNÁNDEZ DE KIRCHNER, Cristina E.
GALLIA, Sergio Adrián
GIOJA, José Luis
GÓMEZ DE BERTONE, Deolide Carmen
GÓMEZ DIEZ, Ricardo
GUINLE, Marcelo Alejandro Horacio
HALAK, Beatriz Susana
IBARRA, Vilma Lidia
ISIDORI, Amanda Mercedes
JENEFES, Guillermo Raúl
LATORRE, Roxana Itatí
LESCANO, Marcela Fabiana
LÓPEZ ARIAS, Marcelo Eduardo
LOSADA, Mario Aníbal
MAESTRO, Carlos
MARTI, Rubén Américo
MARTÍN, Floriana Nélida
MAYANS, Miguel Ángel
MAZA, Ada Mercedes
MENEM, Eduardo
MERA, Mario Rubén
MORALES, Gerardo Rubén
MORO, Eduardo Aníbal
MÜLLER, Mabel Hilda
NEGRE DE ALONSO, Liliana Teresita
OCHOA, Raúl Ernesto
OVIEDO, Mercedes Margarita
PARDO, Ángel Francisco
PASSO, Juan Carlos
PAZ, Elba Azucena
PERCEVAL, María Cristina
PICHETTO, Miguel Ángel
PRADES, Carlos Alfonso
PUERTA, Federico Ramón
RASO, Marta Ethel
SALVATORI, Pedro
SAPAG, Luz María
SEGUI, Malvina María
TAFFAREL, Ricardo César
TERRAGNO, Rodolfo
USANDIZAGA, Horacio Daniel
VERNA, Carlos Alberto
WALTER, Pablo Héctor
YOMA, Jorge Raúl
ZAVALÍA, josé

AUSENTES
MONTOYA, Jorge Luciano

AUSENTES CON AVISO
CAPARROS, Mabel Luisa

EN COMISIÓN
LAMBERTO, Oscar Santiago
PARDAL, Jorge Alberto
 
 

SUMARIO




Izamiento de la bandera nacional
 

Mensajes solicitando acuerdos
 

Plan de labor
 

Artículo 66 de la Constitución Nacional
 

Plan de labor (Continuación)
 

Izamiento de bandera a media asta
 

Aplicación del artículo 66 de la Constitución Nacional (Continuación)
 

Repudio de la invasión de Estados Unidos de América a Irak
 

Artículo 66 de la Constitución Nacional (Continuación)
 

Repudio de la invasión de Estados Unidos de América a Irak (Continuación)
 

Manifestaciones
 



-- En Buenos Aires, a las 16 y 20 del miércoles 26 de marzo de 2003:

Sr. Presidente (Gioja). -- La sesión está abierta.

1
Izamiento de la bandera nacional
Sr. Presidente (Gioja). -- Invito al señor senador por Misiones don Mario A. Losada a izar la bandera nacional en el mástil del recinto y a los presentes a ponerse de pie.

-- Puestos de pie los presentes, el señor senador Losada procede a izar la bandera nacional en el mástil del recinto. (Aplausos.)

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2
Mensajes solicitando acuerdos
Sr. Presidente (Gioja). -- Por Secretaría se dará lectura a los mensajes ingresados del Poder Ejecutivo solicitando acuerdos.

Sr. Secretario (Oyarzún). -- (Lee:) "Mensaje número 503/03, por el que se solicita acuerdo para designar fiscal general ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Número 1 de Mendoza al doctor Horacio Ricardo MICHERO. 
 
 

Número 684/03, por el que se solicita acuerdo para promover a funcionario de la Categoría "C", ministro plenipotenciario de segunda clase, al actual funcionario de la Categoría "D", consejero de Embajada y cónsul general, don Ricardo Víctor ROGGERO".

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3
Plan de labor
Sr. Presidente (Gioja). -- Corresponde considerar el plan de labor aprobado en la reunión de presidentes de bloque celebrada hoy, que obra sobre las bancas.

-- El texto es el siguiente:

"Plan de labor parlamentaria para la sesión del 26 de marzo de 2003.

-- Consideración de los dictámenes en proyectos de resolución relacionados con la exclusión de la Cámara del señor senador José Luis Barrionuevo por aplicación del artículo 66 de la Constitución Nacional (Exptes. S 12, 33, 74, 83, 92, 98 y 310/03)

-- Tratamiento sobre tablas a solicitar: proyecto de ley en revisión sobre modificación a la Ley N° 23.966 (Impuesto sobre los combustibles líquidos y al gas natural) (CD 1/03)"

Sr. Presidente (Gioja). -- En consideración el plan de labor.

Si no se hace uso de la palabra, se va a votar.

-- La votación resulta afirmativa.

Sr. Presidente (Gioja). -- Queda aprobado el plan de labor.

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4
Artículo 66 de la Constitución Nacional
Sr. Presidente (Gioja). -- Corresponde considerar el dictamen de la Comisión de Asuntos Constitucionales en los proyectos de resolución relacionados con el señor senador José Luis Barrionuevo vinculados con la aplicación del artículo 66 de la Constitución Nacional. 

Por Secretaría se dará lectura.

Sr. Secretario (Oyarzún). -- (Lee:)

-- El texto es el siguiente:

Expediente S. 12/03

Expediente S. 33/03

Expediente S. 74/03

Expediente S. 83/03

Expediente S. 92/03

Expediente S. 98/03

Sr. Presidente (Gioja). -- En consideración en general. 

Tiene la palabra la señora senadora Fernández de Kirchner... 

Sr. Pichetto. -- Pido la palabra. 

Sr. Presidente (Gioja). -- Perdón, para una cuestión previa tiene la palabra el señor senador Pichetto.

Sr. Pichetto. -- Señor presidente: quisiera saber cómo va a ser el ordenamiento de la sesión en función de lo que determina el Reglamento; es decir, quiénes son los que tienen la palabra prioritariamente después del informe de la presidenta de la comisión, a fin de ir elaborando también la lista de oradores que hablarán a continuación.

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5
Plan de labor (continuación)
Sr. Maestro. -- Pido la palabra.

Sr. Presidente (Gioja). -- Tiene la palabra el señor senador Maestro.

Sr. Maestro. -- Señor presidente: antes de comenzar con el primer punto del orden del día quiero expresar la posición de mi bloque en el sentido de que en la sesión del día de la fecha este cuerpo se aboque a la consideración de los graves sucesos que están ocurriendo en Oriente Medio como consecuencia de la acción unilateral de los Estados Unidos de América que ha invadido a Irak. 

Se han presentado en esta casa proyectos de resolución y de declaración de diversos senadores de distintas bancadas y nos parece que el cuerpo debe expresarse hoy claramente sobre la cuestión.

En horas del mediodía, en la República Federativa del Brasil, el congreso de ese país ha repudiado por unanimidad la agresión de los Estados Unidos de América y ha declarado persona no grata a George W. Bush. Nosotros también tenemos que tomar alguna decisión y me parece que no puede pasar del día de la fecha. 

Esta es una cuestión de previo y especial pronunciamiento para nosotros. Solamente vamos a aceptar considerar el debate y la decisión sobre el punto del orden del día que vamos a empezar a analizar en este momento si inmediatamente después se tratan los diversos proyectos de resolución --tratando de consensuar los mismos--, a efectos de que se exprese con claridad el Senado de la Nación argentina. 

Sr. Presidente (Gioja). -- En consideración la moción de modificación del plan de labor propuesta por el señor senador Maestro.

Tiene la palabra el señor López Arias.

Sr. López Arias.-- Señor presidente: comparto la preocupación del señor senador Maestro y quería decir que hoy la humanidad esta sufriendo realmente un gravísimo ataque, expresado en estas miles de familias que se encuentran acorraladas en Basora y Bagdag como en tantos pueblos y ciudades de Irak. 

Como no podemos ser indiferentes pediría, como acto previo y como una muestra de solidaridad y del dolor que sufrimos frente a lo que está pasando en este momento en Oriente Medio, que de aquí hasta que termine la guerra icemos la bandera a media asta, como manifestación de nuestra voluntad y preocupación. Por supuesto que además voy a votar favorablemente todas las manifestaciones que se hagan de repudio a lo que hoy está ocurriendo.

Sr. Presidente (Gioja). -- Tiene la palabra la señor senadora Fernández de Kirchner.

Sra. Fernández de Kirchner.-- Señor presidente: apoyo la moción que acaba de formular el senador Maestro en cuanto a que inmediatamente que finalice el tratamiento de la cuestión que hoy nos ocupa --el dictamen que usted acaba de enunciar-- se aborde sin más el tratamiento de todos los proyectos que han sido presentados hace tiempo respecto de esta cuestión, porque considero --al igual que la mayoría de mis pares-- que debemos repudiar la agresión de los Estados Unidos sobre el pueblo de Irak y que esto debe ser tratado en la sesión del día de la fecha sin más dilaciones.

Sr. Presidente (Gioja). -- Tiene la palabra el señor Menem.

Sr. Menem.-- Señor presidente: este tema lo tendríamos que haber tratado hace mucho tiempo. Junto con otros señores senadores había consensuado un proyecto; lamentablemente, por esas cosas que ocurren en los debates parlamentarios, no hubo total consenso sobre los puntos que debería incluir la resolución y, por ese motivo, no ha sido tratado.

Inclusive, la mayoría de nuestros proyectos fueron presentados con anterioridad a que se desatara el conflicto; en ellos fijábamos posición en el sentido de instar a la paz; de apoyar las manifestaciones del Papa y todas sus gestiones en favor de la paz, y valorar que cualquier resolución tenía que respetar lo dispuesto por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Pero estamos en la guerra y hay mucha gente muriendo; están masacrando al pueblo de Irak y todavía no nos hemos pronunciado. 

Por eso me parece oportuno cualquier proyecto que hoy tratemos. Por supuesto que nos pondremos de acuerdo, pero tiene que haber una condena enérgica a esta guerra irracional e insensata que está sacrificando a miles y miles de víctimas inocentes y en la que, además, se realizan la acciones al margen de las organizaciones internacionales encargadas de velar por un orden internacional más justo. 

En el día de hoy el senador Terragno me hizo llegar un proyecto condenando la guerra preventiva. Tenemos que apoyar toda expresión de condena y, como presidente de la comisión respectiva, doy mi total apoyo a cualquier resolución que aprobemos en ese sentido.

Sr. Presidente (Gioja). -- Tiene la palabra el señor senador Brizuela del Moral.

Sr. Brizuela del Moral. -- Señor presidente: como autor de un proyecto anterior a la guerra, por el que solicitaba se agotaran las instancias diplomáticas que pudiera disponer la Argentina para evitar este conflicto bélico, me adhiero a cualquier resolución que bregue por la paz, tal como lo hicieron las autoridades de todos los países, ya que en este momento digamos que está siendo atacado un país sin razón ni motivo. 

Sr. Presidente (Gioja). -- Tiene la palabra el señor senador Terragno.

Sr. Terragno.-- Señor presidente: quiero advertir que por Mesa de Entradas se está presentando el proyecto al que hiciera referencia el senador Menem con la firma de varios senadores y que no se vincula solamente con la guerra de Irak sino con el precedente que esto puede sentar en materia de guerra preventiva y de acción de una o dos naciones por encima de las Naciones Unidas. 

Por lo tanto, solicito que el proyecto sea reservado en Secretaría a efectos de ser considerado oportunamente.

Sr. Presidente (Gioja). -- Tiene la palabra el señor senador Losada.

Sr. Losada. -- Señor presidente: a raíz de este mismo tema oportunamente presenté un proyecto en el que se requería la presencia del señor canciller en este Senado, quien concurrió al seno de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto y dio las explicaciones acerca de cuál era la actitud del gobierno frente a esta situación. 

Pues bien, creo que hoy eso ya es insuficiente; me parece que debemos adoptar una actitud mucho más militante y activa. No debemos limitarnos solamente a repudiar la guerra, sino que debemos determinar qué más puede hacer nuestro país para contribuir a que el gobierno de Bush termine con su actitud inhumana y prepotente.

Sr. Presidente (Gioja). -- Esta Presidencia considera prudente que mientras se vaya desarrollando el debate previsto para hoy se trate de consensuar un proyecto de declaración sobre el tema de la guerra en Irak, a efectos de considerarlo una vez que concluya el tratamiento de la cuestión que dio motivo a esta sesión. 

Si no se hace uso de la palabra, se va a votar la moción de modificación del plan de labor formulada por el señor senador Maestro.. 

-- La votación resulta afirmativa. 

Sr. Presidente (Gioja). -- Aprobada. 

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6
Izamiento de bandera a media asta
Sr. Presidente (Gioja). -- Tiene la palabra el señor senador López Arias. 

Sr. López Arias. -- Señor presidente: anteriormente, había pedido que se coloque la bandera a media asta como una muestra de dolor y solidaridad de este Senado con las víctimas de la guerra en Irak. Reitero mi propuesta para que se proceda en tal sentido.

Sr. Presidente (Gioja). -- En consideración la propuesta formulada por el señor senador López Arias. 

Si no se hace uso de la palabra, se va a votar. 

-- La votación resulta afirmativa. 

Sr. Presidente (Gioja). -- Invito al señor senador Losada a que se acerque hasta el estrado de la Presidencia para colocar la bandera a media asta. 

-- Puestos de pie los presentes, el señor senador Mario Losada procede a izar a media asta la bandera nacional en el mástil del recinto. 

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7
Aplicación del artículo 66 de la Constitución Nacional (continuación)
Sr. Presidente (Gioja). -- En función de lo requerido anteriormente por el señor senador Pichetto, por Secretaría se dará lectura al artículo 163 del Reglamento. 

Sr. Secretario (Oyarzún). -- (Lee:) "Uso de la palabra. Artículo 163. -- Con excepción de los casos establecidos en el artículo 151, en la discusión en general cada senador puede hacer uso de la palabra por una sola vez durante veinte minutos. Puede igualmente hacer uso de la palabra para rectificar aseveraciones que considere equivocadas, hechas sobre sus dichos anteriores en cuyo caso dispondrá de otros diez minutos improrrogables."

"Los miembros informantes de los dictámenes en mayoría y minoría, el autor del proyecto y el senador que asuma la representación de un bloque parlamentario pueden hacer uso de la palabra durante cuarenta minutos."

"El presidente por sí o a pedido de cualquier senador notificará al orador sobre el fin del término de su exposición, el que sólo puede ampliarse por decisión de la Cámara y por el tiempo que ésta otorgue."

"En todos los casos la Cámara puede autorizar la inserción en el Diario de Sesiones de discursos, trabajos o documentación referentes al tema en tratamiento."

"Si la importancia y trascendencia del asunto a tratar lo exige y antes de iniciar el debate, la Cámara puede modificar ampliando los tiempos establecidos en este artículo fijando los máximos para el uso de la palabra."

"Cerrada la lista de oradores señalados en el segundo párrafo de este artículo, la Cámara puede fijar la hora en que se procederá a cerrar el debate a los fines de la votación, respetándose el derecho de los oradores anotados."

Sr. Presidente (Gioja). -- Debo informar que en la reunión de labor parlamentaria celebrada ayer, tal como corresponde se acordó hacer respetar el Reglamento en todos los sentidos. La idea es que podamos sesionar de la mejor forma posible y abordar los temas cuyo tratamiento están previstos para esta sesión. 

Tiene la palabra la señora senadora Fernández de Kirchner.

Sra. Fernández de Kirchner. -- Señor presidente: el dictamen que hoy estamos abordando, que fuera suscripto ayer por nueve senadores en la Comisión de Asuntos Constitucionales, tiene como punto de partida la resolución del pleno de este cuerpo correspondiente al 7 de marzo de 2003, cuando abordó el tratamiento de cuatro proyectos presentados por distintos senadores y senadoras de diferentes bloques políticos, por los cuales se solicitaba la exclusión del senador José Luis Barrionuevo en el marco de lo previsto por el articulo 66 de la Constitución Nacional y como resultado de los hechos que culminaron con la suspensión de los comicios en la provincia de Catamarca, previstos para el 2 de marzo del corriente año.

La primera cuestión que vamos a considerar --y que ya hemos abordado en el dictamen de comisión-- es el encuadramiento, el marco legal en el cual hoy está desarrollando su labor el pleno de la Cámara y en el cual hizo lo propio la Comisión de Asuntos Constitucionales que me toca presidir.

El artículo 66 regula las sanciones y facultades disciplinarias que tiene este cuerpo como tal respecto de algunos de sus integrantes con motivo de desórdenes graves de conducta.

No estamos ante una actividad jurisdiccional. Reiteradas veces lo hemos sostenido: no se trata de un juicio en los términos de procedimiento. Significa, simple y sencillamente --y nada más y nada menos-- que la aplicación de las facultades que el cuerpo tiene frente a la conducta indigna de algunos de sus miembros.

Si bien existe abundante cita doctrinaria en el dictamen, voy a leer solamente tres textos.

Uno, que adquiere vital importancia, y que es el perteneciente al orden del día 50/02 de la Cámara de Diputados, con motivo también de la exclusión del cuerpo --por medio del artículo 66-- de la diputada Norma Ancarani de Godoy. Ese orden del día menciona que dada la trascendencia de la potestad que tiene ese cuerpo, es necesario que ésta se ejerza con firmeza porque no sólo se encuentra en juego la credibilidad del pueblo en las instituciones sino también la confiabilidad de la sociedad en esta Cámara en particular. El compromiso democrático pesa sobre todo los ciudadanos, pero sobre el Poder Legislativo gravita de una manera especial. Los miembros de este Poder han sido elegidos por el Soberano para la gestión y defensa de sus intereses, de manera que sobre ellos se potencia la responsabilidad en la defensa de los principios de las instituciones democráticas.

Ese fue el pronunciamiento que tuvo la Cámara de Diputados hace muy poco tiempo, cuando decidió la exclusión de la diputada Norma Godoy, tal como es de conocimiento público y notorio.

También quiero citar a la misma Cámara en el dictamen en mayoría por el que recomienda la exclusión de otro diputado, Julio Moisés, cuando sostiene que si existen o no delitos, debe ser la Justicia la encargada de obrar y discernir en consecuencia.

Y, finalmente, quiero mencionar unas manifestaciones del entonces diputado Jorge Vanossi que figuran en el Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados, página 5552, cuando dice que aquí no hay acusación, aquí no hay defensa penal, tampoco prueba penal, aquí no hay sentencia ni juez ni hay tampoco un juicio en lo penal. Estamos en materia disciplinaria. Y, por lo tanto, señor presidente, el juicio es de valor.

Hecha esta caracterización del encuadre legal de lo que estamos abordando en esta sesión, voy a pasar a reseñar muy sucintamente cuál fue la actividad de la comisión.

En este sentido, la Comisión de Asuntos Constitucionales recepcionó el ofrecimiento y producción de prueba de todos los señores senadores de esta casa; de la senadora Marita Colombo, del Frente Cívico y Social de Catamarca, que fue prácticamente la misma prueba que había solicitado la senadora Sonia Escudero, del PJ, por la provincia de Salta. También recepcionó prueba que había solicitado la propia Presidencia de la comisión a los medios de comunicación, a canales radicados aquí en Buenos Aires que habían cubierto los hechos de Catamarca y que también remitieron la documentación. También se recepcionó y se produjo toda la prueba ofrecida por el señor senador José Luis Barrionuevo. 

Y todo ello se llevó a cabo en un marco de transparencia, no por las calidades de los miembros sino porque la transparencia la dio la absoluta publicidad que tuvo la sesión de la comisión y, al mismo tiempo, la garantía de defensa que tuvo el propio senador cuya exclusión el dictamen aconseja. 

Además, aclaro que esto no solamente significó que el señor senador Barrionuevo pudiera acceder a toda la prueba y controlarla --fue notificado fehacientemente que podía concurrir todos los días a la comisión en el horario de 10 a 19 y 30-- sino que, además, pudiera presentar, obviamente, su defensa, su descargo por escrito o personalmente. Finalmente, lo hizo por escrito. Asimismo, se permitió la participación de quien se presentara como su apoderado el 18 del corriente en las reuniones en las que se recepcionaron las testimoniales de los testigos por él ofrecidos, permitiéndole participar, formular preguntas y, al mismo tiempo, obviamente, impugnar durante el tiempo en que se llevó a cabo la actividad de la comisión la prueba que se ofrecía o producía.

Esto tiene que ver con el ejercicio de la defensa. No significa que aceptemos que estamos ante un procedimiento de carácter jurisdiccional sino porque toda la doctrina ha sido muy pacífica en cuanto a que si bien no es una actividad jurisdiccional y que el artículo 66 solamente regula las facultades sancionatorias de la Cámara, lo cierto es que hay que garantizar el derecho del ejercicio de la legítima y debida defensa por parte de quien se solicita su exclusión.

Respecto del ejercicio de la defensa, el senador Barrionuevo tuvo un amplio control. Se fijó el 18 de marzo a las 17 su audiencia para el descargo, que prefirió hacerlo a través de apoderados por escrito, tal cual he manifestado. Presentó escritos, diecisiete anexos documentales y un video con imagen y audio. Días más tarde acompañó urnas que, a su juicio, eran de las elecciones internas de 1999.

Y aclaro que no solamente el señor senador Barrionuevo tuvo acceso a toda la documentación y su contralor sino que también pudieron hacerlo todos los señores, no solamente integrantes de la Comisión de Asuntos Constitucionales sino el resto del pleno, conforme surge de las constancias obrantes en autos.

Corresponde abordar ahora el eje central del descargo que produjo el senador Barrionuevo el 18 de marzo; y me voy a permitir leerlo. Allí el senador Barrionuevo afirmó que hubo proscripción del Frente Justicialista con fundamento en la elaboración de un plan electoral definido por el frente gobernante, esto es, el Frente Cívico y Social, que incluía el beneplácito de la Justicia Electoral y una campaña de desprestigio en contra de los referentes del Justicialismo; y que la reacción popular y protesta cívica producida el 2 de marzo en Catamarca fue una derivación espontánea de la mencionada proscripción.

Cabe entonces que a la luz de la prueba agregada y producida en autos --prueba que solicitara no solamente la senadora por el Frente Cívico y Social de Catamarca Marita Colombo, sino también en un mismo escrito la senadora por Salta, doctora Sonia Escudero--, se agregaron las copias certificadas de los expedientes judiciales.

Tal vez resulte un tanto tedioso el análisis de los expedientes , pero es muy importante conocer el desarrollo de la judicialización que se produjo del proceso electoral de Catamarca para entender que, en realidad, no hubo una proscripción del Partido Justicialista sino una estrategia en donde el frente judicial fue, precisamente, uno de los frentes que se abordó para lograr la habilitación de un candidato que no reunía los requisitos establecidos por la Constitución de Catamarca.

Con fecha 30 de enero de 2003, el senador José Luis Barrionuevo promueve acción declarativa de certeza ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Es decir que la primera acción judicial que comienza a desarrollarse en un proceso electoral que había sido convocado el 26 de diciembre, proviene del propio senador Barrionuevo, que lo hace bajo la forma de una acción declarativa de certeza ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

¿Y qué persigue esta acción? Que la Corte se pronuncie sobre la constitucionalidad del artículo 131 inciso 5) de la Constitución de Catamarca. ¿Qué fija dicho artículo? El requisito de cuatro años de residencia para ser gobernador, del mismo modo que la Constitución Nacional, por ejemplo, en el caso de los senadores fija dos años.

Muchas constituciones provinciales fijan requisitos de edad y de residencia, al igual que la Constitución Nacional.

Quiero recalcar que esto no solamente sucede en la provincia de Catamarca. Doce constituciones provinciales en todo el país exigen requisitos de edad y de residencia para ser gobernador o candidato a gobernador.

El señor senador Barrionuevo alega en su presentación ante la Corte que dicha cláusula constitucional es violatoria del Pacto de San José de Costa Rica y también del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

Con fecha 1 de febrero de 2003 el Partido Socialista Democrático, el Partido Socialista Popular y el Partido Unidad Catamarqueña impugnan la candidatura del senador Barrionuevo por no reunir los requisitos de residencia que establece el artículo 131 inciso 5) de la Constitución de Catamarca. Y lo hacen ante el juez electoral competente, en el expediente número 42/03, que lleva por carátula "Lucía Martínez, Alejando Galíndez y Oscar del Valle Carrizo s/ Impugnación a la candidatura a gobernador del senador nacional José Luis Barrionuevo".

El juez electoral competente resuelve con fecha 10 de febrero hacer lugar a la impugnación de esa candidatura. Téngase en cuenta que eran elecciones provinciales para elegir no solamente al gobernador, sino que también estaban incluidas las categorías de senadores y diputados provinciales, intendentes, concejales y todo lo que significa la orgánica institucional de una provincia.

La única impugnación que se hizo fue al senador Barrionuevo. Hubo otras impugnaciones, pero fueron resueltas favorablemente, pero la única impugnación que queda firme y consentida es la del senador José Luis Barrionuevo.

En el mismo fallo en que el juez resuelve la impugnación del senador Barrionuevo solicita que, en un término de cuarenta y ocho horas, la alianza Frente Justicialista sustituya ese candidato impugnado en la categoría de gobernador por uno que reúna los requisitos que marca la Constitución.

Por otro lado, y casi simultáneamente con estas acciones indicadas, entre el 10 y el 14 de febrero, el impugnado, o sea el senador José Luis Barrionuevo, promovió acción de amparo.

Recordemos; el 30 de enero promueve acción declarativa de certeza ante la competencia originaria de la Corte. El 14 de febrero promueve, ante otro nivel jurisdiccional, en este caso el Juzgado Federal de Catamarca, una acción de amparo en los términos que prevé el artículo 43 de la Constitución Nacional.

Les voy a pedir, por favor, señor presidente, a los señores senadores y asesores, si pueden hacer silencio.

Sr. Presidente (Gioja). -- Sí. Por favor.

Sra. Fernández de Kirchner. -- Entonces, señor presidente, en la tercera presentación, el tercer nivel, se presenta la acción de amparo. Teníamos competencia electoral local y el senador abre los dos frentes, competencia originaria en Corte y Tribunal Federal de Catamarca con una acción de amparo. En la acción de amparo, también plantea que se declare la inconstitucionalidad del inciso 5) del artículo 131, que exige el requisito de residencia.

Mientras tanto, con fecha 13 de febrero, los apoderados del Partido Justicialista apelan el fallo de primera instancia, el del juez competente, que había hecho lugar a la impugnación. A su vez, y en esa misma fecha, en el expediente número 39/03, "Alianza Frente Justicialista s/ Oficialización de listas", se emitió la primera sentencia de oficialización de listas, con excepción de la categoría de gobernador, que ya había sido impugnada. Es decir que se oficializan las listas.

Con fecha 14 de febrero de 2003, el juez federal de Catamarca, con dictamen en contra del fiscal federal, no sólo se declara competente, cuando es manifiestamente incompetente --y lo vamos a ver más adelante, no porque lo diga yo, sino porque lo ha dicho el procurador general de la Nación--, sino que hace lugar a lo solicitado por el senador Barrionuevo. Es decir, hace lugar a la medida precautoria y ordena al magistrado electoral provincial que se abstenga de dar ejecutoriedad al fallo de primera instancia. Esto es, en buen romance, suspender la impugnación de la candidatura del senador Barrionuevo.

Ante tal dislate y en pleno uso de sus facultades, el tribunal electoral competente de la provincia declara la conflictividad de poderes y resuelve elevar a la Corte Suprema de Justicia la cuestión del amparo. Porque evidentemente se suscita, producto de la actividad del juez federal de Catamarca, producto a su vez de la presentación del amparo de Barrionuevo, un conflicto de poderes entre la Justicia Electoral competente de Catamarca y el juzgado federal.

Entre tanto, y en esa misma fecha --15 de febrero-- el Frente Justicialista solicitó que se oficialice la boleta tal cual se encontraba presentada, esto es, con la candidatura a gobernador del senador Barrionuevo, aduciendo que la sentencia que hizo lugar a la impugnación no se encontraba firme en virtud de la medida dispuesta por el juez federal.

El 17 de febrero de 2003 el Tribunal Electoral de Catamarca no hizo lugar a lo solicitado, toda vez que la boleta presentada no puede ser oficializada, habida cuenta de que el postulante al cargo de gobernador no ha sido oficializado como tal. Oficializó parcialmente la boleta de la alianza Frente Justicialista, exceptuando la categoría de gobernador. O sea, seguía oficializando la totalidad de las candidaturas del Frente Justicialista.

Por su parte, ese mismo día el Tribunal Electoral de Catamarca rechazó el recurso interpuesto y confirmó íntegramente el fallo de grado, o sea, el fallo de primera instancia.

El 18 de febrero de 2003 la Corte Suprema de Justicia de la Nación se declaró incompetente para conocer en la acción declarativa de certeza, o sea, en aquella primera acción judicial disparada en el proceso electoral de Catamarca y que fue iniciada por el propio senador Barrionuevo. Ello por entender que la materia del pleito versaba sobre cuestiones propias del derecho provincial.

El 19 de febrero de 2003 el Frente Justicialista interpuso recurso extraordinario federal contra la sentencia del Tribunal Electoral, que rechazara la apelación.

El 22 de febrero de 2003 el Tribunal Electoral de la provincia rechazó in limine la presentación de los apoderados del Frente Justicialista por la cual se solicitaba la suspensión, prórroga y fijación de la nueva fecha para las elecciones.

Es decir que se solicitaba que se suspendiera un acto electoral porque un candidato que no cumplía con los requisitos que marca la Constitución había sido impugnado y, pese a que se había pedido la sustitución de ese candidato, se negaban a sustituirlo.

El 27 de febrero de 2003 el Tribunal Electoral de la Provincia en los autos que mencioné anteriormente, por sentencia interlocutoria, procedió a efectuar la intimación que seguidamente citaré. Pero quiero hacer notar que ya la Corte había dicho que los que tienen competencia en materia electoral son los tribunales de la provincia. Sin embargo, se volvió a intimar a la alianza para que en un plazo perentorio --que vencía a las 22 de ese mismo día-- presentase las boletas respectivas en forma, bajo apercibimiento de tener por decaído el derecho que le asiste conforme el artículo 45 inciso 4 de la ley electoral catamarqueña.

El Tribunal señaló que --leo textualmente-- "... la constante prórroga a solicitud de la alianza Frente Justicialista de los plazos para presentar las boletas en legal forma para su aprobación, que se ha postergado sucesivamente desde el día 24 de febrero de 2003, causa un perjuicio al electorado, en cuanto crea incertidumbre respecto de la aprobación de la boleta de sufragio en relación a los candidatos oficializados."

Recuérdese, señor presidente, que era el jueves 27 de febrero y que las elecciones se debían celebrar el domingo 2 de marzo. Y que ya desde el 24 de febrero --e inclusive antes-- se venía intimando al Frente Justicialista para que sustituyera a ese solo candidato.

El Tribunal, en el mismo fallo, agregó que se encontraba imposibilitado de aprobar a los fines del comicio los modelos de ejemplares impresos de las boletas de sufragio presentados por la alianza Frente Justicialista respecto de los candidatos oficializados, toda vez que se incorporaba en ellos al senador Barrionuevo, cuya candidatura no se encontraba oficializada por resolución del 17 de febrero de 2003.

Asimismo, el Tribunal expresó que "...la alianza Frente Justicialista tiene la posibilidad de reemplazar al candidato impugnado y a la vez el Tribunal de saber si ese candidato reúne los requisitos de la ley electoral".

Esta intimación de la Justicia competente, conforme lo había dictaminado la Corte, es rechazada por los apoderados del Frente Justicialista. Y el Tribunal Electoral de Catamarca resolvió, entonces, rechazar en todas sus partes dicho planteo por ser manifiestamente improcedente. El Tribunal dijo: "Las boletas de sufragio de los presentantes en las que se encuentra incluido el señor Barrionuevo no pueden ser aprobadas ni ser incluidas en las urnas, conforme lo establecido por el artículo 43 de la ley electoral provincial, en razón de que en las mismas se consigna al candidato impugnado". Y agrega que "...la boleta que fuera oportunamente presentada por la alianza Frente Justicialista fue parcialmente oficializada, con excepción única de la candidatura en la categoría de gobernador, notificada el día 18 de febrero, y al no haber sido objeto de recurso alguno se encuentra firme y consentida." 

A su vez el 28 de febrero de 2003, esto es el viernes antes del domingo de las elecciones, el juez ad hoc del Juzgado Federal de Catamarca doctor Ricardo Antonio Moreno notificó al Tribunal Electoral de Catamarca e intimó al Juzgado Electoral y de Minas de Catamarca y al Tribunal Electoral de Catamarca para que en el término de 24 horas de notificado dé cumplimiento a la medida cautelar dictada por este Tribunal, mediante la resolución mencionada y bajo apercibimiento de aplicar el artículo 239 del Código Penal.

Quiero detenerme en este instante procesal porque el juez titular no estaba en sus funciones y se designó a este juez ad hoc, doctor Ricardo Antonio Moreno, que intima a la Justicia Electoral de Catamarca a lo que en la práctica era la habilitación "de prepo" del senador Barrionuevo como candidato a gobernador. Este juez ad hoc es el firmante de una solicitada y fíjese, señor presidente, que uno de los argumentos esgrimidos por el senador Barrionuevo ha sido la connivencia --él lo ha dicho-- entre el Poder Ejecutivo de la provincia de Catamarca y su Poder Judicial. Este juez ad hoc --decía-- era uno de los firmantes de una solicitada que se encuentra agregada en el expediente, y es prueba allí, donde firmaba con un grupo de abogados del foro catamarqueño publicada en el diario El Ancasti el 7 de febrero de 2003. Este juez resuelve el 28 de febrero; y el 7 de febrero --hablamos siempre de la independencia de los poderes-- había firmado una solicitada publicada, según la cual ese sector decía: "Repudiamos toda práctica basada en estrategias de campaña que vienen a afectar derechos que no solamente inciden sobre un candidato, sobre un histórico partido político sino que además deterioran la calidad de vida democrática en Catamarca". Es decir que el juez que ahora fallaba e intimaba a la Justicia Electoral había firmado, veintiún días antes, una solicitada a favor del senador Barrionuevo y en contra de lo que --a su criterio-- era también una proscripción. Este juez es, además, el hermano de quien se presentara como apoderado y asesor del senador Barrionuevo, el doctor Ricardo Moreno, que también es vicepresidente del Partido Justicialista de la provincia de Catamarca. Curiosidades de este proceso tan sui generis

Ante esta intimación del juez federal, el Tribunal Electoral en auto interlocutorio del 28 de febrero, la rechaza por manifiestamente improcedente y pone en conocimiento de ello a las autoridades nacionales, al Ministerio del Interior y también a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. 

El mismo 28 de febrero de 2003 los apoderados del Frente Justicialista interponen recurso de casación contra la sentencia del Tribunal Electoral de fecha 17 de febrero de 2003. Entre tanto, y también con fecha 28 de febrero, la Corte Suprema de Justicia de la Nación --segundo pronunciamiento del Alto Tribunal-- desestimó la queja deducida contra la denegación del recurso extraordinario. No podía ser de otro modo, señor presidente. La Corte sostiene, como corresponde --ya es doctrina desde el fallo Estrada-- que el tribunal que dictó la sentencia contra la que se dirigió el recurso extraordinario no es el tribunal superior de la causa, según lo prescribe la ley 48 en su artículo 14: segundo pronunciamiento de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. 

Con fecha 2 de marzo de 2003, y ante los hechos que son de público y notorio conocimiento, el Tribunal Electoral resuelve suspender el acto eleccionario de ese día. Pero con posterioridad, el día 11 de marzo de 2003, el procurador general de la Nación doctor Nicolás Becerra --creo que muchos de ustedes lo conocen; no solamente es el procurador general de la Nación sino que, además, es un hombre que ha militado en las filas de nuestro partido; o sea, no puede sugerirse o pensarse en connivencia con algún sector de los que gobiernan la provincia de Catamarca--, sobre cuya opinión después también haremos mención en otra parte de nuestra fundamentación porque es muy ilustrativa, emite dictamen en el tema del amparo aquel que, deducido ante la Justicia Federal, provoca la resolución del juez federal del 28.

¿Qué dice el procurador general de la Nación respecto del fallo y la intervención del juez federal de Catamarca? Textualmente expresa, señor presidente: "No corresponde a la competencia de ese fuero de excepción [se refiere al fuero federal de Catamarca], toda vez que la nuda violación de garantías constitucionales provenientes de autoridades de provincia no sujeta por sí sola las causas que de ella surjan al fuero federal, salvo cuando se invoque violación de garantías constitucionales por o contra autoridad nacional, no dándose esta circunstancia en la causa en análisis ya que la pretensión de amparo se dirige contra un acto de autoridad provincial, la sentencia del Juzgado Electoral y de Minas de Catamarca, lo que excluye [entiéndase bien: lo que excluye, sostiene el procurador general de la Nación] la competencia de la Justicia Federal".

Con fecha 21 de marzo de 2003 la Corte de Justicia de Catamarca rechazó el recurso de casación interpuesto por los apoderados del Frente Justicialista.

Esto es, de manera muy breve, el racconto de la judicialización de las elecciones de Catamarca para sortear; para saltear la inhabilitación que era producto de la aplicación de una cláusula constitucional que --reitero, señor presidente-- es similar en doce constituciones de provincia de la República Argentina.

No puede hablarse, entonces, de proscripción, porque estamos ante un requisito que marca la Constitución. Pero supongamos que una Constitución marcara un requisito de credo, raza o religión. Allí sí podríamos estar ante un planteo de inconstitucionalidad por violación de pactos internacionales que, a partir de la reforma de 1994, constituyen y tienen rango constitucional en la República Argentina; pero no estamos ante un requisito de credo, raza o religión. Estamos ante un requisito común a doce constituciones provinciales en materia de residencia o edad.

El artículo 36 de la ley electoral provincial exige que los partidos políticos deberán registrar ante el juez electoral a los candidatos públicamente proclamados, quienes deberán reunir las condiciones propias para el cargo que se requieren por ley electoral y por Constitución de la provincia.

Señor presidente y señores legisladores: se oficializaron en la provincia de Catamarca todas las categorías de candidatos, excepto la de gobernador, que era la que había sido impugnada y la que había prosperado judicialmente.

En la prueba aportada por el señor senador Barrionuevo, que figura en el anexo documental número 8, titulada "Actitud del PJ frente a la impugnación", se encuentra una fotocopia de un artículo publicado el día 3 de febrero de 2003 en el diario local catamarqueño "El Ancasti" que da cuenta de una conferencia de prensa otorgada por el peronismo varios días antes de que la justicia provincial emitiera sentencia respecto de la impugnación presentada. La fecha corresponde al 3 de febrero de 2003 y recuerden que la sentencia del juez de primera instancia es de fecha 10 de febrero.

En el artículo se cuenta que todos los sectores del justicialismo local se levantaron en defensa de la candidatura de Luis Barrionuevo, que el peronismo unido anunció el alerta y movilización del partido para "impedir que se proscriba no sólo al compañero sino a todo el justicialismo de Catamarca", según lo señaló el señor Jorge Moreno, el mismo que es el apoderado y hermano del juez federal ad hoc. Todo esto surge, como he dicho, de la propia prueba presentada por el señor senador Barrionuevo.

Por otro lado, en un apartado dentro del mismo artículo, bajo el título "Movilización y escrache" se lee: "Para esta tarde a las 19 horas está convocada toda la dirigencia justicialista del Valle Central y departamentos vecinos a un plenario... para determinar las acciones 'ante esta actitud de proscripción', y si es necesario se va a convocar a las 50 mil voluntades que participaron en la elección del 5 de enero", dijo Oscar Vera. Asimismo, una fotocopia del diario "La Unión" dice: "Se enrarece el clima político por la impugnación a Barrionuevo." 

Cuando el juez electoral hace lugar a la impugnación e intima al apoderado del Frente Justicialista para que la subsane y coloque a un candidato sustituto, según consta en el diario "El Ancasti", y tal como fuera acompañado por el señor senador Barrionuevo en el anexo documental número 8 de su prueba, anticipó que no se va a responder por parte del justicialismo a la intimación realizada por la Justicia. "Mientras la resolución no quede firme, no tiene ejecutoriedad, por lo tanto sigue firme la candidatura de Luis Barrionuevo."

Fue el mismo senador Barrionuevo quien hizo que ningún candidato habilitado por la justicia electoral de Catamarca pueda presentarse a la elección. Hay una publicación del diario "El Ancasti", también aportada por el senador Barrionuevo en su anexo documental número 10, del día 28 de febrero, que dice: "O llegamos todos o no llega nadie. Se acabaron los traidores y voy a ser el primero en expulsarlos."

En las reuniones que se realizaron en la Comisión de Asuntos Constitucionales se tomó declaración testimonial a testigos ofrecidos por la defensa del señor senador Barrionuevo. Uno de ellos fue el doctor Aldo Nieva, candidato a gobernador por el Frente Federal, una agrupación política de la provincia de Catamarca, quien dijo, por ejemplo, lo siguiente: "... desde el propio Partido Justicialista se estaba señalando que ellos no iban a figurar con sus boletas en las urnas..." Cuando se le preguntó al testigo si él había dicho momentos atrás que desde el propio Partido Justicialista se decía que ellos, con antelación, no figurarían con sus votos en el comicio del día 2 de marzo, respondió el testigo ofrecido por el senador Barrionuevo: "Es público y notorio...". 

En la reunión de la Comisión, habiendo sido invitado a declarar otro testigo propuesto por el senador Barrionuevo, el contador Hugo...

Sr. Presidente (Gioja). -- Señora senadora: su tiempo ha concluido.

Sr. Fernández de Kirchner. -- Yo le voy a pedir, señor presidente, que me dispense, porque estamos fundamentando un dictamen a través de una resolución que lleva una decisión y una sanción que es muy grave. Creo que los señores senadores merecen tener la explicación de por qué la Comisión de Asuntos Constitucionales emite este dictamen. 

Seguramente, los señores senadores que hemos permanecido mucho tiempo en estas bancas, con discusiones también muy interesantes en otras oportunidades, van a dispensarme un poco más de tiempo para seguir fundamentando la resolución.

En la reunión de la Comisión...

Sr. Presidente (Gioja). -- Señora senadora: le pide una interrupción el senador Pichetto...

Senador Pichetto. 

Sr. Pichetto. -- Señor presidente: habíamos establecido ajustarnos al Reglamento. Yo entiendo a la senadora. En realidad debería haber hecho un proceso más de síntesis y haber ido, efectivamente, a las causales que fundamentan la exclusión. 

De todas maneras, podemos aceptar un tiempo razonable y limitado, y no ampliarlo a ningún orador más. Porque de lo contrario, este debate se va a tornar interminable. Estamos dispuestos a darle cinco minutos más a los fines de que cierre el plexo de la acusación.

Sra. Fernández de Kirchner. -- ¿Me permite una aclaración, señor presidente? Me parece que, o no sabemos lo que estamos discutiendo o yo no estuve en las sesiones pasadas. Estamos discutiendo la exclusión de un senador. El argumento central en la defensa de este senador ha sido que el Partido Justicialista había sido proscripto en las elecciones de la provincia de Catamarca. No es una cuestión menor la que estoy abordando ni la que vamos a abordar. Porque tiene que ver, precisamente, con la demostración fáctica y legal de que no hubo proscripción y que los hechos que sucedieron en la provincia de Catamarca están directamente vinculados con la conducta del senador José Luis Barrionuevo. Hace al derecho de defensa del senador Barrionuevo conocer todos y cada uno de los elementos por los cuales miembros de este cuerpo piensan que debe ser excluido. 

Por lo tanto, solicito que se me permita hacer uso de la palabra, toda vez que estamos haciendo fundamentación en base a cuestiones objetivas y concretas; no a valoraciones de conducta. Porque --reitero-- son hechos puntuales y concretos para que los señores senadores puedan decidir; no estoy dando opiniones. 

Sr. Presidente (Gioja). -- Señora senadora: esta Presidencia entiende que debe darse cumplimiento estricto al artículo 163 --que se ha leído-- del Reglamento nuevo, modificado. Hay una moción del senador Pichetto de otorgarle cinco minutos más al miembro informante. Si hay otra moción en contrario, senador Maestro...

Sr. Maestro. -- Señor presidente: creo que está bien claro lo que ha expresado la presidenta de la Comisión. No estamos tratando un tema menor. Estamos considerando la exclusión de un miembro de este Senado. 

El dictamen tiene ciento setenta fojas, con las adiciones. Se trata, sin duda, de un trabajo medular y que requiere del análisis y de la expresión plena, sin ningún tipo de cortapisa, por parte de la miembro informante de la Comisión. 

Es cierto que tenemos que tratar de ajustarnos, en lo posible, al Reglamento y así vamos a tratar de hacerlo. En ese sentido, tomo el compromiso, en representación de mi bancada, de no utilizar más tiempo del que fue acordado para cada orador. Y a fuer de tratar este tema con la mayor honestidad posible y de ser criteriosos, me parece que así como la presidenta de la Comisión tiene que contar con la posibilidad de explayarse sin ningún tipo de cortapisa ni limitación horaria, también en el caso del senador Barrionuevo tendríamos que eximirlo de la contención de tiempo. Así, él podría expresarse con absoluta libertad, porque también tiene que ejercer su derecho de defensa en este recinto, sin estar sujeto al reloj. Los demás integrantes del cuerpo debemos tomar el compromiso de ajustarnos debidamente a lo acordado, que además es lo que dice el Reglamento.

Sr. Presidente (Gioja). -- Entiendo las razones esgrimidas por la senadora, pero el artículo es muy claro y pide la aprobación de la Cámara para la ampliación del plazo de tiempo. 

Tiene la palabra el señor senador Pichetto.

Sr. Pichetto.-- Señor presidente: que lo haga en un plazo razonable. Nadie plantea recortarle el derecho a la palabra ni el desarrollo de los puntos centrales de la acusación. Todos hemos leído el largo desarrollo de la acusación. Que defina un plazo de 10 o 15 minutos. Estoy pidiendo un marco de razonabilidad porque, de lo contrario, se vulnera el Reglamento. Entendemos que 40 minutos es un tiempo razonable. 

Sr. Presidente (Gioja). -- Tiene la palabra la señora senadora Fernández de Kirchner.

Sra. Fernández de Kirchner.-- Señor presidente: yo también quiero hacer gala de razonabilidad. Hace muy poco tiempo se suspendieron las elecciones en una provincia y con motivo de los hechos de violencia que allí sucedieron estamos hoy discutiendo la exclusión de un miembro de este cuerpo. La razonabilidad en el planteo en cuanto a que se me permita desarrollar la fundamentación de todas las cuestiones que tienen que ver con esto es para que ustedes puedan decidir, a no ser que no se quiera escuchar lo que tengo que decir. Puedo aceptar que no se quiera escuchar lo que se tiene que decir, razón por la cual, entonces, estamos impidiendo que se desarrolle la exposición. Ya llevamos unos diez minutos discutiendo sobre esta cuestión. 

Hemos estado aquí horas escuchando distintos senadores en cuestiones mucho menores que esta. Por eso pido, señor presidente, que se me permita terminar con el desarrollo de la exposición. No va a ser mucho tiempo más.

Sra. Conti. -- ¡Pido la palabra!

Sr. Presidente (Gioja). -- La señora senadora Conti le solicita una interrupción.

Sra. Fernández de Kirchner. -- Bien.

Sra. Conti. -- Señor presidente: todos queremos escuchar lo que por supuesto todos hemos leímos, que es el dictamen firmado por los nueve miembros de la Comisión. Estamos aquí ejerciendo nuestra responsabilidad democrática y, por ende, seguir escuchando que aquí no se quiere escuchar y monopolizar un discurso, que bien podría estar repartido entre los nueve firmantes que expresaron ya su voluntad pública en el sentido de la exclusión del senador, sería también un acto democrático de la presidenta de la Comisión --que no es el fiscal en el recinto-- porque el senador Barrionuevo no se tiene que defender de lo que diga la presidenta de la Comisión. El senador Barrionuevo, si quiere, hablará después de escucharnos a todos los que queremos hablar en el recinto. Gracias. (Aplausos en las galerías.)

Sr. Presidente (Gioja). -- Advierto al público que se encuentra en las galerías que en la próxima interrupción voy a hacer desalojar los palcos. Les pido, por favor, ajustarse al Reglamento.

Continúa en el uso de la palabra la señora senadora Kirchner.

Sr. Fernández de Kircher.-- En la reunión de Comisión del 19 de marzo de 2003 el contador Hugo...

Sr. Mayans. -- ¿Me permite una interrupción, señor senadora?

Sra. Fernández de Kirchner. -- No voy a conceder ninguna interrupción.

Sr. Presidente (Gioja). -- No le da una interrupción, senador Mayans. 

Sr. Mayans. -- Señor presidente: ¡usted tiene que poner límite en el uso de la palabra porque son muchos los senadores que quieren hablar!

Sr. Presidente (Gioja). -- Lo vamos a hacer, senador Mayans.

Sr. Mayans. -- El límite de tiempo fijado fue de 40 minutos...

Sr. Presidente (Gioja). -- Senador Mayans: está en uso de la palabra la miembro informante...

Sr. Mayans.-- ¡Ya se cumplió el tiempo establecido, señor presidente!

Sr. Presidente (Gioja). -- Senadora Fernández de Kirchner, continúe.

Sra. Fernández de Kirchner.-- El testigo ofrecido por el senador Barrionuevo, candidato a intendente por la capital del Frente Justicialista, contador Hugo Argerich, sostuvo: "Tengo entendido que la Justicia había oficializado todas las categorías, excepto la de candidato a gobernador". 

El doctor Rubén Manzi ...

Sr. Mayans. -- ¡Tiene que poner un límite, señor presidente!

Sra. Fernández de Kirchner. -- Señor presidente: si va a permitir el uso de palabra....

Sr. Mayans. -- Pongamos límite al uso de la palabra...

Sr. Presidente (Gioja). -- Concretamente, el Reglamento establece que se debe votar una nueva ampliación de tiempo. 

En consideración la moción formulada por el señor senador Pichetto, en el sentido de prorrogar por quince minutos más el tiempo de exposición de la señora senadora...

Sra. Ibarra. -- ¡Señor presidente: yo había pedido la palabra antes que Diana Conti!

Sr. Presidente (Gioja). -- Tiene la palabra la señora senadora Ibarra.

Sra. Ibarra. -- Señor presidente: voy a hacer algunas reflexiones para que sepamos de qué estamos hablando y en qué situación nos encontramos hoy en este Senado. 

Ayer, en la Comisión de Labor Parlamentaria los miembros del bloque justicialista y la Presidencia pidieron racionalidad. Además, por la gravedad de este tema, reclamaron que trabajáramos con voluntad, con cordura, sin golpes bajos y con mucha razonabilidad, sabiendo que las instituciones están en juicio. 

Señor presidente: hace al derecho de defensa conocer los cargos; ese mismo derecho de defensa que tanto se exigió por parte del bloque justicialista y que también hace al estado de derecho tiene que ver con el conocimiento de los cargos que se imputan. 

Estamos ante un hecho de una gravedad enorme: estamos tratando la exclusión de una persona que fue elegida por el pueblo de Catamarca. Cercenar la palabra acá es gravísimo. Debemos saber que para que todos actuemos con racionalidad y para que la sesión se desarrolle normalmente todos debemos poner voluntad. Entonces, sugiero que en lugar de someter a votación cercenar la palabra de la presidenta de la comisión --lo que sería un escándalo--, entendamos de consenso lo que dijo el señor senador Maestro a fin de que el senador Barrionuevo y la presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales puedan explayarse libremente y los demás oradores nos sujetemos estrictamente a los minutos que nos concede el Reglamento. 

Sr. Presidente (Gioja). -- Tiene la palabra el señor senador Menem.

Sr. Menem. -- Señor presidente: creo que el señor senador Pichetto ha hecho una propuesta razonable: extender por quince minutos el tiempo de exposición, lo que representa casi el 50 por ciento del término que fija el Reglamento. Porque si aquí hemos aprobado un Reglamento es para que se lo cumpla. Entonces, hagamos uso de esa racionalidad, que no significa que cada uno pueda hablar lo que quiera durante cualquier tiempo. Si queremos, todos podemos hablar durante dos horas, pero creo que nos debemos respeto. Hay veinticinco senadores o más anotados para hacer uso de la palabra y no podemos prolongar indefinidamente este debate. 

Por ello, digo que la propuesta hecha por el señor senador Pichetto establece un tiempo razonable; por algo el Reglamento estableció cuarenta minutos. Pues bien, aceptemos los quince minutos de prórroga y dejemos de seguir discutiendo sobre este tema. 

En consecuencia, señor presidente, le pido que le dé la palabra a la señora senadora Fernández de Kirchner para que termine su alegato, porque todos tenemos derecho a hablar. 

Sr. Presidente (Gioja). -- Para seguir abocándose al tema en tratamiento, tiene la palabra la señora senadora Fernández de Kirchner. 

Sra. Fernández de Kirchner. -- Señor presidente: voy a seguir con el análisis del tema, pero antes de ello voy a decir algo, porque hoy usted se comunicó conmigo, personalmente...

Sr. Presidente (Gioja). -- Así es.

Sra. Fernández de Kirchner. -- ...para que la sesión pudiera desarrollarse en un marco de racionalidad, aclarando que no se le iba a cercenar la palabra a nadie, que se iba a permitir hablar en el marco de la importancia del tema que se estaba discutiendo y que lo único que pedía era que la sesión se desarrollara en orden. Pero, evidentemente, por los planteos que estoy escuchando en cuanto a minutos y a todo lo que se está hablando, ya no está pasando lo mismo que se demandó; o sea, lo que acaba de señalar la señora senadora Vilma Ibarra. 

Voy a seguir, señor presidente. El testigo convocado por el señor senador Barrionuevo, Hugo Argerich, candidato a intendente, respecto de la oficialización de candidatos sostuvo lo siguiente: "Tengo entendido que la Justicia había oficializado todas las categorías, excepto la de candidato a gobernador". También se acompaña prueba ofrecida por el señor senador Barrionuevo del diario "El Ancasti", del 28 de febrero: "Barrionuevo: ¡Guarda con sacar los pies del plato!". Esto es prueba acompañada por el señor senador Barrionuevo, donde además se lee que en un congreso "nadie se atrevió a expresar la disidencia con la estrategia diseñada por el riñón barrionuevista en forma pública.". Hugo Argerich, candidato a intendente de la Capital, que personalmente cree que lo más acertado es participar del comicio, estuvo en el acto de los fiscales y se encolumnó: "Si proscriben a Barrionuevo, nos proscriben a todos.". 

Otro testigo ofrecido por el señor senador Barrionuevo, el doctor Rubén Manzi, candidato a gobernador por la Alianza FREGEN-ARI, sostuvo textualmente: "...el empecinamiento del senador Barrionuevo para ser candidato sin reunir las condiciones establecidas en nuestra Constitución, también era peligrosa. Y no interpretamos esto como proscriptivo, porque asumimos que la Constitución provincial define dos características fundamentales: edad y residencia".

En síntesis, señor presidente, en el anexo documental 8 acompañado por Barrionuevo hay una interesante copia acerca de manifestaciones suyas hechas al diario "El Ancasti", de fecha 12 de febrero, donde José Luis Barrionuevo dice textualmente refiriéndose al fallo de la Justicia Electoral provincial: "Es un tema que estaba previsto, yo lo sabía porque cuando los jueces son adictos al gobierno de turno y no dictan las leyes y la Justicia como corresponde, uno se adelanta al fallo. Yo sabía que esto iba a suceder y más cuando se acercaba la fecha de elecciones, sabía que iban a buscar todos los caminos, todo los vericuetos para tratar de eliminarme para que yo no esté en la carrera para la gobernación.". Y aquí viene lo interesante, señor presidente, manifestación textual: "Qué Justicia puede decirme a mí que yo no puedo ser candidato por mi provincia, quién puede proscribir a un nativo de mi provincia, criado en ella, que trabajé, que traje cosas para Catamarca, que soy senador nacional porque me eligió la gente. Qué juez razonable puede anular la voluntad de la gente.". Estas, reitero, son manifestaciones propias del senador Barrionuevo en cuanto a los límites. Parece ser que desconoce que todo ciudadano --más allá de que sea senador, gobernador o cualquiera fuera su investidura-- tiene límites concretos, que son los que impone la Justicia.

Para terminar con el argumento central de la defensa del senador Barrionuevo --que fue precisamente la proscripción--, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que, en realidad, no hubo proscripción del Partido Justicialista. Considero que lo que hubo fue una estrategia que diseñó el senador Barrionuevo para tratar de tirar abajo la inhabilitación que le provocaba el requisito de residencia previsto por la Constitución y que él no reunía.

Sin embargo, estaba el Frente Político Partidario. Pero estoy convencida de que José Luis Barrionuevo arrastró a todo el justicialismo catamarqueño a la autoproscripción porque él no podía ser candidato a gobernador. "O llegamos todos o no llega ninguno", fueron las manifestaciones puntuales y concretas del candidato y que están acreditadas en el expediente. Arrastró en una actitud casi suicida a todo el peronismo de Catamarca, que sí tenía oficializado al resto de sus candidatos y no sustituyó su propia categoría.

A su vez, paralelamente a esa estrategia desarrollada en el Frente Político Partidario hubo también una estrategia de carácter judicial. Fueron tres las jurisdicciones en las cuales el senador Barrionuevo planteó acciones judiciales para judicializar el proceso electoral de Catamarca. Ellas son precisamente el Fuero Federal, la competencia originaria de la Corte y la propia justicia competente.

Por ello, quiero dar lectura al dictamen del Procurador General de la Nación donde palmariamente se demuestra esta estrategia de analogías de planteos en distintas jurisdicciones para complicar la situación. Dice el doctor Nicolás Becerra: "Por último es dable hacer notar que el fin perseguido por el amparista [esto es José Luis Barrionuevo] en el proceso deducido ante la Justicia Federal de Catamarca --obtener la inconstitucionalidad del artículo 131 inc. 5° de la Constitución provincial-- guarda sustancial analogía con la demanda entablada ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación [...], en la que V.E. [se refiere a la Corte] decidió, el 18 de febrero de 2003 declararse incompetente...".

O sea que las estrategias eran: en el Frente Político Partidario, arrastrar a todo el partido; en el frente judicial, "judicializar" en tres frentes para que hubiera fallos entrecruzados entre el orden local, el nacional --la Corte originaria-- y la justicia federal. Y finalmente, estas dos estrategias --la política partidaria y la judicial-- atadas en una estrategia comunicacional, de confusión, fundamentalmente dirigida al electorado peronista, con el fin de hacerles creer que si José Luis Barrionuevo no era candidato a gobernador no iba a poder ser candidato nadie y que el peronismo estaba proscripto.

Y digo esto, señor presidente, porque en el propio expediente está acreditada una solicitada publicada el sábado 1° de marzo. Quiero que ustedes se sitúen en el escenario de lo que era Catamarca, esa Catamarca, el sábado 1 de marzo, el día anterior a los sucesos del día domingo. Ese día se publicó en "El Ancasti" una solicitada, cuyo título decía: "Vamos todos a las urnas. Todos a votar Barrionuevo gobernador!! Habilitado por el pueblo y la Justicia". Además aparece impresa la resolución firmada por el juez ad hoc Ricardo Antonio Moreno, por la que se intima al juez electoral de grado y al Tribunal Electoral de Catamarca para que en el término de veinticuatro horas de notificado den cumplimiento a la medida cautelar. Al pie de la publicidad se lee: "El presidente de mesa que no respete la resolución quedará a disposición de la Justicia."

Les propongo que hagamos un ejercicio de imaginación. ¿Cómo puede obrar un militante político de un partido cualquiera, el peronista o cualquier otro, cuando lee que la Justicia dice que su candidato está habilitado. Hay un juez federal. La gente no distingue el tema de la competencia entre un juez federal y la Corte. La gente lee que hay una firma de un juez que seguramente conoce, que dice que se puede ir a votar a José Luis Barrionuevo. ¿Qué puede pensar la gente cuando no se habilita ese tramo de boleta de José Luis Barrionuevo? ¿Qué puede pensar no un militante o un dirigente político o un cuadro medio de cualquier partido, sino un ciudadano que lee esto el día antes de las elecciones en el clima electoral que vivía la provincia Catamarca?

Por eso sostenemos que la responsabilidad en los hechos y sucesos que culminaron en las elecciones del día 2 de marzo tiene directa vinculación, en términos de autoría mediata y de responsabilidad política, con el senador José Luis Barrionuevo. 

Podemos leer discursos del senador Barrionuevo que hemos escuchado y visto. Voy a solicitar que más tarde se difundan videos, y no solamente el que acompañó la senadora Marita Colombo sino el acompañaron canales de televisión de la Capital Federal a la propia comisión y también el video que acompañó el senador Barrionuevo.

¡Desafío a todos y cada uno de los senadores de este cuerpo a que se instale una televisión para que miren las imágenes de Catamarca, que lo escuchen a José Luis Barrionuevo incitando a la población a rebelarse, que iban a votar en las urnas en las unidades básicas! ¡Los desafío a que miren esas imágenes, a que escuchen esas palabras, y después podrán decir a todos y cada uno de los ciudadanos argentinos que José Luis Barrionuevo no tuvo nada que ver en lo que pasó en Catamarca y que es digno de seguir sentándose aquí, junto a todos nosotros, exigiéndole al resto de los ciudadanos que respeten las leyes y a las autoridades, cuando precisamente uno de los miembros de este cuerpo no lo hace!

Si estoy tan equivocada, si tiene tanta falsedad lo que digo, los desafío a que veamos las imágenes y que escuchemos las propias palabras de un par y lo que se dijo en este país, en la provincia de Catamarca. Si después creen que tienen razón, voten como les parezca y de acuerdo con sus convicciones. Pero los desafío a que todos aquí y hoy, sentados uno junto a otro, lo escuchemos y veamos.

Se han acompañado numerosas pruebas en el expediente en materia de video y publicaciones. Además están las palabras del propio senador Barrionuevo en este mismo recinto, cuando en la sesión del 6/7 de marzo dijo que era mentira que se habían quemado o sustraído urnas. Son textuales palabras del senador Barrionuevo cuando le mintió al propio cuerpo. Procedo a leer la versión taquigráfica de lo que dijo el senador Barrionuevo: "...las urnas reales son las que llevan el sello de la provincia de Catamarca, y las urnas que se quemaron fueron las de las elecciones internas del 5 de enero. No se quemó ni se sustrajo ninguna urna...".

Tenemos una foto que muestra al senador Barrionuevo con una urna en la mano. Hemos podido probarlo en la comisión con fotos, incluso surge del propio video que el senador acompaña. Los desafío a que se proyecte no el video que presentó la senadora Marita Colombo, no el video de los canales de televisión sino el video que acompañó José Luis Barrionuevo. Está en el estrado de la Presidencia, se puede congelar la imagen y cotejarla con la fotografía de "El Parlamentario" --la misma revista que le entrega premios a todos ustedes--, que fue acompañada como parte de la prueba.

Puede verse con toda claridad que las urnas que se queman son las del día de la elección. Inclusive hay testimonios en el expediente que así lo acreditan.

Pero además, más allá de que está probado que son las urnas del día del comicio --y así no lo fueran--, una urna es por sobre todas las cosas el símbolo vivo de la democracia. Es el lugar donde se deposita la voluntad popular. La razón por la cual nosotros estamos sentados aquí es el voto popular. Ya perdió importancia si eran o no de la interna. Yo quiero que ustedes me digan si es posible que esto pueda suceder.

Esas imágenes recorrieron el mundo, al igual que la fotografía de un senador de la Nación con una urna en la mano, celebrando que no se habían podido llevar a cabo las elecciones por los hechos de violencia.

Estas son las cosas que tenemos que decidir hoy en el Senado de la Nación, y que han sido debidamente acreditadas y probadas en el expediente.

Nos dijeron también que era mentira que habían sido detenidas personas y que no había gente de Buenos Aires. Pero me tocó escuchar, no ya como senadora de la Nación sino como peronista --sentada en la Comisión de Asuntos Constitucionales--, al secretario de la Federación de Panaderos --quien se reconoce amigo del senador Barrionuevo-- decir que ocho personas --colaboradores de él y monotributistas-- habían concurrido a un congreso de panaderos que casualmente, se hizo el fin de semana de las elecciones en Catamarca. Y cuando se le preguntó qué hacían esos monotributistas que habían sido detenidos en el Hotel Casino, respondió que cebaban mate y no sé qué otras cosas más. Los habían llevado desde San Martín, el partido donde también vive el senador Barrionuevo. Y el senador había dicho aquí --están las versiones taquigráficas--, que era mentira que se había detenido a gente de Buenos Aires y que nadie había viajado de Buenos Aires a Catamarca. Sin embargo, están las pruebas en el expediente.

Hubo también dos detenidos que dieron como domicilio en Catamarca la casa de la hermana del senador Barrionuevo. 

Además, el informe del Tribunal Electoral Permanente de la provincia de Catamarca hace referencia a la destrucción de novecientas urnas, respecto de las cuales el sesenta por ciento están deterioradas, y las otras trescientas aproximadamente nunca más volvieron.

También están las imágenes que vieron los treinta y siete millones de argentinos. No hacía falta ser senador de la Nación para saber estas cosas y verlas. Bastaba encender la televisión o la radio el 2 de marzo, y hacerse cargo cada uno de lo que tenga que hacerse cargo en esta historia.

Por estas consideraciones y por las pruebas que están incorporadas en el expediente y que han podido ser controladas por todos y cada uno de los señores senadores, es que nueve miembros de la Comisión de Asuntos Constitucionales solicitan la exclusión de José Luis Barrionuevo del Senado de la Nación.

Esta no es una cuestión de partidos políticos. Esta no es una cosa de radicales contra peronistas. Se equivocan los que creen que defendiendo a José Luis Barrionuevo están defendiendo al peronismo. Se están demoliendo las instituciones.

Este Senado ha sido vilipendiado desde hace tiempo, con justa razón o sin ella: los sobornos en la época de de la Rúa, más tarde las denuncias que sufrimos, y ahora esto. ¿Hasta cuánto creen que puede aguantar esta institución, si no tomamos en serio la responsabilidad de lo que tenemos que hacer?

Reitero, no es un problema de peronistas o de radicales. Es un problema de si estamos dispuestos a hacer respetar las instituciones.

Debemos ser capaces de bancarnos cuando nos dicen que algo nos corresponde --o no-- en la Justicia. Lo que está en juego es la credibilidad de las instituciones.

Cuando cayó la Alianza el 20 de diciembre de 2001, algunos creyeron que solamente iban a ser cuestionados los radicales. Pero se terminó cuestionando a todo el sistema político. Todos: peronistas, radicales, socialistas, comunistas, independientes... Todos. Porque cuando la gente pierde la credibilidad en las instituciones, no se trata de un partido sino, esencialmente, de volver a confiar en la política como instrumento de la democracia.

Y estas son las cosas que están en juego esta tarde en el Senado de la Nación.

Sr. Presidente (Gioja) . -- Esta Presidencia informa a los señores senadores que están anotados veinticinco señores senadores.

Leeré la lista a los efectos de que cada uno acomode sus tiempos, y para que podamos cumplir con el Reglamento.

A continuación tiene que hacer uso de la palabra el señor senador Terragno, y luego los senadores Barrionuevo, Morales, Jenefes, Ibarra, Arancio de Beller, Escudero, Brizuela del Moral, Busti, Avelín, Mayans, Prades, Negre de Alonso, Gómez Diez, Baglini, Yoma, López Arias, Colombo, Cafiero, Moro, Conti, Passo, Menem, Maestro y Pichetto. Son exactamente veinticinco señores senadores.

Sra. Fernández de Kirchner. -- Pido la palabra.

Sr. Presidente (Gioja). -- ¿Para una aclaración?

Sra. Fernández de Kirchner. -- No, no. No es para una aclaración.

Seguramente van a finalizar el senador Maestro y el senador Pichetto, como corresponde, porque son los presidentes de bloque. Pero, como presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales, tendría que hablar antes del senador Maestro para terminar de responder a todas las cuestiones que se vinculen con el dictamen, como presidenta de la comisión que está informando el dictamen, reitero.

Sr. Presidente (Gioja). -- Lo va a resolver el cuerpo, señora senadora...

Sra. Fernández de Kirchner. -- No, ¿cómo el cuerpo...? Me anoto yo.

Sr. Presidente (Gioja). -- El senador Terragno tiene la palabra.

Sr. Terragno. -- Gracias, señor...

Sr. Presidente (Gioja). -- ¿Quién más se anota? El senador Walter.

Sra. Ibarra. -- Pido la palabra para una aclaración.

Sr. Presidente (Gioja). -- Tiene la palabra, para una aclaración, la senadora Ibarra.

Sra. Ibarra. -- Gracias, presidente. 

Como presidenta de bloque o como autora de proyecto, cualquiera de los casos, tengo cuarenta minutos.

Sr. Presidente (Gioja). -- Así es.

Sra. Ibarra. -- Voy a dividirlos en dos intervenciones. En la primera intervención voy a usar veinte. Y al cierre, previamente al senador Maestro, a la senadora Fernández de Kirchner, al senador Pichetto, voy a utilizar los últimos veinte.

Sr. Presidente (Gioja). -- Senadora: vamos a tratar de cumplir con el Reglamento, porque si todos hacemos lo mismo... Lo que es justo es que usted tiene cuarenta minutos, efectivamente.

Sra. Ibarra. -- Así es. Y tengo entendido que esto, ayer, también fue conversado en la reunión de labor parlamentaria por el propio presidente de la bancada justicialista.

Sr. Presidente (Gioja). -- Así es.

Sra. Ibarra. -- Lo dijo en labor parlamentaria y esto ha sido de uso común en este recinto. Yo no voy a usar un minuto más. Voy a dividirlo en dos veces.

Sr. Presidente (Gioja). -- El senador Terragno está en uso de la palabra.

Sr. Terragno. -- Gracias, señor presidente.

Sr. Menem. -- Solicito una interrupción.

Sr. Presidente (Gioja). -- El senador Menem le solicita una interrupción, senador Terragno. ¿Se la concede?

Sr. Terragno. -- Cómo no.

Sr. Presidente (Gioja). -- Para una interrupción, tiene la palabra el senador Menem.

Sr. Menem. -- Señor presidente: tenemos toda una tradición en lo que hace a cómo se efectúan las intervenciones y hay un Reglamento.

Yo digo, con el mismo derecho con que algún señor senador quiere dividir la exposición en dos, otros pueden decir "Yo la quiero dividir en tres partes; póngame aquí, más adelante y más adelante", con lo cual se va a desordenar totalmente el debate.

Comprendo que así es mucho más fácil porque, primero habla, después escucha lo que dicen los otros y, después, contesta. Está bien, ello hace a cierta facilidad para quien que propone esto, pero de esta forma no sería un debate ordenado.

Creo que el tiempo hay que usarlo porque, si no, yo también pediría que mis veinte minutos me los diera al comienzo y, después, me los volviera a dar al final.

Entonces, pienso, respetando el derecho de todos, que nos deberíamos ajustar un poco más al Reglamento, señor presidente. Si no, va a haber mucho desorden.

Sr. Presidente (Gioja). -- Así se va a hacer, señor senador.

Senador Terragno: tiene el uso de la palabra.

Sr. Terragno. -- Muchas gracias.

Señor presidente: el artículo 66 de la Constitución Nacional no es una creación del derecho argentino, ni tampoco es una novedad que queremos introducir. Viene de la Constitución de 1853. Y el principio ya estaba en el artículo 47 de las Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina de Juan Bautista Alberdi, que decía que cada Cámara podía reprimir las inconductas con penas discrecionales y hasta excluir a un miembro de su seno.

Y no hace falta un delito para que esto ocurra. Hacen falta desórdenes de conducta y esto se funda en un principio que es el de ejemplaridad. Quienes crean el derecho y establecen las normas a las cuales deben ajustar su conducta todos los habitantes ejercen una responsabilidad delegada por la sociedad, la cual se somete a esos dictados. Por lo tanto, su conducta debe ser mucho más severamente custodiada que la de cualquier otro habitante; sobre todo, por parte del cuerpo que integran.

La Constitución argentina se inspira también en la norteamericana en este aspecto. Y la Constitución de los Estados Unidos en su artículo 1, Sección V, dice que cada cámara puede establecer los procedimientos reglamentarios necesarios para castigar a sus miembros por inconducta, con el voto de las dos terceras partes de sus miembros.

Desde 1789 hasta hoy en los Estados Unidos fueron expulsados quince senadores por inconducta. En ese sentido, el 7 de septiembre de 1990 la Cámara de Senadores de dicho país, cuando se aprestaba a expulsar al senador Bob Packwood, luego de un dictamen del Comité de Ética, antes de que llegara a votarse dicha expulsión recibió su renuncia, en la cual el citado legislador señalaba que era lo más honorable que podía hacer por su país y por el Senado.

Y lo que se imputaba a dicho senador no era un delito; era algo mucho menos grave que un alzamiento contra las normas constitucionales. Se trataba de una inconducta privada que la Cámara, con el voto de los republicanos y los demócratas, entendió que era incompatible con el principio de ejemplaridad.

Lo mismo entendió la Cámara de Representantes cuando expulsó el año pasado a uno de sus miembros, sugestivamente llamado James Traficant. En esa ocasión, esa Cámara dijo que un miembro debe observar en todo momento una conducta que asegure la credibilidad de la Cámara de Representantes. El mismo principio está vigente en varias constituciones estaduales de los Estados Unidos, como la de Michigan. Y por esa misma razón --o sea, por inconducta personal-- fue expulsado en 2001 el senador David Jaye.

Por su parte, en el 2000, en Brasil, fue expulsado de la Cámara de Senadores el senador Luis Estevão por un trámite irregular en la adjudicación de la construcción del edificio de los tribunales de San Pablo.

Sin embargo, en ninguno de esos casos hubo alineamiento de los bloques, porque se entendió que el bien a proteger era el prestigio institucional del Senado o de la Cámara de Representantes, según los casos.

Ahora bien, en el caso que nos ocupa hay que analizar la conducta no ya privada, sino pública de un miembro de este cuerpo, quien sostuvo que estaba frente a un hecho de proscripción.

Sin embargo, quien hace las leyes no puede distorsionar las interpretaciones. Todos nosotros estamos aquí porque al momento de ser elegidos teníamos por lo menos treinta años, como mínimo, seis años de ciudadanía, porque somos naturales o teníamos más de dos años de residencia inmediata en los distritos en los cuales hemos sido elegidos...

Sra. Negre de Alonso. -- ¿Me permite una interrupción, señor senador, con la anuencia de la Presidencia?

Sr. Presidente (Gioja). -- ¿Le concede la interrupción, señor senador Terragno?

Sr. Terragno. -- Cómo no.

Sr. Presidente (Gioja). -- Para una interrupción, tiene la palabra la señora senadora Negre de Alonso.

Sra. Negre de Alonso. -- Señor presidente: supuesto personal de Seguridad está molestando y queriendo expulsar casi violentamente a los colaboradores. Y de esta forma no podemos trabajar. Nuestros asesores y colaboradores tienen que estar respondiendo a nuestras necesidades. Entonces, no es posible trabajar de esta forma. Es la tercera vez que se presenta como personal de Seguridad invocando que lo manda usted para que despeje todo esto. ¿En dónde estamos, señor presidente? Le ruego que haya ecuanimidad e igualdad de trato y que nos permitan trabajar con tranquilidad en una sesión tan importante como esta. 

Disculpe, senador Terragno, pero este incidente nos impide escucharlo con el silencio que usted se merece. Por eso le he pedido la interrupción. 

Señor presidente: le ruego que dé a las personas de Seguridad instrucciones para que se dirijan a los asesores --y también a los senadores-- como corresponde.

Sr. Presidente (Gioja). -- Así se hará, señora senadora.

En la reunión de ayer de la Comisión de Labor Parlamentaria acordamos la presencia acotada dentro del hemiciclo, nada más que para ordenarnos, senadora Negre. No hay otra intención en esto. La idea es que cada uno tenga los asesores y las herramientas que necesite. Necesitamos ordenar la sesión, nada más. Se va a tener en cuenta lo que usted dice, señora senadora.

Sra. Negre de Alonso. -- Al señor que está acá se le dice que el doctor es mi colaborador, que soy la senadora Negre y me contesta: "No me importa, yo voy a sacar a la gente de acá". Entonces, le pido que se dirija como corresponde y que demos racionalidad a esto.

Sr. Presidente (Gioja). -- Senador Terragno: el senador Brizuela del Moral le pide una interrupción. 

Sr. Terragno. -- Cómo no.

Sr. Brizuela del Moral. -- Es por una cuestión doméstica pero no menos importante. En mi despacho es la segunda vez que se corta la luz. Es en el tercer piso y esto interrumpe el trabajo de mis secretarios. Por eso le pido al señor presidente que dé las órdenes a los técnicos y a Seguridad para que esto no se produzca más.

Sr. Presidente (Gioja). -- Así se hará, señor senador.

Tiene la palabra el señor senador Terragno.

Sr. Terragno. -- Señor presidente: estaba diciendo que todos estamos acá porque teníamos más de 30 años al ser elegidos, más de seis años de ciudadanía y porque éramos naturales o teníamos más de dos años de residencia inmediata en nuestros respectivos distritos.

Un joven de 28 años no puede presentarse como candidato a senador ni yo podría presentarme como candidato a senador por un distrito que no fuera el mío. Estas son condiciones de elegibilidad. Nadie que no reúna las condiciones de elegibilidad puede sostener que está proscripto y mucho menos cuando su función es hacer las leyes. Si además lo hace para crear confusión se agrava la situación; y si encima lo hace para provocar una rebelión, la situación es todavía más grave. 

Yo me pregunto qué podía entender un partidario del senador Barrionuevo, que el sábado 1 de marzo a las 14 y12 escuchaba por Crónica TV: "Para que no ocurra ninguna bronca tienen que estar los votos [es decir, las boletas con el nombre del senador Barrionuevo]. Si no están, yo no creo que pueda haber elecciones. Nosotros tenemos un ejército controlando estas elecciones. Si no están los votos, sólo Dios sabe lo que puede llegar a pasar. Si el domingo no nos dejan votar, es muy probable que haya una conmoción. Seguramente va a haber inconvenientes en cada una de las escuelas. Yo no creo que termine bien."

Bueno, no terminó bien, señor presidente y el senador Barrionuevo ha pretendido justificar lo que pasó invocando el artículo 36 de la Constitución Nacional, lo cual agrava la situación. Porque el artículo 36 consagra el derecho a la resistencia popular en caso de golpe de Estado o usurpación. Y aquí se invoca el derecho a la resistencia para justificar una reacción ante lo que fue la aplicación de una norma constitucional provincial. Es también una manera de levantarse contra el artículo 5 de la Constitución Nacional, que dice que cada provincia dictará para sí una Constitución bajo el sistema representativo republicano y que el gobierno federal garantizará a cada provincia el goce y ejercicio de sus instituciones.

El senador ha sostenido que todo esto se ha producido anticipando lo que él supone iba a ser el respaldo mayoritario a su candidatura. Pero aun suponiendo que esto fuera así, creo que un senador de la Nación debe saber que la democracia es el gobierno de los mayorías dentro de los límites fijados por el Derecho, que se sanciona a ciegas: sin saber a quién favorecerá o a quién perjudicará la norma al momento de ser aplicada. 

Por lo tanto, creo que estamos frente a algo que es mucho más grave que una inconducta privada que, como hemos visto, en otros parlamentos del mundo mereció la expulsión de los legisladores que habían incurrido en ella. 

En este caso, estamos frente a un senador que se presentó a elecciones sin reunir las condiciones de elegibilidad; que indujo a error a la ciudadanía tratando de hacer ver que era víctima de una proscripción, cuando esto era a todas luces inexacto; que instó a sus partidarios a resistir la aplicación de la Constitución provincial y de las resoluciones de la Justicia competente, dando lugar a hechos de violencia simbolizados en esa quema de urnas que, como señalaba la presidenta de la comisión, aun si no hubiesen sido las urnas del comicio --que está probado lo eran-- tendría un significado infamante para quien hace las leyes. En definitiva, un senador que invoca indebidamente el derecho a la resistencia.

En este caso, creo que ha lugar a que concluyamos que están dadas las condiciones previstas por Alberdi, por los constituyentes del '53 y por las constituciones de los Estados Unidos de América y también de otros países, que sancionan con la exclusión el apartamiento del deber ejemplar de alguno de sus miembros.

En virtud de todo esto, vamos a acompañar el dictamen de la Comisión de Asuntos Constitucionales.

Sr. Presidente (Gioja). -- Tiene la palabra el senador Barrionuevo.

Sr. Barrionuevo. -- Señor presidente: había pedido el uso de la palabra en quinto lugar; después de que escuchara las acusaciones de quienes habían hecho el pedido de exclusión.

Sr. López Arias. -- Tiene derecho.

Sr. Presidente (Gioja). -- Tiene la palabra el senador Morales.

Sr. Morales. -- Señor presidente: desde el bloque del Frente Cívico Jujeño venimos a ratificar lo que habíamos adelantado en la sesión anterior --del 6 de marzo--, donde conociendo antecedentes nos habíamos expresado en favor de la expulsión; y más aun ahora, después del trabajo que ha hecho la Comisión de Asuntos Constitucionales, que realmente felicitamos

Pero en particular quiero felicitar las actitudes de la señora presidenta de la comisión, senadora Cristina Fernández de Kirchner; la de la senadora Negre de Alonso y la del senador Guinle que, junto con los miembros de la bancada radical y de partidos provinciales, firman el dictamen al que he podido acceder.

También tuvimos acceso a otros antecedentes porque, en verdad, luego de la sesión pasada me quedé preocupado cuando tomé nota de que, en cumplimiento del artículo 66 de la Constitución Nacional, la cuestión se enfocaba solamente en torno de la conducta y la responsabilidad del señor senador Barrionuevo. 

Luego de escuchar la posición del bloque justicialista según las expresiones de su presidente, el señor senador Pichetto, lógicamente nos quedaron algunas dudas, porque si bien no se discutía la actuación de la Justicia de Catamarca, sí era una cuestión que podía debilitar la posición de quienes se inclinan por expulsar del Senado al señor senador Barrionuevo.

Otro tema que nos preocupó bastante --fue un fundamento fuerte del Partido Justicialista en aquel momento--, se refiere al de la proscripción de ese movimiento. Como consecuencia de todo ello, debo decir que, a mi criterio, el trámite de la Comisión de Asuntos Constitucionales fue impecable. Además, me tomé el trabajo de mirar los antecedentes que obran en la comisión y de leer algunos expedientes judiciales a los que tuve acceso; y está claro que con relación al análisis puntual y objetivo de la actuación de la Justicia --no voy a hacer una defensa irrestricta del Poder Judicial de Catamarca porque pienso que ese poder se mueve dentro de lo que es la media de los poderes judiciales de provincias como Tucumán, Formosa, Jujuy y otras tantas, incluso hasta de la nacional que, seguramente, con el Consejo de la Magistratura mejorará su funcionamiento-- nada puede decirse y que, tal como lo manifestó la señora presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales, el senador Barrionuevo sabía de antemano que incumplía con la Constitución de su provincia. Es decir que él empezó por judicializar la elección con aquella acción de inconstitucionalidad respecto del artículo 131 de la Constitución catamarqueña, rechazada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación. 

Por otro lado, también hemos revisado algunos antecedentes sobre cuáles han sido los trámites seguidos en esta cuestión y hemos visto que lo hecho por el candidato y actual senador Barrionuevo fue embarrar la cancha con su presentación ante la Justicia. Además, eso lo vemos confirmado a partir de la presentación de pruebas efectuada por parte de quienes estaban a favor del pedido de expulsión y hasta por parte de las propias pruebas presentadas por el señor senador Barrionuevo. 

Es decir que no sólo siguió la estrategia de embarrar la cancha mediante la judicialización de la elección en Catamarca sino que se sumaron hechos concretos de violencia. Además, de acuerdo con lo que hemos visto en el trámite judicial, no es cierto que hubiera alguna proscripción del Partido Justicialista. Lo que ha hecho el señor senador Barrionuevo fue arrastrar al movimiento justicialista de Catamarca en todo un accionar violento que, en definitiva, culminó con el objetivo que buscaba: suspender las elecciones, a cualquier costo y sin respetar el límite del mantenimiento de las instituciones y de la democracia en aquella provincia.

Esto es así porque tanto el 13 de febrero --fecha de las medidas judiciales sobre las que pusimos atención-- como el 17 y el 27 de febrero de este año, la propia Justicia intima al Partido Justicialista a presentar las listas de candidatos, excluido el candidato a gobernador que había sido impugnado. O sea que no es cierto que haya existido proscripción del Partido Justicialista. Y si uno ve los hechos concretos que constan en el expediente judicial, no es cierto que hubiera un mal funcionamiento de parte del Poder Judicial provincial.

Hay que hacer una evaluación puntual de cada uno de los hechos. Esto que digo ha sido también ratificado por algunos de los propios testigos que ha traído el señor Barrionuevo, que no sé si han venido mandados por él o por quién, pero la verdad es que han ratificado todo lo que plantea la denuncia de expulsión.

Entonces, no es cierto que hubo proscripción; no es cierto que existió este funcionamiento por parte de la Justicia, aunque insisto en que no voy a hacer una defensa del Poder Judicial de Catamarca, porque debe tener lo suyo, ya que como muchos otros poderes judiciales de provincia también están en la media de hacer cosas bien y bastantes cosas mal. Pero en el caso puntual de la elección de Catamarca hay que atenerse a lo que está en las actuaciones judiciales. Incluso a fojas 748 del expediente judicial hay una constancia de una notificación fehaciente que recibe el apoderado del Partido Justicialista por la que se lo intima a presentar la lista de candidatos. 

Es decir que en las boletas del Partido Justicialista...

Sr. Baglini. -- Pido la palabra.

Sr. Presidente (Gioja). -- Senador Morales: el senador Baglini le solicita una interrupción. ¿Se la concede?

Sr. Morales. -- Sí, señor presidente.

Sr. Presidente (Gioja). -- Para una interrupción, tiene la palabra el señor senador Baglini.

Sr. Baglini. -- Señor presidente: le pido que ordene a Seguridad de la Cámara y que constate si en el primer piso, en la dirección en que estoy señalando y detrás de una cámara, se encuentra un señor que ha sido visto reiteradamente en los videos con una camiseta negra impidiendo el acceso de gente en la votación de la Escuela Fray Mamerto Esquiú, haciendo actos de violencia contra los bomberos. Lo he visto pasar en dos o tres oportunidades y se encuentra detrás de las cámaras y de la columna. 

Sr. Presidente (Gioja). -- Le debo hacer notar, señor senador, que el primer piso es para periodistas exclusivamente. Y voy a pedirle a Seguridad que eso se cumpla estrictamente. Los periodistas acreditados están exclusivamente en el primer piso.

Aclaro que los que están en la segunda bandeja son invitados con tarjeta. En el primer piso están los periodistas acreditados y les pido a los mismos periodistas que en caso de alguna anormalidad la comuniquen a Secretaría.

Sra. Fernández de Kirchner. -- Pido la palabra. 

Sr. Presidente (Gioja). -- Senador Morales: la senadora Fernández de Kirchner le solicita una interrupción.

Sr. Morales. -- Sí, cómo no.

Sr. Presidente (Gioja). -- Para una interrupción, tiene la palabra la senadora Fernández de Kirchner.

Sra. Fernández de Kirchner. -- Señor presidente: los asesores de la comisión --que han tenido que ver todos los videos-- me corroboran lo que acaba de decir el senador Baglini. Aquí en el primer piso --inclusive intentó ingresar en el recinto-- se encuentra el señor que está identificado en los videos como "Pelusa" Castro, que también pasó por varios canales de televisión y que fue uno de los que protagonizó los hechos de violencia el 2 de marzo y que dan cuenta todas las documentales ingresadas en la Comisión.

Sr. Presidente (Gioja). -- Muy bien. Se van a tomar las medidas del caso.

Continúa en el uso de la palabra el senador Morales.

Sr. Morales. -- Gracias, señor presidente. Vendría bien que saquemos a ese señor. 

Decía entonces que en el trámite del expediente judicial las cosas están muy claras y eso ha quedado demostrado en la comisión. Así que me parece que está totalmente desvirtuado el argumento del mal funcionamiento del Poder Judicial y también el tema de la proscripción del Partido Justicialista; eso no es verdad. 

Por otro lado, también han ocurrido hechos generados por el propio señor Barrionuevo. Y este es el punto central que nos reúne el día de hoy, que es la conducta reprochable del señor Barrionuevo. En ese sentido, se han leído algunas frases y dichos del señor Barrionuevo, quien ha expresado, entre otras cosas: "Si no votamos nosotros, no vota nadie. Sólo Dios sabe lo que puede pasar. La lucha va a ser en las calles. Mañana nadie vota si no dejan entrar fiscales. Yo voy a defenderlo con mi vida". 

Y entre otras cuestiones, por ejemplo en el acto de cierre de campaña del 28 de febrero a las 23 horas, dijo que "El peronismo no va a tolerar ningún atropello. Le digo a la Justicia cómplice que pongan los votos del Frente Justicialista en las urnas porque si no, no habrá elecciones". ¡Cuando él mismo arrastró al Partido Justicialista a no presentar los votos! Porque tenía una intimación para presentarlos a las 22 horas del 28 de febrero. 

Después, en el diario "El Ancasti" del 1 de marzo dice: "La lucha será en la calle. El domingo vamos a ir a las elecciones. Sí o sí nos van a tener que dejar votar, porque si no, vamos a llevar las urnas y votaremos en las unidades básicas. Al peronismo no lo van a proscribir. O ponen los votos o no vota nadie". 

Y esto tiene como correlato lo que el senador Barrionuevo dijo el otro día, porque la comisión no sólo tiene que considerar el tema de la conducta reprochable en el caso de la elección de Catamarca sino que también se suma otro hecho más, como es el que le ha mentido a este cuerpo. Nos mintió como unos estúpidos a todos los senadores, porque entre otras cosas dijo: "Quien les habla no necesita firmar documento ni cheques, mi palabra es un documento". Empieza por ahí y después dice: "Yo me quiero referir a todas las mentiras que se dijeron; no hay ninguna escuela ni ningún docente herido y no viajó ninguna patota, son todas mentiras producto de una caza de brujas."

Luego dice: "Ni siquiera ellos [los del Frente Cívico y Social] fueron a votar aunque nadie se los impedía. Lo único que se produjo fueron quemas de cubiertas. Ustedes saben que las urnas reales son las que llevan el sello de la provincia de Catamarca y las que se quemaron fueron las de las elecciones internas del 5 de enero. No se quemó ni se sustrajo ninguna urna, son todas mentiras."

¡Mentira es lo que dice Barrionuevo! Nos ha mentido como a estúpidos y ese es otro de los elementos que son causal para la expulsión del senador. Y estas mentiras han quedado demostradas cuando a instancias de algunos senadores, en particular de la senadora Escudero, se había pedido que se circularice a algunos juzgados un pedido de antecedentes. En ese sentido, se les pidió a todos los juzgados de instrucción que informen sobre las casusas que habían en trámite.

Y así, el Juzgado de Instrucción N° 3, que era el juzgado de turno en ese momento, tenía dos causas con detenidos en la provincia. Es decir que es cierto que hubo hechos de violencia. El fiscal del Juzgado de Instrucción N° 3 tenía 35 causas por lesiones, roturas de urnas, daños a escuelas y a un coche autobomba, explosiones de bombas Molotov en las escuelas, amenazas y destrozos de elementos electorales. 

Todo esto fue ratificado por el candidato a intendente de la capital de Catamarca del Frente Justicialista, que cuando es llamado a declarar él mismo dice que va a ayudar a arreglar las escuelas, porque era candidato a intendente. Es decir, los propios testigos del señor Barrionuevo ratificaron todas las acciones así como la instigación a la violencia por parte del señor senador y la mentira que vino a decirnos al Senado. 

Entre otras cosas, por ejemplo en Belén, hay 17 causas con y sin detenidos y en Tinogasta hay una causa. El candidato a gobernador por el ARI, Rubén Manzi, que ha sido citado por Barrionuevo, relató el caos y responsabilizó al Partido Justicialista. Él dijo: "La escuela de Recreo [donde a través del informe de la Justicia se detecta que han habido hechos de violencia] estaba tomada" Es decir, no podía entrar a votar nadie porque estaba tomada de acuerdo con lo que dice un testigo que trae el señor Barrionuevo. 

Además, el señor Rubén Horacio Manzi, testigo de Barrionuevo --reitero--, afirma que se impedía el acceso de votantes y se rompían y arrebataban urnas. La rotura y el robo de urnas así como el impedir a la gente ir a votar ha sido demostrado no sólo con los testigos que ha traído el propio señor Barrionuevo sino también por los videos que ha traído la senadora Colombo, que ha pedido la propia comisión --han participado escribanos que ratificaron los originales--, y con los propios videos aportados por el señor senador cuya exclusión se solicita. 

¿Qué es lo que estamos discutiendo? ¿Si fue verdad o no? Aquí se había planteado la cuestión de la proscripción, que no es cierto; el tema de la actuación de la Justicia, que no es cierto; pero es cierto que se han roto las urnas y es mentira lo que ha dicho el señor Barrionuevo. Estas son las cuestiones que nosotros tenemos que debatir y que seguramente algunos miembros de la Comisión de Asuntos Constitucionales desconocen. 

En consecuencia, apelo a la conciencia y a la decisión de los senadores justicialistas. Les pido a los senadores justicialistas que hagan lo correcto. Necesitamos hacer lo correcto en esta sesión. Como ha dicho la presidenta de la comisión, no se trata de una cuestión de partidos políticos sino de la institución Senado, que está vilipendiada y que nosotros no contribuimos a restituir su autoridad. Señor presidente: en este cuerpo la autoridad no se genera por decreto sino por los hechos concretos de todos los días.

En el diario "La Voz del Interior" se publicó una foto donde aparece el propio Barrionuevo con una urna. El fotógrafo fue citado, vino aquí y se trajeron los originales; inclusive, hay videos originales certificados de Canal 7 de Catamarca y otros videos de otros canales. Se certificaron videos como prueba, los que fueron pedidos a los canales. 

La prueba ofrecida por Barrionuevo, según aparece de lo que plantean los propios miembros de la comisión, es armada. Porque aparecen hechos que se condicen con los videos que ha presentado la parte acusadora pero resulta que están en "off"; es decir, que son videos "truchos" que han sido armados. Todo lo que ha hecho el señor senador Barrionuevo ha sido "trucho". 

Está bien que arrastre al movimiento justicialista en la provincia de Catamarca. Es posible que también arrastre al gobierno, al Partido Justicialista y a algunos candidatos que no sé cómo van a poder explicar muchas situaciones. Es posible que arrastre al gobierno, que no va a saber cómo explicar por qué no pone énfasis en hacer lo correcto para que podamos expulsar a un senador que no merece estar en este cuerpo. ¡¿Cómo va a explicar Duhalde esta situación?! ¡¿Cómo van a explicar los funcionarios y el ministro del Interior esta situación?! Va a arrastrar al propio gobierno y también a los candidatos del justicialismo. Lo va a arrastrar a Kirchner. ¡¿Cómo va a explicar Kirchner que no ha podido poner el énfasis necesario para que este señor sea expulsado y evitar que se caiga la sospecha de que acá hay una defensa corporativa?! El señor Barrionuevo, con su conducta, está arrastrando al Partido Justicialista y al gobierno. Yo creo en el Partido Justicialista y en muchos compañeros justicialistas de todas las provincias. 

¡No puede ser que este señor arrastre a las instituciones¡ ¡No podemos permitir que arrastre al Senado y a las instituciones! ¡Podrá hacer lo que quiera con su partido, con el gobierno nacional, con Kirchner y hasta con Rodríguez Saá --que también se hace al distraído--, a quien apoyan todos los sindicalistas, ninguno de los cuales ha dicho ni una sola palabra! ¡Podrá hacer lo que quiera con el menemismo! Entendemos que el menemismo le dé un apoyo explícito con el objeto de buscar los votos de la provincia de Catamarca! Eso se entiende, pero bajo ningún punto de vista se justifica que este señor sea mantenido en este cuerpo. ¿Por qué? Porque está todo demostrado: ni siquiera los testigos que ha ofrecido han hablado bien de él. Ninguno de ellos habló bien. El señor Aldo Nievas, candidato a gobernador por el Frente Federal, también planteó que él es responsable de los hechos de violencia. 

También estuvo aquí una periodista del programa "Kaos", que fue quien hizo la investigación y que ratificó, justamente, que a la provincia de Catamarca fueron grupos de personas de la provincia de Buenos Aires. Eso es cierto. Esta investigación la ha hecho gente independiente, que no tiene nada que ver con ninguna motivación política o de cualquier otra índole que pudiera existir en este cuerpo. 

Hugo Argerich, testigo ofrecido por el señor Barrionuevo, reconoce que el Partido Justicialista tenía oficializadas sus boletas y que no fueron presentadas en el cuarto oscuro. Entonces, todo lo que ha dicho el señor senador Barrionuevo en la sesión anterior es mentira. Él quiere arrastrar al Senado. El señor Barrionuevo es de mala maña y se tiene que ir de este cuerpo, y así debemos votar. 

Le pido a los senadores justicialistas que hagan lo correcto. Esto no se trata de una cuestión partidaria. Tenemos que recuperar la política, señor presidente. Yo creo en la política, pero también soy consciente de que tenemos muchas deudas con la sociedad y que hay que hacer lo correcto. En este caso, tenemos que limpiar la cancha porque todo lo que ha hecho el señor Barrionuevo está mal. Todo esto es lo que observamos en función del análisis del expediente en tratamiento. 

Quiero decir una cosa más: acá podrían existir responsabilidades penales vinculadas con la ley de defensa de la democracia. Es posible que las haya. Si bien yo no soy abogado, me aboqué al análisis de algunos artículos del Código Penal. Por ejemplo, el inciso 2) del artículo 230 --sedición-- establece que serán reprimidos con prisión de uno a cuatro años los que se alzaren públicamente para impedir la ejecución de leyes nacionales o provinciales o de las resoluciones de los funcionarios públicos nacionales o provinciales. 

A ello se le suma el agravante del artículo 235: "Los funcionarios públicos que hubieren promovido o ejecutado alguno de los delitos previstos en este Título, sufrirán además inhabilitación especial por un tiempo doble del de la condena".

En cuanto a los delitos contra el orden público --instigación a cometer delitos-- el artículo 209 del Código Penal establece: "El que públicamente instigare a cometer un delito determinado contra una persona o institución, será reprimido, por la sola instigación, con prisión de dos a seis años, según la gravedad del delito y las demás circunstancias establecidas en el artículo 41".

No se trata de que el senador Barrionuevo ha hecho cualquier cosa; no se trata de hacerle "chas, chas" y que se vaya tranquilo a la casa. No es así.

El artículo 211 del Código Penal, cuando habla de intimidación pública, dice expresamente: "Será reprimido con prisión de dos a seis años, el que, para infundir un temor público o suscitar tumultos o desórdenes, hiciere señales, diere voces de alarma, amenazare con la comisión de un delito de peligro común, o empleare otros medios materiales normalmente idóneos para producir tales efectos". ¡Y esto es lo que ha hecho el señor Barrionuevo!

Por otra parte, el artículo 212 dice que: "Será reprimido con prisión de tres a seis años, el que públicamente incitare a la violencia colectiva contra grupos de personas o instituciones, por la sola incitación".

Señor presidente: solicito que haga llegar la versión taquigráfica de esta sesión al juez que corresponda para que analice si existe la posibilidad de que el señor senador esté incurso en algunos de estos delitos. Aquí no ha pasado cualquier cosa: se suspendió un acto electoral. ¡Y los que estamos acá sentados tenemos que defender la democracia! ¡Tenemos que hacer todo lo contrario de lo que ha hecho Barrionuevo! ¡Hay que habilitar y posibilitar que la gente concurra a votar! ¡A los problemas de la democracia, más democracia! ¡Frente a los problemas de la política, más política! De lo contrario, parecería que existe una cosa oscura de poder que está detrás del señor Barrionuevo, que lo protege, porque por eso se sigue riendo. Se rió en la sesión pasada y está cómodo y tranquilo, señor presidente.

Esta es la idea que tenemos que destrozar: la de la oscuridad del poder. ¡Tenemos que darle transparencia al poder! ¡Y es nuestra obligación, es obligación de la política! ¡Tenemos que recuperar la política y es tarea nuestra hacerlo!

Aún no hemos escuchado la posición del bloque Justicialista; pero es posible que haya muchos senadores que sigan la actitud de la presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales, tales como el señor senador Guinle y la señora senadora Negre de Alonso. Yo no quiero enjuiciar al bloque porque no sé cuál es la posición que tiene. ¡Pero hay que tener cuidado con que este señor arrolle con todo, no sólo con el Partido Justicialista y con el gobierno sino también con las instituciones! Y es tarea nuestra lograr que ello no ocurra.

Señor presidente: sólo he usado 16 minutos de mi tiempo; todavía me resta decir algunas palabras.

Sinceramente, me parece que tenemos que tratar de recuperar la política y evitar que nuestros partidos sean vehículos de mezquinos y oscuros intereses. 

¿Cuáles son los intereses que hacen que este señor sea tan poderoso? Esto me lleva a pensar que realmente nuestra causa --la de quienes amamos la política y creemos en la Unión Cívica Radical-- sigue siendo la misma: la de evitar el unipartidismo. Así como hoy en el mundo se discute el tema de la guerra, de la agresión de los Estados Unidos y de este mundo unipolar que se está conformando, de la misma manera hay que impedir que en el país se conforme la idea de unipartidismo, porque es el paso previo al pensamiento único y al autoritarismo.

Ya en la sesión pasada decía que están recrudeciendo algunos hechos y actitudes que tenemos que dar por acabados. ¡Esta actitud de Catamarca y de Barrionuevo nos tiene que llamar la atención! En todos los países del mundo es posible el bipartidismo, el disenso y la alternancia. Y eso tiene que ser posible también en nuestro país; para todos estos mediáticos de derecha que quieren hacernos creer que lo mejor para el país es la atomización. ¡Al país no le sirve la atomización del Partido Justicialista ni la decadencia de la Unión Cívica Radical! Por eso estamos luchando de pie. Incluso necesitamos después de la elección del 27 de abril un gobierno de coalición nacional, de unidad nacional. ¿Qué candidato cree que va a poder gobernar solo? ¿Quién cree que va a poder estructurar un gobierno que le sirva al país en esta transición si no es con el acompañamiento de todas las fuerzas políticas que más o menos piensen de la misma forma? Y esto tiene que ver con la actitud del senador Barrionuevo en la provincia de Catamarca, que no podemos permitir.

Estos son los fundamentos técnicos y políticos que estamos esgrimiendo desde el Frente Cívico de Jujuy, de la Unión Cívica Radical, porque realmente creemos en la democracia. Yo creo en la política. Yo creo en el Partido Justicialista. Yo creo que hay una renovación, que hay dirigentes que se están renovando, pero si hoy no expulsamos al senador Barrionuevo, no van a poder explicarlo ni los candidatos ni el presidente de la Nación ni los que se dicen que son la renovación.

Por eso les pido por favor a los senadores justicialistas que nos acompañen para tomar la decisión que tenemos que tomar. Sabemos que es dura porque se ha puesto sobre la mesa la posibilidad de que se ocasione un desgaste político al Partido Justicialista, que ya lo sufre por la sola actitud y conducta de este señor. No significa que les va a ir mejor. Sólo les va a ir mejor si hacemos las cosas, si hacemos lo correcto.

Ahora nosotros estamos más convencidos que nunca de que cabe la expulsión, actuando con mucha responsabilidad, después de haber visto los expedientes y videos, después de haber leído la versión taquigráfica de lo que dijeron los propios testigos del señor Barrionuevo. Nos preocupa que dejemos que nos mienta. No podemos permitirlo; y usted sabe, señor presidente, que nos ha mentido. Todos los senadores del bloque justicialista saben, íntimamente, que este señor nos mintió.

Por las razones expuestas, nosotros queremos que el senador Barrionuevo sea expulsado y esperamos que este Senado recupere autoridad, que como dije no se logra por decreto. La autoridad se construye todos los días con los hechos cotidianos. Eso es justamente lo que le falta a este Senado.

Sr. Presidente (Gioja). -- Tiene la palabra el senador Jenefes.

Sr. Jenefes. -- Señor presidente: estamos aquí en ejercicio del artículo 66 de la Constitución Nacional con el propósito de establecer si debemos corregir al senador Barrionuevo por los hechos ocurridos el 2 de marzo de 2003 en la provincia de Catamarca en oportunidad de las elecciones de generales para cargos provinciales.

El artículo 66 de la Constitución Nacional es claro. Tenemos la facultad de corregir o no a un miembro de este Senado de la Nación. No estamos sometiendo a juicio, a un proceso, al senador Barrionuevo. Por el contrario, estamos viendo si vamos a ejercer la facultad disciplinaria del artículo 66. Esto quedó claramente establecido en la sesión del 6 de marzo de 2003 y también en cada una de las reuniones que se realizaron en la Comisión de Asuntos Constitucionales.

También allí quedó establecido que era necesario que se respetaran dos principios básicos del derecho constitucional. El primero se refiere al debido proceso, y el segundo, a la posibilidad de ejercer un amplio derecho de defensa por parte del senador Barrionuevo. 

Cuando decía que existía la necesidad de un debido proceso, quedó también claramente establecido en la Comisión de Asuntos Constitucionales que no significaba fijar un proceso judicial sino un procedimiento de funcionamiento de la Comisión. 

Y en esa Comisión se estableció cuál iba a ser el procedimiento. Por eso, el principio del debido proceso ha sido ampliamente respetado en la Comisión de Asuntos Constitucionales.

También ha quedado ampliamente acreditado el respeto al derecho de defensa del senador Barrionuevo, al permitírsele a los senadores la incorporación de las pruebas que estimaran necesarias para emitir luego un juicio. Y se le permitió al senador Barrionuevo que adjuntara toda la prueba que él solicitó para fundamentar su descargo.

Aclarados estos conceptos, debo establecer cuál es mi opinión como senador de la Nación sobre este tema. Y para ello existen dos caminos.

El primer camino es el de analizar los hechos del 2 de marzo de 2003. Eso sería ver únicamente el final de la película.

El segundo camino consiste en analizar todo lo acontecido durante el proceso electoral en la provincia de Catamarca, y los hechos posteriores. Eso sería ver toda la película. De esta manera podremos llegar a la verdad objetiva y emitir un juicio imparcial, que no esté cargado de subjetividad ni de alto voltaje político.

Para ello, señalaré algunos hechos que considero que están debidamente acreditados a través de las actuaciones que se realizaron en la Comisión de Asuntos Constitucionales.

En primer lugar, está acreditado que el senador Barrionuevo fue elegido candidato a gobernador de Catamarca por el Partido Justicialista, a través de una elección interna de la que participaron muchísimos afiliados de dicho partido. El senador Barrionuevo fue elegido candidato a gobernador por una amplia mayoría. Este ese un hecho que no fue discutido por nadie.

En segundo término, está también debidamente acreditado el hecho de que inmediatamente después de presentada la candidatura del senador Barrionuevo a gobernador de Catamarca, se iniciaron una serie de planteos judiciales. Unos solicitados por el propio senador, con el propósito de declarar la certeza acerca del cumplimiento de los requisitos del artículo 131 de la constitución de Catamarca; otros, con el propósito de impugnar la designación de Barrionuevo como candidato a gobernador, alegándose que no cumplía con el requisito de cuatro años de residencia establecido en el artículo 131 de la Constitución de Catamarca. Este constituye también un hecho que no está discutido y que se encuentra debidamente acreditado.

También está debidamente acreditado que en el proceso electoral catamarqueño --además de los planteos judiciales--, hubo un alto voltaje político, producto de acusaciones cruzadas entre los dos principales partidos de Catamarca.

Como consecuencia de ello, señor presidente, se llegó al 28 de febrero de 2003 con un proceso que tenía un alto voltaje político y que creaba, a su vez, en la población de Catamarca, una incertidumbre acerca de si Barrionuevo podía ser candidato o no.

Otro hecho que se encuentra debidamente acreditado a juicio de este senador es que, al 28 de febrero de 2003, no existía ninguna sentencia firme, con autoridad de cosa juzgada, que impidiera terminantemente al senador Barrionuevo participar de las elecciones. Sí existía una resolución, de un juez ad hoc de la Justicia Federal, competente o no, pero una resolución de la Justicia, que decía a través de una medida cautelar que se debía incluir en las boletas la candidatura de Barrionuevo a la Gobernación de la provincia de Catamarca.

También constituye un hecho probado que, desde el Ministerio del Interior de la República Argentina, se sugirió al gobernador de la provincia de Catamarca que suspendiera el proceso electoral como consecuencia de que la cuestión de fondo del caso Barrionuevo no estaba resuelta y que podían existir disturbios en esa provincia.

Constituye otro hecho debidamente acreditado la existencia de graves acusaciones en contra de la Justicia Electoral de Catamarca, no efectuadas por el Partido Justicialista sino por otras fuerzas políticas de esa provincia. Fundamentalmente, se había hecho un planteo escrito al Tribunal Electoral de Catamarca pidiendo la suspensión de los comicios, como consecuencia de que no había garantías de la transparencia de lo que iba a ocurrir en ese proceso electoral.

Así llegamos al 28 de febrero de 2003, el día viernes, dos días antes de las elecciones del domingo. Por lo tanto, había aquí un alto voltaje político provocado por todas las fuerzas que intervenían en Catamarca y responsabilidad de todos los participantes en el acto electoral de esa provincia.

También tenemos, señor presidente, una posición última que toma el Partido Justicialista en un Congreso que se realiza el 28 de febrero de 2003, en donde se dispone que, existiendo una medida cautelar de un juez federal que ordenaba al Tribunal Electoral que se debía incluir en las boletas la candidatura de Barrionuevo a la Gobernación, por el Frente Justicialista, esa iba a ser la posición que defendería el Partido Justicialista en las elecciones del 2 de marzo de 2003.

Como consecuencia de ello, señor presidente, llegamos a las elecciones del 2 de marzo cuando se producen una serie de hechos que obligan al gobierno de Catamarca a suspender los comicios. Está debidamente acreditado que el domingo 2 de marzo se produjo una serie de disturbios en la provincia de Catamarca que impidieron el comicio electoral y que obligaron al gobierno de aquella provincia a suspender las elecciones.

Vistos estos hechos en forma objetiva, debo expresar que lo que ocurrió ese día se debe a responsabilidades políticas del senador Barrionuevo, también se debe a responsabilidades políticas del gobierno de la provincia de Catamarca, de la Justicia Electoral de esa provincia, que no supo --en el caso del gobierno provincial-- controlar el orden, evitar los desmanes y que se suspendiera el proceso electoral.

Por otra parte, también existe un hecho irrefutable y es que el 2 de marzo de 2003 no existían las boletas del Frente Justicialista en las urnas, y esa fue una de las causas por las que se produjo una explosión social de muchos militantes del Partido Justicialista y de muchos ciudadanos de la provincia de Catamarca que querían votar ese día y que querían hacerlo a favor del senador Barrionuevo. Prueba de ello son las encuestas que determinaban que Barrionuevo estaba ganando en dicha provincia.

Por eso, para analizar si nos encontramos frente a alguna de las situaciones previstas por el artículo 66 de la Constitución Nacional, debemos considerar no sólo la conducta del senador Barrionuevo, sino también la de algunos otros protagonistas que intervinieron y que ayudaron a que el proceso electoral de Catamarca se suspendiera.

Señor presidente: no he acompañado el dictamen emitido por la Comisión de Asuntos Constitucionales en virtud del cual se aconseja a este cuerpo la exclusión del senador Barrionuevo y no voy a aprobar dicha expulsión como integrante de este Senado, porque entiendo que no están acreditadas las causas que determinarían su falta de idoneidad para pertenecer a este cuerpo. No existe ninguna prueba directa que acredite que dicho senador intervino en los actos y hechos de violencia que se produjeron en Catamarca.

De todos modos, tampoco voy a esquivar la responsabilidad que le cabe al senador Barrionuevo y, así como rechazo y voy a votar en forma negativa su exclusión, voy a apoyar cualquier otra sanción disciplinaria que se le pueda imponer como consecuencia de su actividad en la provincia de Catamarca el 2 de marzo de 2003.

Sr. Presidente (Gioja). -- Tiene la palabra la señora senadora Arancio de Beller.

Sra. Arancio de Beller. -- Señor presidente: nos hemos convocado para evaluar la conducta de uno de los integrantes de este cuerpo, el senador Barrionuevo, con relación a los incidentes ocurridos el pasado domingo 2 de marzo en la provincia de Catamarca. Y queremos empezar diciendo que esperamos que para él rija el principio según el cual la ley es igual para todos.

¿Qué ocurrió aquel domingo? La Justicia había inhabilitado al senador Barrionuevo como candidato a gobernador de la provincia de Catamarca porque no reunía los requisitos legales exigidos para ocupar dicho cargo.

¿Cuál fue la actitud de dicho senador ante esa situación? El señor senador --quien actualmente tiene la tarea de hacer las leyes de esta Nación, que se sancionan para que las cumplan todos los ciudadanos-- optó por violentar la ley e insistir con una candidatura que la Justicia ya había rechazado. Y por privilegiar cuestiones personales terminó autoproscribiendo al partido al que pertenece.

Es más, instó a la violencia. Y no es un hecho menor, porque la consecuencia directa fue que el pueblo de Catamarca no pudo elegir a sus autoridades.

Esas actitudes de violencia afectaron la convivencia cívica. Esas situaciones de desprecio por la ley afectaron el normal funcionamiento de las instituciones.

Señoras y señores senadores: conocemos que la sociedad descree de la dirigencia política, por lo que es necesario que nosotros le garanticemos que quien no cumpla con la ley se hará cargo de las consecuencias

El pueblo necesita creer a partir de ser testigo de que las sanciones les llegan a todos. Aquí no hay privilegios cuando se trata de respetar la ley. Decimos que la ciudadanía de toda la República demostró indignación pública cuando, a partir de actitudes violentas, se alteró la normal convivencia en una sociedad civilizada. Nosotros en este cuerpo tenemos responsabilidades. La primera es decir que no podemos tener en este seno a quien propone la barbarie para resolver los problemas de la civilización.

He escuchado con preocupación en estos últimos veinte días, en las comisiones, en el recinto, en los medios de prensa, que se intentaba justificar una conducta de un integrante del cuerpo a partir de instalar ejes que nada tiene que ver con el tema de fondo que hoy nos ocupa.

Hoy lo único que nosotros debemos analizar es si fue una actitud digna haber pisoteado la ley y haber coartado el ejercicio de los derechos civiles. Sin embargo, se discuten muchas cosas. Se habló de una justicia imparcial, como si esto fuese argumento para justificar el desprecio por la ley. También se habló de la oportunidad o no de las elecciones. Este tema que les compete nada más que a cada una de las provincias tampoco podía ser argumento para que nosotros justifiquemos lo que no está bien, ni para el senador Barrionuevo, ni para ningún otro ciudado de este suelo argentino.

Se ha mencionado una proscripción y ya hay pruebas sobradas de que no fue tal. En realidad, fueron intereses personales los que terminaron perjudicando no sólo a un partido político sino a un pueblo y, sobre todo, a la democracia.

Señor presidente: nos equivocamos si nosotros ponemos como eje de la defensa temas que no tienen nada que ver. Es cierto que un sector de la población se confunde --se lo puede confundir--, pero hay otro que muestra un profundo rechazo por su dirigencia, porque entiende perfectamente que esto se hace nada más que para terminar generando la confusión que posibilite la impunidad. 

Si cualquier ciudadano hubiese cometido un acto parecido, impidiendo que el pueblo votase, nadie habría dudado de que eso estaba mal. Hay 37 millones de argentinos que esperan que nosotros, representantes de las provincias argentinas, les garanticemos que lo que está mal se sanciona, así sea un acto del senador Luis Barrionuevo o del señor Juan Pérez, porque este es un requisito básico para la armonía y para la convivencia democrática. 

Realmente espero que en esta sesión prevalezca la garantía de credibilidad del cuerpo y que todos estemos orientados hacia ese fin.

Nosotros hemos anticipado ya en la sesión pasada en la que se conversó sobre el tema cuál iba a ser nuestra posición. Venimos ahora a ratificarla y a compartir lo que dice el despacho de comisión.

La comisión ha realizado todos los trámites del debido proceso. Ha dado la oportunidad de que el senador haga ejercicio de su derecho de defensa. Y lo que ha quedado evidenciado después de todo esto es que lo que se decía en una primera sesión cuando se lo acusaba era cierto: las urnas de verdad se quemaron y la gente de verdad se quedó sin poder elegir. Este es el ámbito desde donde podemos fortalecer las instituciones o podemos terminar de dar la razón a aquellos que descreen de nosotros.

Sr. Presidente (Gioja). --El senador Walter no está, ¿no?

Tiene la palabra la senadora Escudero.

Sra. Escudero. -- Gracias...

Sr. Pichetto. -- Señor presidente...

Sr. Presidente (Gioja). -- Senador Pichetto: ¿solicita una interrupción?

Sr. Pichetto. -- Sí; en realidad, esto no es el cine continuado.

La pregunta que le quiero hacer a la Presidencia es qué pasa cuando el orador que debería estar aquí en el recinto no está: si va a hablar después cuando llegue, tal vez mañana. No sé. Tal vez crea que hay que esperarlo...

Sr. Presidente (Gioja). -- Le vamos a pedir a los auxiliares que ubiquen al senador Walter.

Tiene la palabra la senadora Escudero.

Sra. Escudero. -- Señor presidente: como miembro de la Comisión de Asuntos Constitucionales y por la preocupación que me causaron los hechos que se vivieron en la provincia de Catamarca he tenido la prudencia y el absoluto cuidado de llegar a esta sesión con la certeza de poder hacer lo correcto.

Del análisis del expediente interesa distinguir la existencia de tres grupos de hechos diferentes. Ellos son: un primer grupo, los actos procesales --las idea y venidas-- interpuestos tanto por el Frente Cívico y Social como por el senador Barrionuevo; el segundo grupo de hechos, los discursos inflamatorios del senador Barrionuevo antes, durante y después del suspendido acto electoral; el tercer grupo de hechos, los desmanes y hechos de violencia que motivaron la suspensión de la elección.

Sobre el primer grupo de hechos procesales entiendo que este cuerpo no tiene competencia para opinar. Esta es la primera cuestión que me aleja del dictamen en mayoría y de otras opiniones que escuché. Nadie puede sostener que el senador Barrionuevo no reúne los requisitos de la Constitución o que está inhabilitado porque justamente esa cuestión --el fondo de esa cuestión-- todavía no tiene sentencia firme, como lo expresa el artículo 38 de la ley electoral de Catamarca. Ello es así porque el 21 de marzo fue rechazado el recurso de casación interpuesto ante la Corte de Catamarca y ello habilitó la vía recursiva extraordinaria ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación. El día 25, es decir, ayer, el senador Barrionuevo interpuso este recurso extraordinario, de modo que será la Corte Suprema de Justicia la que tome una definición en este punto; y no será una definición política, sino una definición jurídica. 

Es evidente en este aspecto, entonces, que el senador Barrionuevo no hizo otra cosa más que recurrir a la Justicia haciendo uso de su derecho a la jurisdicción. Y en esto quiero decir que entiendo que el senador Barrionuevo se creyó y se cree con derecho a competir por la gobernación de Catamarca, porque justamente está ocupando una banca en representación de esa provincia.

Se propone aquí analizar la conducta del senador Barrionuevo conforme a los proyectos que solicitan su exclusión, y ese es el límite sustancial de la competencia de este cuerpo. Para ello debemos analizar ese reducidísimo proceso de conocimiento que se abrió en la Comisión de Asuntos Constitucionales, donde se recibió prueba, y analizar si realmente existió una relación causal entre el segundo grupo de hechos, es decir, los discursos inflamatorios del senador Barrionuevo, y el tercer grupo de hechos, es decir, los desórdenes y violencia que existieron en Catamarca el día de la elección.

Las pautas que nos deben guiar en el análisis de la prueba son las de la sana crítica. Esto es que se debe partir de premisas verdaderas y hacer inferencias válidas. Consiste en descubrir el contenido de cada elemento de prueba y su ligazón racional con las afirmaciones o negaciones que se admiten. Se trata de aplicar los principios de la lógica y, por otro lado, de las máximas de la experiencia. Y esa sana crítica es muy importante para que la conclusión a que llegue este cuerpo sea razonable, porque la decisión que tomemos hoy es absolutamente irrevisable. No habrá tribunal que pueda modificar la decisión que se tome en el día de hoy.

Así las cosas, puedo adelantar mi convicción de que no se ha podido establecer, ni aun mínimamente, la relación de causalidad directa entre los discursos inflamatorios del senador Barrionuevo y los hechos de violencia. Del análisis de las declaraciones de los testigos surge que ninguno de ellos pudo afirmar que vio o escuchó al senador Barrionuevo dando órdenes directas para esos hechos de violencia, y no se puede establecer en forma ficta o artificial un nexo de causalidad sobre una base que permita una duda razonable. Lo contrario sería voluntarismo y se estaría renunciando a la sana crítica racional para entregarse a una íntima convicción infundada. De más está decir los riesgos que eso implica.

Estamos analizando la posibilidad de excluir a un miembro de este cuerpo que ha sido elegido por el voto popular de los ciudadanos de Catamarca. De modo que si lo vamos a hacer, tiene que ser con pruebas que sean absolutamente irrefutables. Lo que no se da, lo que no se discute, lo que no se muestra y concluye a establecer una relación de causalidad, no puede ser ponderado.

Los recortes periodísticos y videos presentados por ambas partes reflejan hechos de barbarie, pero no permiten crear la anudación entre los discursos de Barrionuevo y esos hechos de barbarie. 

La comparación visual de las urnas que se llevó a cabo en la Comisión de Asuntos Constitucionales tampoco tuvo la profundidad del análisis del informe que acompañó el senador Barrionuevo. Con relación al tema de las urnas, Barrionuevo presenta una especie de pericia que en su punto número 5 alude al aspecto externo. La urna oficial --dice-- no tiene ningún signo de faja ni de otro papel adherido a la misma que denote que haya sido tratada como final de comicio. Esto es, no posee ningún signo evidente de restos de papeles o pegamentos que se encuentren adheridos en la misma. La urna del Partido Justicialista presenta signos característicos de haber sido utilizada en las elecciones, ya que posee restos de papeles símil faja, observándose que donde está el escudo de la provincia se cubrió con papel pegamento con la impresión del Partido Justicialista.

La foto de tapa de la revista "El Parlamentario" a la que se hizo referencia muestra con claridad que las urnas que se quemaban tienen estas fajas que normalmente se pegan en las urnas cuando terminó el acto electoral, se cuentan los votos y se vuelven a guardar.

Por ello el tema de las urnas me plantea una duda razonable. Parece que esa misma duda se planteó en la comisión, porque el dictamen en mayoría dice que no se trata de las urnas de la elección interna, pero de ninguna manera están en condiciones de afirmar que se trata de las urnas de la elección.

Los testimonios gráficos que se acompañaron hacen plena fe de que los hechos ocurrieron. Por ello se consideran suficientemente acreditados los hechos, pero adolecen del mismo vicio expuesto: no alcanzan a formar la convicción de la relación causal entre los discursos y los hechos. 

Del análisis de las versiones taquigráficas de las exposiciones de los testigos surge que ninguno --Nieva, Frutos, Argerich, Manzi, Matzkin-- han expuesto siquiera indicios de una relación directa y causal con los desmanes. 

Ante la posibilidad del establecimiento de una vinculación negativa --esto es que se plantee que si no hubieran existido esos discursos inflamatorios nada habría sucedido--, creo, entonces, que tenemos que hablar de la concurrencia de causas. Es cierto que sin la conducta del requerido de exclusión, posiblemente no se hubieran producido los acontecimientos; pero no es menos cierto que sin las acciones del Frente Cívico y Social y del gobierno de Catamarca, tampoco se habrían producido los desmanes. En este punto no puedo menos que llegar a la conclusión lógica de concurrencia de culpas en la generación global de los hechos, con la consecuente imputación solidaria de responsabilidades. 

Hecho este análisis de juridicidad, corresponde ahora entrar al análisis político, es decir, si la conducta de Barrionuevo constituye un oprobio al cuerpo que exige, sin más, su exclusión. Se ha venido hablando de la proscripción que existió en Catamarca. Ello nos trae inmediatamente a la memoria los fantasmas del pasado. La inhabilitación de la fórmula Marcelo de Alvear-Adolfo Güemes, a principios de la década de los 30, que por ello se hizo acreedora del calificativo de "infame", en cuanto consagró el fraude y la proscripción como práctica electoral habitual. La histórica y expresa proscripción del peronismo en 1955, que se vio impedido de concurrir con candidatos propios a las elecciones de constituyentes de 1957 y a las presidenciales de 1958 y de 1963. Recordamos que el presidente de facto Lanusse, en 1972, dispuso arbitrariamente que para ser candidato a presidente de la Nación había que residir en el país antes de una determinada fecha, con lo cual se está excluyendo expresamente al general Perón. Mucho más recientemente, ayer, en el año 2002, este Congreso contribuyó a una novedosa proscripción del Partido Justicialista. Al suspenderse la vigencia de la ley que establecía las internas abiertas y simultáneas, al aprobarse por ley un cronograma electoral sin que estuviera resuelta la forma de selección del candidato justicialista y al avalar el congreso del partido la no realización de internas, se impidió la libre concurrencia de los afiliados solamente para tratar de impedir que ganara la fórmula Menem-Romero. La proscripción consiste en impedir que alguien que está en condiciones de acceder a un cargo, pueda hacerlo.

Nos preguntamos ahora: ¿hubo proscripción de Barrionuevo en las elecciones de Catamarca? Si consideramos las sucesivas sentencias denegatorias de la candidatura, podríamos decir que no. Pero si tenemos en cuenta que todavía no se agotó la vía recursiva y, en consecuencia, no existe sentencia firme, la respuesta negativa no surge con tanta claridad. En su caso, ¿hubo proscripción del Partido Justicialista? Entendemos que la respuesta debiera ser afirmativa. Si bien no existió ninguna disposición de autoridad competente que impidiera que el resto de los candidatos que llevaba la boleta del Frente Justicialista pudiera participar, por sentencia del Tribunal Electoral de Catamarca N 4 se intimó al Frente Justicialista para que en el plazo de horas, perentorio, que vencía a las 22 horas del día de emisión del pronunciamiento, presentara la boleta, bajo apercibimiento de tener por decaído el derecho. La resolución dice: Intimar a la Alianza Frente Justicialista en plazo perentorio que vence a las 22 horas del día de la fecha para que presente las boletas respectivas en forma bajo apercibimiento de tener por decaído el derecho que le asiste. 

A esa altura debemos tener en cuenta que las boletas habían sido presentadas, que las listas estaban oficializadas, así como también las boletas, excepto en la categoría de gobernador, que era la que estaba en cuestión, sin que existiera aún sentencia judicial firme. 

Nos preguntamos ahora, ¿hubo fraude o intento de fraude en las fallidas elecciones de Catamarca? Categóricamente, sí. ¿Por qué? Porque los responsables y autoridades electorales no colocaron o no enviaron a las mesas de votación las boletas donde estaban oficializados el resto de los candidatos del Frente Justicialista.

La sentencia N° 3 del Tribunal Electoral dispone: Oficializar la boleta de la Alianza Frente Justicialista parcialmente con excepción de la categoría a gobernador propuesto." ¿Esa sentencia era correcta? Sí, era correcta. 

De acuerdo con la jurisprudencia del Tribunal Electoral Nacional, por boleta se entiende la unidad física constituida por la papeleta de votación, que puede constar de una o más secciones, según cuantas sean las categorías de candidatos. Ahora bien, cada una de estas secciones tiene individualidad propia, pues contiene el número, el nombre de la agrupación política, su símbolo, la categoría de candidatos y la nómina de los mismos, de tal suerte que separadas constituyen, cada una a su vez, una boleta. Es decir, si la boleta estaba oficializada, la intimación a presentar boletas se refería solamente a la de candidato a gobernador y vice, pero el Partido Justicialista entendía que estaba en su derecho a no proponer otro candidato a gobernador hasta tanto la situación de inhabilitación o no del senador Barrionuevo tuviera una sentencia judicial firme.

El gobernador Castillo habría reconocido, de acuerdo con la prueba agregada, que fue un error no haber enviado las boletas respectivas. Ha quedado constancia en la declaración testimonial del señor Manzi, candidato por el FREGEN-ARI, que incluso hubo algunas mesas en las que sus autoridades no permitieron la existencia de esas boletas --las del Frente Justicialista-- en el cuarto oscuro.

En suma, de esa declaración surge que en algunas mesas estaban las boletas del Frente Justicialista y en otras no, y no se permitía que estuvieran. En las mesas en que estaban las boletas del Frente Justicialista consignaban la categoría a gobernador del candidato Barrionuevo, que no estaba oficializado. De modo que si se permitía votar con esas boletas se inducía a fraude electoral porque la gente estaba votando por un candidato que aún no estaba definitivamente habilitado.

Hay otra prueba interesante que corresponde analizar: es un fax que le hizo llegar a la Comisión el diputado Pernasetti y que consigna supuestas instrucciones a los fiscales por parte del Partido Justicialista. Del análisis de la lectura de estas instrucciones surge que no existió previamente intención alguna de interrumpir el acto comicial sino, por el contrario, tomar las medidas conservativas pertinentes de los votos emitidos para sujetarlos a la consideración de quien tuviere competencia sobre su validez. 

Sin duda, podemos aseverar que se configuraron hechos de proscripción y fraude electoral. Una elección en estas circunstancias nunca hubiera podido ser competitiva, porque los ciudadanos que conforman el cuerpo electoral de Catamarca carecieron de una de las alternativas para seleccionar a aquellos que, como sus representantes, se ocuparan de la orientación política del Estado. A todo evento, resultan muy significativas las encuestas sobre intención de voto en Catamarca difundidas las días previos al acto electoral, donde se daba cuenta de que Barrionuevo era el favorito con un 45 por ciento de intención de voto. Así lo señalan los diarios "El Ancasti" del lunes 17 de febrero y "La Nación" en su edición del viernes 14 de ese mismo mes. 

Ausentes las boletas de una de las dos fuerzas políticas más importantes del orden nacional, como es el Partido Justicialista, no podían existir opciones reales de poder. Dieter Nohlen, en su libro Elecciones y Sistemas Electorales, distingue entre los distintos tipos de elecciones de acuerdo con el grado de competitividad que permiten y que definen la estructura del sistema político. Así, refiere que las elecciones son competitivas cuando el electorado tiene dos o más opciones reales de poder y se ponen en juego todos los cargos, lo que es propio de las democracias occidentales. Las elecciones son semicompetitivas cuando no se pone en juego todo el poder, se votan cargos menores, y si bien puede existir un ordenamiento que constitucionalice la pluralidad y la competencia, en realidad existen impedimentos que limitan la competencia. Las elecciones no son competitivas cuando excluyen ciudadanos por criterios de capacidad, de sexo, de ideología política, etcétera. 

Pareció que en Catamarca...

Sr. Presidente (Gioja). -- Señora senadora: le indico que su tiempo ha vencido.

Sra. Escudero. -- No, señor presidente. De acuerdo con el artículo 163 del Reglamento, como miembro de la Comisión de Asuntos Constitucionales estoy fundando mi posición que no concuerda con el dictamen en mayoría. Por lo tanto, me corresponde hacer uso de la palabra durante cuarenta minutos. 

Pareció que en Catamarca se vivió un estado prepolítico, un estado de naturaleza como planteara el pensador inglés en su libro Leviatán, en el que el Estado --con mayúsculas-- estuvo ausente y no solamente las boletas del frente justicialista...

Sra. Fernández de Kirchner. -- Señor presidente...

Sr. Presidente (Gioja). -- La señora senadora Fernández de Kirchner le solicita una interrupción...

Sra. Escudero. -- Ya termino. 

Por un lado, por la irracionalidad que se vivió por la falta de control del propio Estado y, por el otro, por el comportamiento de los actores políticos. ¿Por qué sostengo esta idea hobbesiana? Porque en el estado de naturaleza de Hobbes el hombre lucha por la obtención de un bien escaso que podría ser la gloria o la reputación; en la consecución de ese bien está el conflicto, puesto que quiere obtener ese bien escaso...

Sra. Fernández de Kirchner. -- Señor presidente...

Sr. Presidente (Gioja). -- No le permite una interrupción señora senadora Fernández de Kirchner.

Sra. Escudero. -- ... no necesariamente de acuerdo con las reglas. 

Sra. Fernández de Kirchner. -- Señor presidente...

Sra. Escudero. -- A los actores políticos, indudablemente, les hubiera convenido cooperar para salir de este estado de caos. Sin embargo, no fue así; por el contrario, exacerbada la división se incrementó la tensión y cada uno de ellos eligió una estrategia dominante. Tanto el Frente Cívico Social como el senador Barrionuevo, en vez de buscar la salida y la cooperación, asumieron la tensión total, buscando ganar el todo y eso condujo a un resultado absolutamente desventajoso que enloda la historia institucional desde la recuperación de la democracia. 

Sra. Fernández de Kirchner. -- Señor presidente...

Sra. Escudero. -- Ejemplos de la Teoría de Juegos, de aplicación en la ciencia política, como el muy popular dilema del prisionero --que ha sido la base del sistema acusatorio en los Estados Unidos-- muestran cómo estrategias que a nivel de cada jugador individual parecen las más eficaces pueden, sumadas, conducir a escenarios en los que todos pierden. Esto fue lo que sucedió en Catamarca: perdió todo el pueblo de Catamarca...

Sra. Fernández de Kirchner. -- Señor presidente...

Sr. Presidente (Gioja). -- Ya termina, señora senadora Fernández de Kirchner. 

Sra. Escudero. -- Ya termino. 

¿Alguien puede negar que esto sucedió en Catamarca?

Sra. Fernández de Kirchner. -- Señor presidente...

Sr. Presidente (Gioja). -- Le pido un poco de tolerancia, señora senadora Fernández de Kirchner. 

Sra. Escudero. -- ¿Cuál ha sido el rol del señor senador Barrionuevo en este entuerto?

Todos conocemos la forma de ser del senador Barrionuevo...

Sra. Fernández de Kirchner. -- Señor presidente...

Sra. Escudero. -- Nos ha acostumbrado a su actitud siempre arriesgada, al borde de los límites.

Sra. Fernández de Kirchner. -- Señor presidente...

Sra. Escudero. -- A nadie escapa que es una figura de núcleo controversial indómita. Me arriesgaría a decir que es una persona que ha cortejado la controversia y el escándalo. Pero hay otro Barrionuevo también, que no lo muestra la prensa, que es el compañero que ha demostrado rasgos de solidaridad y de frontalidad que no abundan en el mundo de la política.

En otro orden de cosas, ese discurso flamígero, encendido, directo y sin ambigüedades, fue un discurso peligroso. Todos sabemos que las imágenes tienen un enorme poder visual y una gran cuota de poder emocional.

Sra. Fernández de Kirchner. -- Señor presidente...

Sra. Escudero. -- Por eso, ni las características personales de Barrionuevo ni su peculiar forma de ser nos autorizan a eludir el reproche que merece su participación en los hechos de Catamarca, por los que debe hacerse responsable.

Barrionuevo es un senador de la Nación que, además de tener los privilegios inherentes al cargo --como son los fueros--, tiene las responsabilidades consiguientes. Es decir que de la magnitud e intensidad del privilegio se sigue la magnitud e intensidad de la responsabilidad. Barrionuevo se excedió y debe ser corregido.

Pero, por mi parte, no pretendo la muerte política de Barrionuevo ni excluirlo como actor del sistema democrático competitivo, sino llamarle la atención con una medida correctiva; puesto que un verdadero comportamiento democrático comienza por un estricto cumplimiento y aceptación de las reglas y procedimientos establecidos.

Sra. Fernández de Kirchner. -- Señor presidente...

Sra. Escudero. -- Seguramente a estas alturas la postura de los señores senadores será irreductible. Igualmente voy a sostener con pesar mi posición, con la más firme convicción de que los privilegios no son una concesión personal.

Y, por eso, propongo una sanción menor, una suspensión, hasta el 25 de mayo, día en que el presidente transitorio entregará el mando presidencial al presidente elegido por el pueblo; instando al senador Barrionuevo a comprometer su esfuerzo --sin privilegios y sin fueros-- para la normalización de la vida política en Catamarca, con miras a que las próximas elecciones para presidente y vicepresidente de la Nación se realicen en un clima de paz y concordia.

Gracias por su tolerancia, señor presidente.

Sr. Presidente (Gioja).-- Tiene la palabra la señora senadora Fernández de Kirchner.

Sra. Fernández de Kirchner. -- Señor presidente: le pedía el uso de la palabra porque quiero dirigirme a usted en su carácter de presidente del cuerpo y también al presidente de mi bloque. 

Ocurre que hoy, ni bien transcurrieron los 40 minutos que me correspondían como miembro... 

Sr. Presidente (Gioja).-- Esta bien, senadora.

Sra. Fernández de Kirchner. -- ¡No! ¡No! Estoy en uso de la palabra, por favor... Porque si va a haber reglas de juego claras en este recinto, usted como presidente del cuerpo y el senador Pichetto como presidente del bloque --si es que quiere seguir siendo tratado como tal--, deben tener el mismo trato para con todos los senadores.

Paso a explicar que la senadora que me precedió en el uso de la palabra no tenía derecho a hablar por espacio de 40 minutos, ya que no es miembro informante por la minoría. Existe un sólo dictamen de comisión y yo he sido miembro informante de ese dictamen; por lo que me correspondían 40 minutos. A la senadora no le correspondía el mismo tiempo porque no presentó ningún dictamen, pese a ser miembro de la comisión.

Por lo tanto, pregunto tanto a usted como al presidente de mi bloque: ¿van a hacer respetar las reglas que ustedes quieren imponer a todos o solamente son para los que queremos excluir al senador Barrionuevo?

Sr. Presidente (Gioja).-- Señora senadora: se va a hacer respetar el Reglamento. La tolerancia de la Presidencia fue de tres minutos y medio para con la senadora Escudero, quien --de acuerdo con el Reglamento-- lo ha superado.

Tiene la palabra el señor senador Brizuela del Moral.

Sr. Brizuela del Moral. -- Señor presidente: la cuestión que hoy tratamos en esta Honorable Cámara tiene un gran significado para la provincia de Catamarca, a la que represento, pero fundamentalmente para el presente y futuro de la democracia argentina.

Hoy tratamos la exclusión del senador Barrionuevo en virtud de varios proyectos presentados, con arreglo a lo dispuesto por el artículo 66 de la Constitución Nacional --inhabilidad moral-- por la responsabilidad que le cabe en los hechos de vandalismo acaecidos en la provincia de Catamarca el 2 de marzo, en ocasión de llevarse a cabo los comicios para la renovación de autoridades provinciales y municipales.

Sobre el particular merece destacarse la opinión de organizaciones no gubernamentales, dirigentes y partidos políticos, dignatarios de la Iglesia, hombres de la cultura y destacadas personalidades de la sociedad argentina. Es decir, la comunidad en su conjunto, cada uno a su tiempo y estilo, ha sentado posición acerca de este tema.

Hoy treinta y siete millones de argentinos esperan que el Senado de la Nación adopte una resolución ajustada a la verdad y a la razón, haciendo prevalecer la justicia por sobre los intereses partidarios.

Sin perjuicio del dictamen de comisión, al cual adhiero, voy a expresar sucintamente mi opinión sobre tres aspectos que considero fundamentales en este caso, que son los referentes a residencia, autoproscripción y legitimidad del acto comicial.

En lo referente al primer aspecto, es decir, a la residencia, la Constitución de la provincia y la ley electoral establecen las condiciones y los requisitos que todos los candidatos deben cumplir, y los procedimientos referentes a la oficialización de las listas ante la Justicia Electoral. Entre estos, deben acompañarse datos filiatorios completos y último domicilio electoral, exigencias que deben cumplir todos los candidatos, como ya dije. De los 450 candidatos aproximadamente, correspondientes a distintas categorías --gobernador y vice, diputados y senadores provinciales, concejales y constituyentes en el caso de dos municipios-- de las alianzas o partidos que se presentaron ante el Juzgado Electoral, cincuenta fueron observados y notificados. En tiempo y forma estos presentaron los comprobantes pertinentes y fueron habilitados, salvo el candidato a gobernador por el Frente Justicialista, dado que la autoridad competente consideró que las constancias arrimadas en autos no eran suficientes para cumplimentar los requisitos para esta candidatura.

Cabe destacar que para cada cargo electoral provincial se exigen diferentes requisitos, como son distintos los requeridos para cargos nacionales. Por eso es incorrecto y malicioso el argumento de hacer un parangón entre las condiciones para ser senador nacional según la Constitución Nacional y para gobernador según la Constitución de Catamarca.

En este sentido, el candidato del Frente Justicialista viola los incisos 4) y 5) del artículo 131 de la Constitución de Catamarca. El inciso 4) textualmente expresa: Ejercer profesión, arte, comercio, industria o cualquier clase de actividad laboral en la provincia. Esto no fue probado en ningún momento por el candidato justicialista. 

El inciso 5) dice: Residencia inmediata de cuatro años en la provincia para los nativos de ella, y diez años para los que no lo fueren. Se trata de requerimientos contenidos en numerosas constituciones provinciales. Evidentemente, no se trata de una mera formalidad sino que se trata de asegurar el vínculo y el compromiso con el pueblo de su provincia.

En distintas presentaciones judiciales, en el seno de este cuerpo y en la Comisión de Asuntos Constitucionales se hizo mención a que el artículo citado sería contrario a las disposiciones de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, llamado Pacto de San José de Costa Rica, que tiene jerarquía constitucional y vigencia en nuestro país a partir de 1994, que en su artículo 23 expresa --de los Derechos políticos--: 1) Todos los ciudadanos deben gozar de los siguientes derechos y oportunidades: a) de participar en la dirección de los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes libremente elegidos; b) de votar y ser elegidos en elecciones periódicas auténticas, realizadas por sufragio universal e igual y por voto secreto que garantice la libre expresión de la voluntad de los electores; y c) de tener acceso, en condiciones generales de igualdad, a las funciones públicas de su país".

Pero el inciso 2) dice: "La ley puede reglamentar el ejercicio de los derechos y oportunidades a que se refiere el inciso anterior, exclusivamente por razones de edad, nacionalidad, residencia, idioma, instrucción, capacidad civil o mental, o condena, por juez competente, en proceso penal".

Esto es lo que hace la Constitución de Catamarca, es decir, reglamentar lo que se refiere a la residencia.

Para redondear este aspecto, quiero mencionar un ejemplo emblemático e histórico de Catamarca. Me refiero al doctor Ramón S. Castillo, quien fue vicepresidente y presidente de los argentinos. Él desarrolló su carrera profesional y política en Buenos Aires.

Castillo fue presidente de la Nación y no pudo aceptar la candidatura a gobernador de Catamarca porque no cumplía con el requisito de la residencia por cuatro años inmediatos.

En lo referente a la tan mentada proscripción del Partido Justicialista --que he escuchado en este recinto--, debo manifestar que el Poder Ejecutivo, por decreto 1.196 del 26 de diciembre de 2002, llama a elecciones provinciales para las distintas categorías para el 2 de marzo, dentro de los plazos previstos por la Constitución y la ley electoral provinciales.

Con fecha 30 de enero, el candidato del Partido Justicialista interpone ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación una acción declarativa de certeza. Es decir que el mismo candidato plantea una duda ante la sociedad catamarqueña respecto de si puede ser gobernador.

El 31 de enero tres partidos solicitan al juez electoral provincial la inhabilitación de Barrionuevo por no cumplir con los requisitos establecidos por la Constitución de Catamarca.

El 10 de febrero, el juez electoral provincial hace lugar a esta inhabilitación, y el 17 de febrero el Tribunal Electoral de Catamarca ratifica el fallo del juez.

Con fecha 14 de febrero, los apoderados del Frente Justicialista apelan la decisión de la Justicia provincial, y presentan una acción de amparo ante el Poder Judicial de la Nación --Juzgado Federal de Catamarca, causa 42/03-- caratulada "Barrionuevo José Luis contra Juzgado Electoral y de Minas de Catamarca y otros, solicita amparo".

Ello, a pesar de que la Corte Suprema de Justicia de la Nación, con motivo de la acción declarativa de certeza, en un extenso y competente fallo ya se había expedido recalcando que el único órgano competente por imperio del artículo 122 de la Constitución Nacional es la Justicia provincial, aclarando asimismo que el citado artículo prohíbe expresamente al gobierno federal intervenir en los procesos electorales provinciales. Y yendo un poco más allá, aclara que la Corte es parte de ese gobierno federal y, por lo tanto, incompetente para entender en esta causa.

Es incomprensible ver cómo el órgano supremo de la justicia federal se aparta y se inhibe de dictar la medida cautelar solicitada. Y el juez inferior y subrogante se atribuye esta facultad, incomprensible si no se lo piensa como parte de una maniobra.

Vale decir que el senador Luis Barrionuevo y el señor juez federal ad hoc Pedro Navarro conocían perfectamente la invalidez de cualquier medida de la justicia federal para intervenir en los comicios para autoridades locales.

En síntesis: dudando de sus condiciones en cuanto a los requisitos para ser gobernador de Catamarca, el senador Barrionuevo hace una presentación espontánea ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Luego, apela la sentencia del Juzgado Electoral de Catamarca y, por último, plantea un recurso de amparo ante la justicia federal de Catamarca, creando así lo que yo denominaría una maraña jurídica, es decir, un procedimiento utilizado para crear confusión en la opinión pública y entorpecer el proceso electoral que se venía llevando a cabo. Toda esta estrategia o "chicana" fue perfectamente diseñada para evitar que existiera un pronunciamiento judicial definitivo.

El 20 de marzo, como corolario de este devenir judicial, la Corte Suprema de Justicia de la Nación --estamos hablando de dieciocho días después del acto comicial-- resolvió que es nulo todo lo actuado por la Justicia Federal de Catamarca. Para el Tribunal, sólo los jueces provinciales pueden decidir si el senador reúne los requisitos para postularse. Creo que acá no podemos hablar de connivencia entre la Justicia Electoral de Catamarca y los miembros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Y a veinticuatro horas de ese fallo que resolvió anular lo actuado por la Justicia Federal de Catamarca, el máximo tribunal de esa provincia, en una última instancia, rechazó el recurso de casación interpuesto por el Frente Justicialista por considerarlo improcedente y ratificó todo lo actuado tanto por el juez como por el Tribunal Electoral.

Está claro que quien proscribió el peronismo catamarqueño no fue la Justicia, mucho menos el gobierno provincial ni tampoco la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Fue aquel que faltó a su deber como senador de la Nación al atacar la autonomía de la provincia y pretender la intromisión de la Justicia Federal a sabiendas de que no correspondía, aquel que armó un burdo pero efectivo plan para voltear las elecciones provinciales; aquel que mintió en este recinto al decir que no había roto urnas y que a la que había quemado era a la interna de su partido; aquel que planificó, ejecutó y festejó que miraran veinticinco millones de argentinos los acontecimientos del 2 de marzo.

Hoy, en el aspecto judicial de esta cuestión, como última instancia, aparecen los recursos extraordinarios de queja ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que podrán ser utilizados en la medida en que se quiera seguir con la tesitura de demorar el veredicto de las urnas, que es la única sentencia inapelable.

No hubo proscripción. La Justicia Electoral provincial oficializó las candidaturas de todos los frentes, alianzas y partidos, incluido el Justicialista, con excepción --como ya se dijo-- del candidato a gobernador de este último, otorgándole al Frente Justicialista sucesivas ampliaciones de plazos para que procediera a reemplazarlo.

Tengo a la vista la resolución del Tribunal Electoral de la provincia de Catamarca, que dice que se resuelve --en su artículo 1-- oficializar la boleta de la alianza Frente Justicialista parcialmente, con la excepción de la candidatura del candidato a gobernador propuesto.

Y con referencia a la autoproscripción, existe un antecedente en Catamarca, del que nos cabe la responsabilidad a nosotros, los radicales. En 1988 se realizaron elecciones constituyentes para reformar la Constitución provincial. En esa ocasión, el radicalismo y otros partidos se autoproscribieron en repudio de las irregularidades de la convocatoria, por el apartamiento del Ejecutivo provincial, en ese entonces a cargo del justicialismo, de la ley de reforma votada por la Legislatura provincial. Pero en ese momento no salimos a quemar urnas, a hacer cortes de ruta y tampoco se atentó contra edificios públicos.

Respecto de la legitimidad de la que careció, según el ministro del Interior, el doctor Matzkin --y lo menciono a él porque lo hizo en la Comisión de Asuntos Constitucionales en representación del Poder Ejecutivo nacional--, el acto comicial de Catamarca, debo manifestar que las resoluciones del juez electoral provincial y del Tribunal Electoral provincial, que tengo a la vista, demuestran que el único candidato postulado por la alianza Frente Justicialista que no estaba habilitado para participar de los comicios del 2 de marzo, fue el señor José Luis Barrionuevo. Todos los demás candidatos del Frente Justicialista y de los demás partidos estaban habilitados.

Ante esta situación, la autoridad electoral estaba impedida legalmente, en virtud de las disposiciones del Código Electoral, de hacer cortar la boleta o de separar el sector correspondiente a la candidatura de gobernador y vice del resto de la boleta, para poner las restantes categorías como oficializadas.

En consecuencia, hasta cuatro días antes, y yo creo que violando hasta las disposiciones del Código Electoral, se esperó que el Frente Justicialista postulara un nuevo candidato, cosa que no ocurrió. Fue el señor Barrionuevo, pura y exclusivamente, quien decidió que si no lo habilitaban a él, ninguno de los demás candidatos se presentaría, decisión que hizo pública y que fue reproducida por todos los medios nacionales. 

La supuesta ilegitimidad de la elección fue provocada. Y, en última instancia, es también responsabilidad del partido que él representa.

A modo de ejemplo, me pregunto y le pregunto a los señores senadores si de los veintiún candidatos a presidente de la República para las elecciones del próximo 27 de abril, cuatro o cinco de ellos fueran inhabilitados --para dar un número-- y, entre estos, alguno que represente a un partido con importantes expectativas electorales, en ese caso, y si los partidos fueran notificados de tal situación y no procedieran a proponer nuevos candidatos --como ocurrió en la provincia de Catamarca--, ¿la elección del 27 de abril debería suspenderse y, en caso de llevarse a cabo, sería ilegítima?

¿No estaríamos sentando un peligroso precedente que se podría utilizar como artimaña para suspender o voltear elecciones provinciales presentando candidatos a personas inhabilitadas por ley y llevando el caso por tiempo indeterminado a las esferas judiciales?

Por último, ¿qué hubiera pasado si la elección se hubiera programado sesenta días antes de la conclusión del mandato de las actuales autoridades y la elección no se hubiera podido realizar?

Antes de finalizar, quiero reproducir las palabras del candidato a senador nacional por el justicialismo por la provincia de Catamarca, doctor Ramón Saadi, quien expresó el miércoles 19 del corriente, lo cual fue reproducido por medios catamarqueños y nacionales, lo siguiente: "No debe existir quien se crea dueño del peronismo y que si no logra lo que aspira, lleve al peronismo de Catamarca al abismo. Nadie debe ser chirolita de Barrionuevo, ni de nadie. En el PJ se trabaja para los intereses de un solo compañero y nosotros nunca fuimos consultados para nada."

Y voy a hacer alusión a otra publicación. También quiero citar lo reproducido por el diario "La Nación" en su edición del pasado 4 de marzo a través de un comunicado titulado "No hay democracia sin orden y sin ley.

Dicho editorial dice que Luis Barrionuevo "...trasladó a Catamarca autos, camiones, ambulancias y gente provistos por el aparato duhaldista bonaerense y fue agraciado con fondos públicos nacionales para realizar su campaña." Y acotó que "El pueblo peronista de Catamarca nada tiene que ver con estos métodos, que avergüenzan a un movimiento que es el sostén más vigoroso de la democracia argentina."

Además, sostuvo que "... el espectáculo de urnas robadas y quemadas, o de lugares de votación invadidos por patotas agresivas no tiene nada que ver con la defensa de la democracia."

En síntesis, el senador Luis Barrionuevo realizó intimidaciones públicas en la medida que anunció violencia, robo y quema de urnas, infundiendo temor; se alzó contra la Constitución de Catamarca, contra fallos y resoluciones judiciales; y no respetó las sentencias del juez y del tribunal electoral.

A su vez, solicitó la intervención de la Justicia federal a través de un juez subrogante que, en una resolución rayana con lo ilícito, le concedió una medida cautelar a su favor, violando la ley 16.986 --de amparo-- que en su artículo 2 inciso b) impide presentar amparos contra resoluciones judiciales.

Por todo lo expresado, considero que el senador Barrionuevo está incurso en las disposiciones del artículo 66 de la Constitución Nacional por inhabilidad moral, como autor intelectual y principal responsable de los hechos de público conocimiento ocurridos el 2 de marzo en la provincia de Catamarca, con motivo de las elecciones para la renovación de las autoridades provinciales y municipales de dicha provincia. Por ello, solicito a mis pares el voto favorable para excluir de este cuerpo al senador Luis Barrionuevo.

Finalmente, quiero concluir mi exposición citando al orador de la Constitución, el catamarqueño Fray Mamerto Esquiú, quien en su recordado sermón del 9 de julio de 1853 con motivo de la jura de la Constitución Nacional en Catamarca, en un llamado a cumplir con el mandato constitucional expresó: "Obedeced señores; sin sumisión no hay ley, sin leyes no hay Patria, no hay verdadera libertad; existen sólo pasiones, desorden, anarquía, disolución, guerras y males que Dios libre eternamente a la República Argentina."

Sr. Presidente (Gioja). -- Tiene la palabra el señor senador López Arias.

Sr. López Arias. -- Señor presidente: en primer lugar, me siento en la obligación de aclarar que a lo largo de mi vida política, seguramente deben haber sido mucho más los desencuentros que los encuentros que tuve con el senador Barrionuevo, ya sea por un problema de formación política, de militancia, etcétera. En efecto, en tantos años la mayoría de los acontecimientos nos habrán encontrado en veredas distintas. Más aún, tal vez el contacto político más estrecho que haya tenido con el senador Barrionuevo fue cuando para acceder a esta banca tuve que enfrentar, en una elección interna, a los candidatos que sostenía el mencionado senador en mi provincia de Salta.

Así que estoy muy lejos de decir que puedo apoyarlo por algún tipo de compromiso político o algo por el estilo. Es más, el gobernador de mi provincia y candidato a vicepresidente de la Nación, que yo apoyo, fue muy claro y muy drástico en sus expresiones públicas repudiando los hechos ocurridos el 2 de marzo en Catamarca. 

Por lo tanto, en virtud de lo expuesto, para mí sería más fácil optar directamente por dejarme llevar y terminar ancándome --digamos-- en esta corriente sancionadora que parece crecer, sobre todo en los medios y en la opinión pública, también inducidos por este tipo de información. Pero soy un senador de la Nación, represento a mi provincia, que me ha elegido para actuar con dignidad, y en este caso tengo que actuar no por la vía más fácil sino por la más seria y responsable. 

Más aún, tengo que actuar respetando antes que todo la voluntad del pueblo catamarqueño, que me guste o no, ha elegido sus representantes y nosotros únicamente podemos sustituir esa voluntad popular cuando existan razones serias, precisas, probadas, es decir, las que enuncia la Constitución Nacional. Y yo considero que este no es el caso. ¿Por qué digo esto? No me voy a poner a discutir sobre las gravedad de los hechos ocurridos el 2 de marzo. Esto lo vimos todos por televisión, nos horrorizamos en conjunto, era algo dantesco que verdaderamente nos llenó de vergüenza a todos.

Esto no está en discusión ni me voy a poner a debatir si eran las urnas o no y cuáles fueron los detalles de todo esto tan lamentable que ocurrió ese día en Catamarca. Pero acá lo que tenemos que juzgar es quiénes son los responsables, cuáles fueron las causas que concurrieron para que estas cosas sucedieran; y tenemos que fijar claramente y probar --lo que es importante--, cuáles fueron las responsabilidades de cada uno de los protagonistas de ese día, realmente lamentable para la democracia argentina. 

Excluir a un senador es una cosa tan grave que con toda precisión debemos tener por probados cada uno de los elementos como para poder hacer la imputación. Como bien dice la Comisión de Asuntos Constitucionales, esto no es un juicio penal, pero sí rigen en este tema todos los principios vinculados con el debido proceso y la inocencia, que deben ser respetados antes de tomar una grave decisión al respecto.

Señor presidente: analizando estos hechos gravísimos, me surge una legítima duda. Realmente no sé quiénes fueron los que aportaron más a la producción de estos hechos que todos lamentamos. Sinceramente, no sé si fueron los discursos del senador Barrionuevo o la sorpresa de aquellos que cuando en el momento de ir a votar se encontraron con que las listas del principal partido político de Catamarca en ese momento no estaban y, por lo tanto, no tenían la posibilidad de acceder a esas boletas para poder sufragar. Más aún, se encontraron con que había instrucciones precisas, que no podían siquiera poner fiscales para poder controlar el comicio. Y esto realmente es una situación grave que, por lo menos, me genera esa duda razonable que me impide hacer una imputación de certeza, en el sentido de poder decir que esto que ha ocurrido es responsabilidad de tal o de cual persona. Mi impresión es que con todo esto hubo culpas concurrentes, que vamos a analizar enseguida.

Ante este panorama, he estudiado los elementos que se han aportado a la causa, leído con detenimiento el dictamen de comisión y seguido y juntado todos los antecedentes para poder emitir un juicio justo sobre esto. En consecuencia, quedo con la absoluta convicción de que todos repudiamos estos hechos lamentables y en esto coincidimos todos. No podemos considerar que se haya quedado acreditada la responsabilidad de una u otra forma, directa o indirectamente, del senador Barrionuevo en la producción de los hechos de ese día.

Es decir que para mí --y esto lo digo también con toda sinceridad y convicción-- al momento de tener que dar una opinión definitiva sobre este tema no encuentro reunidos los antecedentes como para poder fundamentar esa grave sanción de exclusión de un senador como es el caso del señor Barrionuevo, representante del pueblo de Catamarca por la voluntad de su pueblo.

Pero así como tengo esta convicción --que sostengo a la luz del día; y a uno le gustaría que los medios recojan cuál es el centro real de la discusión-- de que no está probada esta responsabilidad en los hechos de esa jornada, no puedo dejar de manifestar mi asombro cuando veo este proceso electoral previo a ese lamentable día en el cual todos los protagonistas parecieron hacer un concurso y una competencia a efectos de ver cuál echaba más leña al fuego, para generar ese clima de tensión y de violencia que vivía el pueblo catamarqueño. 

Y en esto, cuando digo "todos", incluyo al senador Barrionuevo por su tosudez de sostener su candidatura a cualquier costo, aun poniendo en riesgo las propias candidaturas de su partido, así como por los discursos realmente irresponsables que hemos podido ver, que sin ninguna duda generan una responsabilidad.

Así mismo, no puedo dejar de manifestar mi asombro cuando veía los contenidos de la campaña del Frente Cívico en esta elección. Realmente fue algo increíble ver cómo se puede llegar a un nivel tal de agresión que termina degradando totalmente lo que son las reglas de juego de la competencia democrática, en un proceso en el cual parece que se compite más por agredir al otro que por hacer propuestas o generar alternativas para que la gente pueda elegir.

El propio candidato del Frente Cívico recién dijo --realmente, nobleza obliga: fue un gesto de grandeza de su parte-- que no se anima o no podía juzgar los discursos de Barrionuevo, porque él mismo había incurrido también en excesos verbales durante la campaña; y esto es así. Realmente, señor presidente, los excesos fueron de todos lados. Fue lamentable ver un proceso electoral de este tipo, porque en verdad esto en nada ayuda a crear el clima de convivencia y de respeto que debe existir un día en que el pueblo va a manifestarse para elegir a sus autoridades.

Debo mencionar también los desaciertos procesales de la propia Justicia Electoral. Realmente fue notable ver cómo de hecho fueron llevando al justicialismo a la proscripción. Se realizó un apercibimiento para que presenten las boletas y luego, sin hacer efectivo este; sin dictar una resolución --digamos-- que por lo menos nos permitiera saber de qué se trataba, y en el momento en que estos fallos todavía no estaban firmes, de hecho se terminó excluyendo las boletas y prohibiendo el control por parte de los fiscales del Partido Justicialista.

Además, a esto hay que sumar la actitud irresponsable de la provincia de Catamarca que en medio de este clima, con el principal partido político excluido, en una competencia electoral realmente de lista única, a toda costa resuelve llevar adelante una elección a pesar de los consejos del propio ministro del Interior y rechazando la ayuda para mantener el clima que el propio Ministerio del Interior le estaba ofreciendo.

Este es el contexto en el cual se movían estas elecciones y las causas concurrentes reconocidas por el propio gobernador Castillo que, al día siguiente de la elección o unos dos días después --según leí en algún diario--, dijo que realmente lamentaba que la Junta Electoral se hubiera equivocado al no permitir la participación del justicialismo en esta elección.

Yo me pregunto qué pasaría en cualquiera de nuestros distritos si el principal partido político fuera excluido de participar en una elección donde se elige de todo. Y en el caso de Catamarca se elegía gobernador, intendentes, concejales, legisladores y hasta constituyentes en algunos municipios. En efecto, si el principal partido político --que podría ser el justicialismo en algunas provincias y el radicalismo o partidos provinciales en otros distritos-- de golpe quedara excluido, para que haya una elección, con prácticamente una lista única, ¿qué hubiera pasado? ¿Cuál hubiera sido la reacción de nuestros comprovincianos en cualquiera de nuestros distritos si un hecho de tal envergadura hubiera ocurrido?

Por lo tanto, a la luz de todos estos antecedentes, tratando de ser lo más breve posible, con toda convicción digo que así como creo que no están probados los hechos como para fundar una exclusión, también sostengo que el Senado no se puede hacer el tonto sobre la gravedad de los hechos ocurridos. Y yo, señor presidente, una vez que terminemos con el análisis de todo este despacho de comisión, voy a sostener que tiene que haber algún tipo de sanción y exhortación, pero en un conjunto que abarque las responsabilidades compartidas que provocaron los hechos lamentables del 2 de marzo pasado.

¿Cuál será mi propuesta y mi voto? No voy a acompañar la exclusión del señor senador Barrionuevo, porque creo que no están probado lo grave de las causas que motivarían tal medida, pero sí voy a sostener que el Senado no puede mantenerse indiferente y debe haber una sanción que, como mínimo, implique una suspensión, a modo de realizar un fuerte llamado de atención sobre actitudes que no contribuyeron a la convivencia democrática y generaron un clima de tensión.

El proyecto de resolución que se aprobará deberá contar con una exhortación muy clara al propio gobierno catamarqueño --el Frente Cívico Social-- para que en el futuro evite maniobras electorales que deriven en esta clase de situaciones concurrentes. Es decir, en toda una serie de vertientes que, lamentablemente, ayudaron a que se produzcan los lamentables hechos del 2 de marzo pasado. 

En consecuencia, mi voto va a implicar que, como último punto del proyecto de resolución, se incluya el más claro repudio a lo ocurrido ese día y se deje aclarado que hubo responsabilidades del senador Barrionuevo, de los candidatos del Frente Cívico y del Partido Justicialista, del gobierno de la provincia de Catamarca y de la Junta Electoral de la provincia. Eso es lo equitativo y lo justo y lo que surge de un análisis equilibrado de los hechos cuando llegue el momento no ya de hacer política sino de resolver un tema de mucha gravedad.

Sr. Presidente (Gioja). -- Tiene la palabra la señora senadora Martín.

Sra. Martín. -- Señor presidente: seré absolutamente breve, sobre todo porque me toca hablar luego del señor senador López Arias, quien ha interpretado absolutamente lo que es mi pensamiento sobre los hechos que nos ocupan.

Los hechos ocurridos en la provincia de Catamarca en ocasión del acto eleccionario en cuestión abochornan a las instituciones de la República. Pero nadie en este recinto, luego de haber escuchado a los señores senadores preopinantes, puede desconocer que existen culpas compartidas, ya sea por acción o por omisión.

Si partimos de esta premisa, el aplicar a uno solo de los tantos actores que han intervenido en estos actos --el senador Barrionuevo en este caso-- la sanción máxima de la expulsión que contempla nuestro orden constitucional, me parece que es absolutamente excesiva. Ello implicaría aceptar que el único responsable de lo que pasó en Catamarca es el senador Barrionuevo. Sería romper la proporcionalidad y equidad que necesariamente debe existir entre la infracción cometida y la pena aplicada.

Ahora bien. Sin lugar a duda, desde mi fuero más íntimo, también comparto que el senador Barrionuevo ha tenido y le cabe parte de la culpa. Por lo tanto, tal como lo ha expresado el señor senador preopinante, creo que el Senado debe aplicar una pena correctiva, la que se determinará en su momento, que deberá graficar ante la consideración de todos los ciudadanos que no hay conformidad del Senado con actitudes que violen y no se ajusten al cumplimiento de la ley.

Por lo tanto, en el momento en que se proceda a votar, voy a adherir a la propuesta de aplicar una sanción de suspensión para el señor senador Barrionuevo. 

Sr. Presidente (Gioja). -- Tiene la palabra el señor senador Walter.

Sr. Walter. -- Señor presidente: luego de haber transcurrido poco más de tres semanas desde el bochorno institucional que significó la obligada suspensión de los comicios provinciales en Catamarca, ha llegado definitivamente el momento en que cada uno de los señores senadores respondamos a un grave interrogante. 

Y esa pregunta es la siguiente: ¿merece el señor José Luis Barrionuevo ser excluido del Honorable Senado de la Nación? Es pública mi posición al respecto; lo ha sido desde el primer momento; incluso cuando criticaba, tal vez injustamente --como lo señalé a alguno de los miembros de la Comisión de Asuntos Constitucionales y a algunos otros senadores--, porque entendía que el demorar casi veinte días este tema --hasta el día de hoy-- podía significar la estrategia de dilación que algunos pretendían para terminar de conformar la maniobra de encubrimiento a su par, el senador Barrionuevo. 

Pero la verdad es que la labor desplegada en el seno de la Comisión de Asuntos Constitucionales, y en especial por la tarea de su personal, ha sido sobresaliente. Con celeridad y precisión, recibiendo en forma las alegaciones defensivas presentadas por el propio senador Barrionuevo, se ha elaborado un dictamen en el que en forma concreta y circunstanciada se expresan las razones que justifican la exclusión. 

Creo que las expresiones y las palabras de la presidenta de la comisión, así como también la contundencia del dictamen, firmado por nueve de los quince miembros de la misma, me relevaría de abundar mayormente en la justificación del criterio sustentado. 

Pero permítaseme, en homenaje a la sencillez, señalar que para decidir acerca de esta cuestión tan solamente hay que separar la paja del trigo, dejando de lado la maraña de justificaciones inconducentes ensayadas por el señor senador Barrionuevo y por algunos de sus compañeros con el manifiesto afán de ocultar la verdad de los hechos; una verdad que, sin resquicio para la duda, condena a dicho senador. 

Y es que no le corresponde al Senado --como bien se señaló en el dictamen de la Comisión-- evaluar la marcha del proceso electoral en Catamarca, al margen de las refutaciones que claramente en ese informe se expresan. Tampoco es atribución suya la de juzgar si es que el senador Barrionuevo ha cometido algún delito, al margen de lo señalado por algunos de los señores senadores que me antecedieron en el uso de la palabra. 

Lo que se debate luego de la conducta pública evidenciada es algo mucho más sencillo: ¿es el señor Luis Barrionuevo digno de ejercer el cargo de senador de la Nación? Pues señores senadores, señor presidente: la indignidad, para cualquier ciudadano de bien, desde mi punto de vista es por demás manifiesta. 

Pero como he escuchado a algunos de mis pares afirmar que tienen dudas acerca de hasta dónde realmente era responsable y que no se atreven a tomar una decisión por las dudas que tienen, me voy a permitir, tal como acordáramos ayer con la unanimidad de los miembros presentes de la Comisión de Asuntos Constitucionales --y dentro del tiempo que se me estipula como presidente de bloque--, que los quince minutos que dura el video aportado como prueba por los senadores de Catamarca sea exhibido en este momento ante todos los miembros de este cuerpo. 

Porque no me cabe en la cabeza que después de las imágenes que cada uno de nosotros tuvimos la oportunidad de ver al momento de reunirnos en la Comisión de Asuntos Constitucionales haya algún señor senador o alguna persona de bien que tenga la más mínima duda acerca de las responsabilidades que tiene el señor senador. 

Por eso, antes de continuar con mis palabras, voy a pedir que con los elementos que se encuentran en la sala contigua a este recinto se proyecten en este momento los 15 minutos del video aportado como elemento sustancial y como prueba contundente que responsabiliza al señor Barrionuevo de los hechos ocurridos en la provincia de Catamarca el último 2 de marzo. 

Sr. Mayans. -- ¡Ya lo vimos, señor presidente!

Sr. Walter.-- Señor presidente: insisto en que antes de continuar con el uso de la palabra se proyecten esos videos.

Sr. Presidente (Gioja). -- Tiene la palabra el señor Pichetto.

Sr. Pichetto.-- Señor presidente: hemos visto los videos que menciona el senador Walter, que fueron aportados por la senadora Colombo, en el ámbito de la Comisión y además han sido pasados de manera reiterada por circuito cerrado; todos conocemos su contenido.

Por consiguiente, me parece totalmente improcedente plantear este tema en el recinto. Lo que hay que hacer es una valoración por parte de cada uno de los senadores de la prueba producida; esa etapa está precluida. Aquí estamos en la etapa de conclusiones, acusación y resolución en el recinto. Por lo tanto, no estamos de acuerdo con que se pasen los videos que ya se vieron largamente.

Sr. Presidente (Gioja). -- Continúa en el uso de la palabra el señor senador Walter.

Sr. Walter.-- Señor presidente: no le estoy pidiendo permiso al senador Pichetto para ver si puedo hacer uso de mi tiempo para que se emitan los videos. El senador Pichetto será presidente del bloque justicialista pero no me va a decir a mí si puedo hacer uso de mi tiempo o no para que, en función de una decisión tomada por todos los miembros de la Comisión de Asuntos Constitucionales, se proyecte un video que es prueba fundamental en esta cuestión. No entiendo por qué los señores senadores --o por lo menos el señor senador Pichetto-- se niegan a que se lo exhiba. Tal vez porque, como he señalado recién, constituyen la prueba más contundente de la responsabilidad del señor senador Barrionuevo. 

Antes de forjarme una posición respecto de la actitud por la cual alguno de mis pares continúan haciéndose los distraídos quiero que se emita ese video, para que por lo menos cada uno de los integrantes de este cuerpo tenga su posición perfectamente en claro con las pruebas que tenemos a nuestro alcance.

Sr. Presidente (Gioja). -- Para una interrupción, tiene la palabra el señor Menem.

Sr. Menem.-- Señor presidente: en la Comisión de Asuntos Constitucionales hemos procedido a receptar toda la prueba ofrecida. Sobre esa base se emitió un dictamen suscripto por nueve señores senadores que han hecho la evaluación de la prueba producida, que ya está incorporada. Si aceptamos el criterio propuesto por el señor senador por Tucumán, voy a pedir también que se reproduzca en este recinto alguna otra prueba. ¿Por qué no llamamos al señor ministro del Interior para que se siente a declarar? ¿Por qué no llamamos a los testigos y reproducimos toda la prueba? ¡Esto es totalmente improcedente!

Si el señor senador cree que va a impresionar a alguien porque se pase nuevamente el video, debo decirle que ya ha estado en todos los canales del país, lo han pasado como ochocientas veces aquí en el circuito interno del Senado y lo hemos visto en la Comisión. Es totalmente improcedente reproducir la prueba. Pero si se va a abrir nuevamente el período de prueba, hagámoslo con respecto a toda la prueba y que vengan el ministro del Interior y los testigos y que se reitere todo el trabajo de la Comisión de Asuntos Constitucionales.

De todos modos, como este es un pedido que sale totalmente de lo habitual, entiendo que tendría que resolverlo el cuerpo, más allá de la opinión que tengamos cada uno de nosotros.

Sr. Presidente (Gioja). -- Tiene la palabra la señora senadora Fernández de Kirchner.

Sra. Fernández de Kirchner. -- Es cierto lo que manifiesta el señor senador Walter: ayer, de común acuerdo entre todos los miembros presentes de la Comisión de Asuntos Constitucionales, se decidió que se pidiese hoy la exhibición del video. Pero yo quiero recalcar algo al respecto: el señor senador Walter no está pidiendo permiso. Él, como titular de bloque, dispone de cuarenta minutos para desarrollar su exposición y está pidiendo que en el tiempo que le corresponde por Reglamento, se proyecte el video. Algún señor senador preopinante ha sostenido que con ese mismo criterio el señor senador Barrionuevo puede pedir que se exhiba el suyo. ¡Y claro que lo puede hacer durante el ejercicio de su defensa, para lo cual dispondrá de los cuarenta minutos que le corresponden!

A su vez, el señor senador preopinante también dijo que otro senador puede pedir la prueba que ofreció el señor ministro del Interior y pedir su presencia aquí. Sí, lo puede hacer: si el ministro del Interior accede a concurrir a este recinto podrá hablar en el tiempo que le corresponde por Reglamento a ese senador.

No me parece inusual proyectar imágenes en este recinto. A mí me tocó estar sentada en este Senado en 1996 --al igual que a otros señores senadores--, cuando ante una interpelación al ministro Cavallo se desplegó una inmensa pantalla frente a todos nosotros y se proyectaron imágenes y cifras. Usted no era el presidente provisional del Senado, sino que ese cargo lo ocupaba otro senador; por supuesto, también había otro gobierno. Pero no es nuevo que en este Senado de la Nación se proyecten imágenes porque abonan las posturas de los señores senadores.

Lo que pasa es que ya observo que una cosa es la posición de aquellos senadores que tenemos la decisión y la voluntad de que sea excluido el senador Barrionuevo, y otra distinta es la posición de otros senadores que, por ahí, se expresan casi a favor de hasta condecorarlo por buen compañero. 

Sr. Presidente (Gioja). -- Indudablemente, este es un tema que debe resolver el cuerpo. 

Tiene la palabra el señor senador Pichetto, a quien le pido que trate de ser breve. 

Sr. Pichetto. -- Seré muy breve, señor presidente. 

Hay un esfuerzo por tratar de provocar conflictos en el desarrollo de la sesión. Hay un exacerbamiento de situaciones y de palabras, como si los tiempos no alcanzaran o como si nuestro bloque quisiera recortar el tiempo y demás. Todos hemos visto el video: si se abre el período de prueba debe abrírselo para todo, lo que me parece que sería totalmente improcedente. Usted debe resolver esta situación. De cualquier manera, si quiere someter a votación esta cuestión, que se vote. Pero a mí me parece que esto no corresponde, porque hubo una etapa de prueba que prácticamente vio todo el país. ¿O venimos a descubrir ahora el contenido del video? Todo el mundo observó ese video. 

Ahora bien, si lo que se quiere es hacer un show, se podrían proyectar también algunos videos del Operativo Independencia en la provincia de Tucumán durante la década del 70, que también podría ser interesante para valorar la democracia que sostiene el señor senador Walter. 

Sr. Presidente (Gioja). -- Tiene la palabra...

Sr. Walter. -- ¡Estoy en uso de la palabra, señor presidente!

Sr. Presidente (Gioja). -- Continúa en el uso de la palabra el señor senador Walter. 

Sr. Walter. -- Ante todo, voy a pedir que se detenga el reloj que marca mi tiempo porque mientras seguimos discutiendo esto, los minutos que me corresponden como presidente de bloque se van consumiendo. 

Las consideraciones que recién ha hecho el señor senador Pichetto me tienen sin cuidado. Más aún, tal vez algunos miembros del bloque al que él pertenece pueden hablar con mayor conocimiento acerca de algunas personas de las que el senador que habla, más allá de pertenecer al mismo partido. 

Más allá de ello, con la proyección de este video no pretendo impresionar a nadie. De hecho, tengo en claro que a algunos, por más razones que se les dé, nada los va a impresionar. Simplemente, lo que busco es que dentro del tiempo que me corresponde y para fundamentar mi planteo se proyecte un video, lo que se resolvió ayer con la aprobación de nueve de los quince miembros de la Comisión de Asuntos Constitucionales. 

Por más que algunos hayan podido ver este video, no entiendo por qué molesta que ahora pueda ser visto nuevamente por la totalidad de este cuerpo a efectos de ser tenido en cuenta a la hora de emitir nuestro voto en un tema tan delicado como el que estamos tratando. 

Sr. Presidente (Gioja). -- Pero hoy la polémica no es el video, señor senador.... 

Sr. Walter. -- Entonces, proyecte el video y acabemos con esta polémica. ¡Entiendo que no hay polémica! ¡Si lo que estoy pidiendo es que se pase el video! 

-- Varios señores senadores hablan a la vez.

Sr. Walter. -- ¡La polémica, en todo caso, la hacen algunos miembros de su bloque!

Sr. Presidente (Gioja). --Tiene la palabra la señora senadora Fernández de Kirchner.

Sra. Fernández de Kirchner. -- Señor presidente: mis colaboradores acaban de acercarme un memorándum que a última hora de ayer ingresó en la Comisión de Asuntos Constitucionales, proveniente del despacho del senador José Luis Barrionuevo y firmado por el asesor que ha presentado toda la documentación permanentemente, que dice: "Buenos Aires, 25 de marzo de 2003. Asunto: Solicito proyección de video. Por el presente, solicito que en la sesión del 26 de marzo se disponga la exhibición del video aportado por la Defensa del senador Luis Barrionuevo, tal como se procederá con el de la senadora Marita Colombo."

Esta es una solicitud del señor senador Barrionuevo formulada en el día de ayer a la Comisión de Asuntos Constitucionales.

Sr. Pichetto. -- Los dos videos.

Sra. Fernández de Kirchner. -- Sí, los dos.

Sr. Presidente (Gioja). -- Tiene la palabra el señor senador Maestro.

Sr. Maestro. -- Señor presidente: creo que lo que acaba de manifestar la senadora Fernández de Kirchner nos soluciona el diferendo que se había planteado. Es decir, existiría la conformidad de exhibir los dos videos, tanto el de la señora senadora Colombo como el aportado en su momento por el senador Barrionuevo.

Por otra parte, considero que el senador Walter está en todo su derecho de solicitar que dentro de su tiempo se proyecte el video. Existen antecedentes de proyecciones en la casa en otras sesiones.

Por lo tanto, me parece que es absolutamente razonable lo que se está solicitando sin perjuicio de ver cómo se está desarrollando esta sesión y de que aquí hay señores senadores, que por más que nos pudiéramos retrotraer en el tiempo --estar presentes nuevamente el día 2 de marzo en Catamarca, ir a los colegios electorales, ver en vivo y en directo todo lo que pasó--, parecería que no van a cambiar la posición que están adoptando.

De todas formas, creo que va a ser muy ilustrativo para todos y para la opinión pública --porque seguramente muchos no conocen la característica de los videos-- que se los pueda proyectar y transmitir también por los medios de la televisión nacional que están siguiendo esta sesión.

En consecuencia, estamos de acuerdo con el pedido del senador Walter; y solicitamos que, a través de la Presidencia, se arbitren los medios técnicos necesarios a fin de proceder a las proyecciones.

Sr. Presidente (Gioja). -- Tiene la palabra el señor senador Pichetto.

Sr. Pichetto.-- Señor presidente: reitero que esta prueba fue producida, vista y televisada en horario vespertino, en triple turno. 

Sinceramente, me parece hasta de mal gusto reabrir acá la producción de prueba cuando los señores senadores tienen posición tomada frente a lo que han visto.

Por lo tanto, es inconducente y no estamos de acuerdo con que se pase ningún video, ni el de la parte acusadora ni el de la defensa.

Sr. Presidente (Gioja). -- Tiene la palabra el señor senador Menem.

Sr. Menem. -- Señor presidente: que el senador Barrionuevo haya hecho esa solicitud no cambia en nada la situación.

Aquí se trae a colación algo que sucedió durante una interpelación a un ministro, donde tenía que exhibir unos números. Pero eso no tiene nada que ver con esto, que es un proceso, una causa disciplinaria, donde ya la prueba se ha ofrecido y se ha hecho la evaluación en el dictamen.

¡Qué tiene que ver eso con esta sesión en la cual se están haciendo los alegatos! No se necesita ningún tipo de apoyo.

Recuerdo que durante el conflicto de límites con Chile también se exhibieron mapas y videos. Pero comparar eso con un proceso disciplinario me parece totalmente desubicado.

Por eso, insisto, no es procedente exhibir ni el video de Barrionuevo ni ningún otro. Estamos haciendo una especie de alegato de bien probado --como se decía antes, en el viejo proceso escrito-- sobre esta cuestión. Estamos perdiendo tiempo, porque en vez de avanzar en este tema sobre el cual se tuvo tanto apuro, estamos dilatando el proceso.

Entiendo que algunos no tendrán mucho para decir y quieren que se exhiba el video. Yo creo que hay mucho para decir, por lo cual solicito, señor presidente, que continuemos con este asunto. Si contamos con el número necesario, que se resuelva la cuestión; pero dejemos de perder tiempo.

Sr. Presidente (Gioja). -- Tiene la palabra el señor senador Baglini.

Sr. Baglini. -- Señor presidente: los artículos 163 y 196 del Reglamento permiten absolutamente la inserción de imágenes o de documentos.

Un orador puede entender, como lo harían los latinos, que los hechos hablan mucho más honestamente que las palabras: res non verba, decían. De manera que puede sustituir perfectamente su discurso por la expresión gráfica. Estoy seguro de que si consultamos a cincuenta o sesenta personas elegidas en la calle al azar, coincidirán en que los videos pueden ser muchísimo más contundentes que todos los discursos que podamos a hacer hoy.

Sr. Menem. -- Entonces no hablemos más.

Sr. Presidente (Gioja). -- Voy a poner en consideración la propuesta. Lo mejor es que lo decida el cuerpo.

En consideración el pedido del senador Walter de pasar los videos que están ofrecidos como prueba.

Los que estén de acuerdo, sírvanse levantar la mano...

Sr. Mayans. -- Los que estén de acuerdo con Walter.

Sr. Presidente (Gioja). -- Efectivamente, de acuerdo con Walter.

-- La votación resulta negativa.

Sr. Presidente (Gioja). -- Queda rechazada la propuesta.

Continúa en el uso de la palabra el senador Walter.

Sr. Walter. -- Lamento que se haya tomado esa decisión. Creo que es la demostración más palmaria de que acá es difícil convencer a alguien y que fije su convicción. Algunos señores senadores que se sonríen no entienden que lo que estamos tratando, en definitiva, es demasiado serio.

Lamento que se tenga una actitud de este tipo con relación a una propuesta que lo único que busca es dar claridad total acerca de los argumentos que nos llevaron a firmar el dictamen en la comisión. Lamento que se haya tomado una actitud de esta naturaleza, con la que buscaron simplemente hacerse los distraídos. Esa es la palabra. Es mirar para un costado cuando saben que la verdad es contundente, que ese video muestra al señor senador Barrionuevo haciendo un discurso de campaña en el que dice: "Si no nos quieren dar las elecciones, la lucha será en la calle". Ante miles de personas ese mismo señor senador en un acto dice: "El domingo vamos a ir a las elecciones. Sí o sí nos van a tener que dejar votar porque si no, van a llevar las urnas y votaremos en las unidades básicas". En el mismo video aparece ese mismo señor senador diciendo que "o ponen los votos o no vota nadie". Es el mismo video donde se ve sistemáticamente cómo en distintas escuelas de la provincia de Catamarca y a una misma hora grupos de personas impedían el acceso a la gente a los lugares de votación. Ese mismo video que muestra las imágenes de decenas de urnas que se queman en las calles de Catamarca, urnas con sellos oficializados para la votación de ese día, y no --como se dijo-- urnas de la interna del Partido Justicialista. Ese video que contiene las imágenes de grupos que entraban con cadenas a las escuelas amedrentando a las autoridades de mesa, a las docentes, y les arrancaban las urnas, las rompían y tiraban los votos. Ese mismo video donde se ve al señor senador llevado en andas con una urna en la mano, como un hecho de la historia, como si todos estos hechos graves fueran hechos gloriosos, dignos de aplaudir y felicitar, como lo ratifican algunos de mis pares con sus actitudes.

Considero que esto es mucho más simple que lo que algunos quieren presentar. Con estos videos que no se quieren mostrar y, por sobre todo, con ese dictamen de comisión basta para justificar la exclusión en los términos que autoriza el artículo 66 de la Constitución Nacional.

Sin embargo, lo que no resulta simple es entender la actitud de todos aquellos que han optado por "hacer la vista gorda" ante semejante aberración. Me refiero al inadmisible silencio del gobierno nacional desde el día en que sucedió el escándalo y a la actual coincidencia entre dos dirigentes de su partido: Menem y Duhalde.

Tal vez haya que agradecerle al senador Barrionuevo, ya que él ha logrado lo que nadie pudo en la política argentina en los últimos años, es decir que Menem y Duhalde se hayan puesto de acuerdo en algo. Ellos se han puesto de acuerdo en generarle la impunidad necesaria a un hombre como el senador Barrionuevo, de quien ha quedado perfectamente demostrada su culpabilidad en los hechos que acontecieron en Catamarca.

Estamos a treinta días de las elecciones nacionales.

Dejar sin castigo al promotor de los incidentes ocurridos en la provincia de Catamarca, equivale a decir que cualquier persona está habilitada para obstaculizar a su arbitrio un proceso electoral, recurriendo --una vez más-- a las patotas y a las escenas de violencia, tal como lo pudimos ver en las pantallas de televisión.

Señor presidente: desde mi punto de vista, es totalmente inadmisible lo que está ocurriendo en este Senado.

Y me parece mucho más grave aun el daño que se le provocará a las instituciones de la República --y en especial a este vilipendiado Senado de la Nación-- con una aberración de esta índole.

La mayoría opta por el camino de la ambigüedad y de la indiferencia, tal como ha quedado demostrado en muchos de los discursos escuchados.

Tal vez algunos crean, como dijeron ciertos medios, que con una pequeña suspensión o con un llamado de atención el senador Barrionuevo seguramente se llamará al orden.

Luego de muchas horas de discusión, miles de ciudadanos argentinos reclaman un gesto por parte de este Senado. Pero nosotros nos reunimos y tomamos la decisión de decirle: "Senador Barrionuevo, lo apercibimos; no lo haga nunca más".

Creo que con esta actitud --lamentable-- le estaremos haciendo un grave daño a esta institución. Porque una vez más habrá triunfado el espíritu corporativo de cierta dirigencia política, el mandato partidario y el espíritu de cuerpo, sin entender que con estas acciones y actitudes lo único que se logra es embarrar aún más la imagen del Senado Nacional.

Por todo esto, y tal vez por el temor --como dijo alguna senadora-- de ser blanco de la flamígera verborragia de este indigno senador, después de lo aquí expuesto --en especial por quien tuvo la oportunidad de hablar en nombre de la Comisión de Asuntos Constitucionales--, es que pido la exclusión del senador Barionuevo de este cuerpo.

Sr. Presidente (Gioja). -- Tiene la palabra el señor senador Busti.

--Ocupa la Presidencia el señor vicepresidente del H. Senado, senador Marcelo López Arias.

Sr. Busti. -- Señor presidente, señores senadores: voy a analizar este tema tratando de no caer en tres extremos que me parecen peligrosos.

En primer lugar, el de una defensa corporativa del senador Barrionuevo.

En segundo término, en el extremo de analizar la situación en el marco del enfrentamiento del justicialismo con el radicalismo.

Y, por último, el del camino fácil del "linchamiento popular" de Barrionuevo, que sin ninguna duda, da efectos mediáticos realmente importantes.

Vengo a analizar este tema con absoluta libertad de conciencia. Jamás he tenido una trayectoria política común con el senador Barrionuevo.

No me voy a abstener de votar. Además, al igual que muchos de mis compañeros que somos precandidatos en nuestras provincias, no hemos tomado el atajo de no concurrir a la sesión, como se decía en algunos diarios. Vinimos a la sesión. 

Debo decir que es imposible analizar los sucesos repudiables de Catamarca si no analizamos la actuación de todos los protagonistas. En primer lugar, del senador José Luis Barrionuevo, un dirigente sindical, una personalidad fuerte, polémica, confrontativa, que se excedió --como se ha excedido casi siempre en sus discursos--, aunque en la Comisión de Asuntos Constitucionales no se probó que de sus discursos o sus órdenes se originaran hechos ilegales o de violencia. Además, nadie lo vio haciendo desmanes.

En segundo lugar, el gobierno provincial, que está desde hace doce años en Catamarca, no actuó en forma transparente y ecuánime durante el proceso electoral. El Frente Cívico realizó una campaña ofensiva, confrontativa, no promoviendo precisamente un debate de ideas.

En tercer lugar, la Justicia Electoral de Catamarca, totalmente politizada y adicta al gobierno, emitió fallos contradictorios. Y, más allá de explicaciones y fallos poco claros, lo real es que el peronismo estuvo proscripto en las elecciones del 2 de marzo, y no se oficializaron sus listas. Quizás la síntesis la dio el doctor Manzi, candidato del ARI. Quizás el suyo haya sido el testimonio más objetivo en la Comisión de Asuntos Constitucionales. Él manifestó que las responsabilidades, en Catamarca, son compartidas o concurrentes entre el gobierno provincial, el senador Barrionuevo y la Justicia Electoral.

En el Panorama político del diario "Clarín" del domingo 16 de marzo de este año, páginas 26 y 27, del prestigioso columnista Eduardo Van der Kooy, se manifestaba que la Comisión de Asuntos Constitucionales tenía como elemento fundamental de análisis un sondeo oficial hecho por el gobierno en la Capital y en el conurbano, en el que había una encuesta lapidaria del 85 por ciento en contra del senador Barrionuevo.

Señor presidente: yo procedo de una provincia federal, autónoma en serio, con historia de lucha federal. Por lo tanto, creí importante buscar la opinión de los catamarqueños después del 2 de marzo, pues solamente ellos, a través de la voluntad popular, tienen la fuente de la legitimidad de sus representantes.

Por lo tanto solicité a una consultora entrerriana, la consultora Datos del profesor José Torres, de mi provincia, que fuera a Catamarca y que hiciera dos preguntas que para mí eran claves. ¿Qué opinaba el pueblo de Catamarca, en la capital sobre las responsabilidades de los lamentables hechos ocurridos el 2 de marzo? De la encuesta realizada el 21 de mayo, el 43,2 por ciento de los encuestados dijo que la responsabilidad era del senador Barrionuevo: el 33,9 que lo era directamente y el 9,3 porque Barrionuevo perdía. Pero el 49,3 por ciento de los encuestados dijo que la responsabilidad era del gobierno provincial de Catamarca: el 23,4 porque perdía el gobernador Castillo, el 12,3 porque el peronismo estaba proscripto, el 6,2 porque la gente quería un cambio, el 4,3 porque la Unión Cívica Radical no quería dejar el poder, y el 3,1 porque Castillo provocó a los peronistas. 49,3 por ciento. El 7,4 por ciento no emitió opinión. 

Ante la pregunta si el senador José Luis Barrionuevo debía ser expulsado, las opiniones se dividieron: el 48,1 manifestó que sí y el 48,8, que no, y quedó un 7,4 que no emitió opinión. Es decir, el pueblo de Catamarca tiene sus opiniones divididas, pero también las tienen quienes pertenecen al justicialismo y quienes están esparcidos en otros partidos independientes, ya que el 83,3 por ciento de los peronistas dice que la responsabilidad es del gobierno provincial, al igual que el 38,3 por ciento de los independientes o de quienes pertenecen a otros partidos políticos.

En cuanto a la expulsión de Barrionuevo del Senado, el 79,2 por ciento de los peronistas dice que no debe ser expulsado, a la vez que el 42,7 por ciento, si bien no comparte la opinión de dicho senador, coincide en que no debe ser expulsado.

Es decir que si lo expulsamos sin tener en cuenta las otras responsabilidades daremos un golpe mediático sensacional, pero cometeremos una injusticia. No está probado que la responsabilidad de los hechos en cuestión se deba, exclusivamente, a la conducta de Barrionuevo, ni que éste hubiera ordenado operativamente los actos de violencia sucedidos.

Hubo excesos en sus discursos; pero también el oficialismo de Catamarca realizó una campaña dura y llena de excesos. A su vez, la Justicia Electoral dejó sin participar a todo el justicialismo. En este caso no están claras las responsabilidades cuestionadas, como sí estuvieron en febrero de 2000 cuando en este Congreso no se aceptó el título de diputado nacional de alguien que pretendía serlo, y respecto de quien existían sospechas razonables de su participación en el genocidio de 30 mil desaparecidos en la Argentina, cuando no brindó la debida defensa a quienes fusiló ni la posibilidad de que se defendieran.

La lógica en el campo de las ciencias sociales demuestra que ningún conflicto sociopolítico puede ser producto del accionar de una sola persona, sino que se genera en virtud de una multiplicidad de intereses que se expresan en distintos o diferentes actores sociales. Eso es lo que pasó en Catamarca. La exclusión del Senado de Barrionuevo sería el atajo fácil del simplismo, algo parecido al oportunismo político.

La buena imagen del Senado se construye de otra manera: más lentamente, más coherentemente, defendiendo los intereses de nuestras provincias, trabajando en las comisiones, sancionando leyes que defiendan los intereses del pueblo, reduciendo gastos innecesarios, abriendo las puertas de nuestros despachos a nuestros comprovincianos cuando vienen a Buenos Aires con problemas, no dejándonos iluminar por esta ciudad ni por las alfombras rojas, recorriendo nuestras provincias con nuestros vehículos y dando la cara en el momento quizás más difícil de la República Argentina. Así se mejora la imagen del Senado. Y no --como en este caso-- "tirando a la basura" a un senador, por más emblemático y polémico que sea, como José Luis Barrionuevo.

Por los argumentos expuestos, rechazo el dictamen de la Comisión de Asuntos Constitucionales que promueve la expulsión del senador Barrionuevo, dado las culpas compartidas o concurrentes del gobierno provincial, del senador Barrionuevo y de la Justicia Electoral. Habría adherido a una sanción de suspensión del senador, pero de ninguna manera estoy de acuerdo con su exclusión, porque lo haríamos injustamente único responsable de los hechos lamentables sucedidos en Catamarca.

Sr. Presidente (López Arias). -- Corresponde el uso de la palabra a la señora senadora Avelín, quien no se encuentra presente en este momento en el recinto.

En consecuencia, tiene la palabra el señor senador Mayans.

Sr. Mayans. -- Señor presidente: creo que todos coincidimos en que los hechos ocurridos el 2 de marzo de este año con motivo de los comicios de la provincia de Catamarca fueron verdaderamente lamentables, tanto para la democracia argentina como para la democracia catamarqueña, porque, en definitiva, un momento solemne de la democracia como aquel en que se debe emitir la decisión popular termina en un desencuentro que tiñe la democracia argentina. 

Pero la única verdad es la realidad y la realidad es que los votos del Partido Justicialista no estaban en las urnas el día de las elecciones, y esto hace que el principal partido de la oposición, en términos reales, estaba proscripto, o sea que la gente no tenía forma de poder emitir su voto en el momento de la decisión porque, naturalmente, no encontraba las boletas.

A través de la televisión he visto personas que decían que no estaba la boleta del partido al que querían votar. La realidad demuestra que el Partido Justicialista fue proscripto. Este fue el hecho más grave de ese día: más de 50 mil catamarqueños no pudieron emitir su decisión. Era como una carrera en la que corre una sola persona, la cual lógicamente gana, por no tener adversarios u opositores. 

¿Cómo queda demostrado esto? Por las palabras del jefe de Estado catamarqueño. Como generalmente se dice: "A confesión de parte, relevo de prueba". El gobernador de Catamarca dice que la Junta Electoral comete un grave error al proscribir al peronismo. Y yo considero que el gobernador también comete un grave error, por retardatario.

El senador Cafiero me alcanza el diario en donde el gobernador reconoce que el Partido Justicialista fue proscripto. Realmente fue un dicho absolutamente retardatario, porque él lo dice después. Lo que no sé es porqué el gobernador no lo dijo antes. Si el gobernador sabía que el principal partido político de la oposición estaba proscripto, como jefe de Estado, tenía que haber actuado en forma inmediata para buscar la solución a este problema, y no esperar a que pase lo que pasó. Acá están los dichos del gobernador, lo hemos demostrado, lo dicen los diarios. O sea que el gobierno también incurre en un grave error.

Señor presidente: no imagino cómo sería, por ejemplo, en mi provincia, donde la oposición es la Unión Cívica Radical. ¿Cómo podríamos llevar adelante una elección con ese partido proscripto? Primero, sería vergonzoso. No me imagino aquí en la Capital Federal o en la provincia de Buenos Aires al principal partido de la oposición sin boletas en los cuartos oscuros. Creo que va a terminar en algo mucho peor de lo que terminó en Catamarca, que fue una evidente manifestación de disconformidad de la gente por el hecho de no poder participar en las elecciones.

Vuelvo a insistir: el hecho grave fue que más de 50 mil catamarqueños fueron proscriptos, no pudieron emitir su opinión en el cuarto oscuro. Este es un hecho gravísimo de la democracia. 

Fue grave la actuación del gobierno provincial al no visualizar el hecho de prevenir lo que ocurrió después porque, evidentemente, si no lo permiten, hay gente que, naturalmente, va a estar disconforme. 

Todos reconocemos que Barrionuevo tuvo exabruptos, tratando de explicar a su gente cómo hacer para sortear la situación, o que, en un momento de enojo, tuvo expresiones duras que también pudieron haber sido un error. Pero después viene la contraofensiva, porque a nadie escapa que el país está viviendo una circunstancia muy especial. La Argentina está viviendo un período especial, que es el período de elecciones. Un senador acaba de decir que faltan 30 días para las elecciones. Evidentemente acá, señor presidente, yo vuelvo a sostener lo que dije con anterioridad: se pierde objetividad porque comienzan, lógicamente, a incrementarse las pasiones en tiempo electorales y hay gente que pierde objetividad.

Estuve mirando el trabajo que hizo la comisión y realmente no coincido con que el trato que ha tenido el senador allí haya sido favorable. Yo creo que el senador Barrionuevo ya tenía este dictamen antes de que las pruebas se produzcan. O sea, estas nueve personas, estos nueve senadores que votaron, ya tenían la decisión de hacerlo. Yo estoy convencido de eso porque es un tiempo político y había que buscar la forma de producir un hecho político: "Hay que echarlo a Barrionuevo"; o sea, se quiere producir un hecho político.

Yo creo que hay senadores que en la comisión no han tenido el comportamiento adecuado. Algunos han actuado más como fiscales --digamos así-- que como miembros de la comisión, al escuchar las pruebas que se traían. Entonces, para mí han tenido realmente un comportamiento que no ha sido en ese sentido imparcial. De ahí el dictamen que hoy tenemos: un dictamen que, para mí, ya estaba hecho inclusive antes de recibir las pruebas.

Señor presidente: insisto en el tema del tiempo político que hoy vivimos porque entiendo que la Alianza, después de la experiencia que tuvo el gobierno --de la lamentable experiencia que tuvimos los argentinos--, necesita un hecho político que diga a los argentinos que ellos cambiaron. Lo demuestra acá, por ejemplo, el discurso o las palabras del senador Morales o del mismo senador Brizuela del Moral, que dijo: "Nosotros los radicales queremos un cambio...". Bueno, están haciendo un discurso para este tiempo que es político, para este tiempo que es especial. Y lo que se pretende demostrar es que los que votan a favor de Barrionuevo son, como se dice vulgarmente, los malos de la película, y los que votan en contra de Barrionuevo --o sea, los que votan por la exclusión de Barrionuevo-- son los buenos de la película.

Cuando escuché los alegatos de la Presidencia de la Comisión creí que iba a recibir una explicación, pero resulta ser que la senadora Kirchner nos desafía a todos los senadores. Ella dice "Desafío a todos los senadores a actuar de 'esta' forma o de la otra, porque si ustedes no actúan como yo les digo que tienen que actuar [ese es el mensaje final] son tan iguales como Barrionuevo, que hizo todo esto." Esto es lo que nos dijeron: nos amenazaron, prácticamente. Yo escuché esto: "Desafío a todos acá a comportarse de esta forma. Si no se comportan de esta forma verán mañana los argentinos quiénes son los correctos y los incorrectos." Esto es lamentable, señor presidente. Es lamentable.

Por otra parte, escucho que el senador Morales nos pide a los justicialistas que reflexionemos en este tiempo especial para que demos un mensaje a la sociedad argentina donde demostremos con la expulsión de Barrionuevo que la política está cambiando. Pero en realidad se está demostrando que la política no está cambiando, porque utilizan este precioso tiempo que el país necesita para otra cosa: para un hecho que yo personalmente creo que ha sido lamentable, pero sobre el cual no existe en este momento la objetividad como para tomar decisiones...

Sra. Sapag. -- ¿Me permite?

Sr. Mayans. -- No; no le voy a permitir a nadie...

Sr. Presidente (López Arias). -- Le solicitan una interrupción....

Sr. Mayans. -- No, no voy a conceder interrupciones --le pido disculpas a todos-- para no perder el hilo.

Sr. Presidente (López Arias). -- Para que me ayude a mantener el orden, senador, le pido que trate de evitar alusiones personales.

Sr. Mayans. -- Correcto; tiene razón, señor presidente.

Sra. Sapag. -- ¡Usted está justificando la violencia! Para eso está la Justicia.

Sr. Mayans. -- No; no estoy justificando la violencia, de ninguna manera.

Sr. Presidente (López Arias). -- Mantengamos el orden, señores senadores.

Sr. Mayans. -- Yo repudio en ese sentido los hechos que han ocurrido.

Sr. Presidente (López Arias). -- Si se anota en la lista de oradores va a tener oportunidad de hablar.

Sr. Mayans. -- De ninguna manera; al contrario.

Sra. Sapag. -- Yo creo que sí.

Sr. Mayans. -- Yo creo que acá, teniendo en cuenta todo lo que ha ocurrido, se hace una presentación por la cual, a través del artículo 66 de la Constitución Nacional, se pide la exclusión de una persona por inmoral. Imagínense ustedes lo que eso representa para el senador Barrionuevo, para su familia y sus hijos; una persona que milita, que es presidente del partido, que ha sido electo por la gente... Y más allá de lo que dice la señora senadora, que a lo mejor le causa gracia lo que digo...

Sra. Sapag. -- Me causa gracia por no llorar.

Sr. Mayans. -- Y, bueno, si quiere llorar, puede llorar. Nadie le dice nada. Si quiere llorar, llore,y si se quiere reir, ríase. (Risas.)

Sr. Presidente (López Arias). -- Por favor, no dialoguen señores senadores.

Sr. Mayans. -- Ponga orden, señor presidente. Me dice que quiere llorar y no sabe qué hacer. ¡Que llore, señor presidente!

Sr. Presidente (López Arias). -- Continúe, señor senador, y diríjase a la Presidencia diciendo todo lo que tiene para decir.

Sr. Mayans. -- Señor presidente: vuelvo a decir al pueblo argentino, ya que algunos están en campaña, que para mí inmoral ha sido dejar el país en las condiciones en que fue dejado. 

Sra. Sapag. -- ¡¿Qué tiene que ver?!

Sr. Mayans. -- Tiene mucho que ver...

Sr. Presidente (López Arias). -- No dialogue, señor senador...

Sr. Mayans. -- ¡Pero ponga orden, señor presidente!

Sr. Presidente (López Arias). -- Se va a poner orden. Usted continúe, señor senador.

Sr. Mayans. -- Creo, señor presidente, que los muertos que ha dejado el gobierno de la Alianza ha sido algo inmoral...

-- No se alcanzan a percibir las manifestaciones del señor senador Pardo efectuadas fuera de micrófono.

Sr. Presidente (López Arias). -- ¡Señor senador Pardo: ayude a mantener el orden!

Sr. Mayans. -- Ha sido inmoral...

Sr. Presidente (López Arias). -- Señor senador Pardo: la Presidencia le solicita que ayude a mantener el orden de la sesión.

Continúe señor senador Mayans.

Sr. Mayans. -- Señor presidente: ha sido inmoral consumir en un año y medio 20 mil millones de dólares de los 34 mil millones de reservas. Eso ha sido absolutamente inmoral.

Ha sido inmoral dejar el país con un índice de pobreza del 56 por ciento cuando estaba en el 19 por ciento.

Sr. Baglini. -- ¿Me permite una interrupción, señor senador?

Sr. Presidente (López Arias). -- Senador Mayans: le solicitan una interrupción, ¿la acepta?

Sr. Mayans. -- No, les pido que no me interrumpan.

-- Varios señores senadores hablan a la vez.

Sr. Presidente (López Arias). -- El señor senador no concede interrupciones.

Sr. Baglini. -- Pero está fuera de la cuestión, señor presidente.

Sr. Mayans. -- Hace a la cuestión moral. 

Llevar del 12,7 por ciento a más del 20 por ciento la desocupación, es algo inmoral.

Sr. Prades. -- ¡Han vendido todas las empresas del Estado! ¡Las han regalado al capital extranjero! No se olviden de eso.

Sr. Mayans. -- Destruir el salario del trabajador argentino ha sido inmoral, señor presidente.

Sr. Prades. -- ¡Han destruido las leyes laborales del país!

Sr. Presidente (López Arias). -- Señor senador Mayans: por favor, no dialogue. Le quedan cinco minutos de exposición y...

Sr. Mayans. -- Me está sacando un minuto y vi que otros señores senadores son privilegiados porque han hablado más tiempo...

Sr. Presidente (López Arias). -- Tiene razón. Le quedan seis minutos.

Continúe, por favor.

-- Varios señores senadores hablan a la vez.

Sr. Prades. -- Señor presidente: ¡límitelo a que se refiera a la cuestión en debate!

Sr. Presidente (López Arias). -- La Presidencia no dará la palabra a nadie, porque el señor senador ha dicho que no concede interrupciones.

Continúe, señor senador Mayans.

Sr. Mayans. -- Señor presidente: lógicamente, todos sabemos que el señor senador Barrionuevo hace declaraciones que son fuertes.

En algún momento dijo que un determinado candidato a presidente no le puede ganar a nadie. Y por supuesto. Este es el momento para demostrar que una persona cuyo candidato no le puede ganar a nadie pida la expulsión del senador. Hay que producir el hecho político de echar a Barrionuevo. Eso quiere decir que no hay objetividad.

Reitero que el senador Barrionuevo entró con los votos contados a la Comisión. Esa es la realidad.

Más allá de las circunstancias que estamos viviendo, creo que el pueblo argentino quiere otra cosa. Si se quieren hacer discursos políticos tengan la paciencia de escuchar lo que nosotros queremos decir, aunque les parezca una aberración. A nosotros también nos parece una aberración lo que han hecho con el país y nadie ha venido acá a hacer acusaciones de inmorales a los que estuvieron en aquel gobierno y hoy dicen "Yo no fui", "Yo no estuve en ese gobierno" o "Yo no tuve nada que ver". Sin embargo, utilizan este espacio político para producir el hecho político y es realmente vergonzoso que se usen los hechos lamentables de Catamarca para hacer ese tipo de política.

Entonces, por ser injusto el esquema en el que estamos, acompaño la decisión del bloque. Creo que el senador Barrionuevo tiene que corregir ciertas cosas y que ha cometido muchos errores. Por lo tanto, como dicen otros senadores, creo que un apercibimiento sería lo justo y no venir a pedir la expulsión del senador por inmoral. Además, no comparto el trato que le dio la comisión al senador Barrionuevo. 

Por lo expuesto, naturalmente que mi voto va a ser por el rechazo a la expulsión del senador Barrionuevo. 

Sr. Presidente (López Arias). -- Tiene la palabra el señor senador Prades.

Sra. Negre de Alonso. -- ¿Me permite una interrupción?

Sr. Presidente (López Arias). -- Señor senador Prades: la señora senadora Negre de Alonso le pide una interrupción. ¿Se la concede?

Sr. Prades. -- Cómo no, señor presidente.

Sr. Presidente (López Arias). -- Para una interrupción, tiene la palabra la señora senadora Negre de Alonso.

Sra. Negre de Alonso. -- Señor presidente: estoy sumamente molesta por las palabras del senador Mayans con respecto a que el senador Barrionuevo tenía los votos contados cuando entró a la comisión. Creo que es subestimar la responsabilidad que hemos tenido...

Sr. Presidente (López Arias). -- Perdón, señora senadora...

Sra. Negre de Alonso. -- Sí, señor presidente, me va a dejar hablar, por favor...

Sr. Presidente (López Arias). -- La voy a escuchar, pero le recuerdo que usted está anotada inmediatamente después del senador Prades. 

Sr. Negre de Alonso. -- Está bien. Pero no le puedo dejar pasar al senador preopinante lo que él ha expresado, porque significa que estoy asintiendo con mi silencio que yo tenía mi voto y que en realidad fui simplemente una careta en esa comisión. Le quiero aclarar al senador Mayans que soy una persona responsable e independiente en mi criterio. Y que he viajado a San Luis este fin de semana con una valija llena de copias de la documentación para analizar con responsabilidad toda la prueba, hoja por hoja, que presentó el senador Barrionuevo. 

Entonces, me siento absolutamente aludida y agredida por esas manifestaciones y no las podía dejar pasar. Gracias, senador Prades.

Sr. Presidente (López Arias). -- Tiene el uso de la palabra el señor senador Prades. 

Sr. Prades. -- Señor presidente: debo reconocer que nos hemos salido del tema. Yo no creo que sea una actitud personal del señor senador preopinante, que ha salido del tema específico que nos convoca hoy a esta sesión. Creo que forma parte de una estrategia sistemática de hacer responsable al radicalismo de la situación económica, social e institucional que vive el país. Es injusto. Desde 1983 a la fecha, en veinte años, el 70 por ciento del ejercicio del poder en el país estuvo en manos del justicialismo. Y ha sido el justicialismo el que ha privatizado las empresas del Estado, con la oposición del radicalismo; ha sido el justicialismo el que ha degradado la legislación laboral en la Argentina, con la oposición del radicalismo; ha sido el justicialismo el que ha generado el problema del 2 de marzo en Catamarca. No lo dice un radical. De los nueve miembros de la comisión que votaron a favor de la exclusión, cuatro son radicales, tres son peronistas, y de los dos restantes, una es del Frepaso y la otra de un partido provincial. Es injusto que le achaquen al radicalismo una vez más culpabilidad en lo que no la tiene. Asumimos y asumo los costos y las faltas que pueda haber cometido mi partido pero no vamos a permitir que se le achaque a dos años de un gobierno la culpa de lo que ha pasado en quince años. 

¡O es que acaso nos hemos olvidado de que ha sido el propio presidente Duhalde el que ha dicho eso: que se terminó el modelo! Que cambiábamos de modelo, que salíamos de un modelo que había impuesto un gobierno justicialista para adoptar otro modelo que era el de la producción, el empleo, el trabajo y el de la discusión de la deuda externa que se consumió o que se tuvo precisamente en ese gobierno.

O es que acaso nos olvidamos que contrajeron la deuda externa más grande, que dejaron al país con 10 mil millones de dólares de déficit fiscal y que el "uno a uno" que mantuvieron fue a costa del sacrificio de los argentinos. Entonces, no nos podemos olvidar.

Sr. Pardo. -- ¡Ese no es el tema en discusión! ¡qué tiene que ver!

-- Varios señores senadores hablan a la vez.

Sr. Presidente (López Arias). -- Señor senador Prades...

Sr. Prades. -- Señor presidente: nos han atacado, nos han agraviado injustamente. 

Sr. Presidente (López Arias). -- Está bien, se lo reconozco

Sr. Prades.-- Usted no puso el tema en cuestión, me obliga a contestar.

Sr. Presidente (López Arias). -- Senador Prades, con el mismo respeto con que se lo dije al senador Mayans se lo reitero a usted, tratemos se ceñirnos al tema, por favor.

Sr. Prades. -- Gracias, presidente.

Sra. Müller. -- Se va a morir en la banca, le va a agarrar un infarto a este pobre hombre. (Risas)

Sr. Pardo. -- Ando bien de la presión, lo que pasa es que es la contestación a un agravio, senadora. Y usted debe compartir muchas de las cosas que digo a pesar de ser justicialista.

Señor presidente, le pido disculpas y me voy a circunscribir ahora al tema en cuestión. Nosotros estamos analizando los hechos ocurridos el 2 de marzo en Catamarca y a mí me alegra haber escuchado a los señores senadores por Salta y a la señora senadora por San Juan, quienes han aportado pruebas fuera de la etapa procesal y han dicho que aceptan que Barrionuevo se equivocó; aceptan que cometió hechos que no correspondían y hablan de la culpa concurrente. 

Bien es sabido que si hacemos una interpretación analógica de las normas del Derecho Penal argentino seguramente sabremos que en Derecho Penal no hay compensación de culpa. Es decir, mi culpa no queda eximida por la culpa de otro; yo soy responsable de mi parte de culpa. Y ya no conviene entrar al análisis de si hubo inhabilitación o proscripción, más allá que este senador que habla, y en contraposición a lo que se ha sostenido, ha sido desde el comienzo un firme defensor del debido proceso y el derecho de defensa del imputado Barrionuevo, cuando muchos, ese mismo día de la sesión --aún los que hoy sostienen la posición similar a la mía--, decían lo contrario.

Y en el mismo proceso me opuse a que la presidenta de la comisión --más allá de que quiero ratificar la conducción de todo este proceso, por parte suya-- haya hecho sentar equivocadamente e involuntariamente al defensor de Barrionuevo y lo interrogó; cuestión que dije que estaba mal y acepté, reconocí y adherí a la posición del señor senador por La Rioja, que fue quien formuló la interpelación respectiva.

Pero qué nos dice el artículo 66, porque le hablamos a la gente del artículo 66. Y la gente dirá, ¿qué dice el artículo 66? Voy a citar juristas de nota, doctrinarios argentinos que acabadamente nos dicen con claridad conceptual cuál es la interpretación que ellos le dan a lo que prescribe el artículo 66 de la Constitución Nacional.

Por ejemplo, el doctor Quiroga Lavié sostiene que no es necesario estar frente a un delito para evaluar cuestiones de tipo moral. Dice que puede haber violación moral sin que haya violación penal y que haga menester la exclusión de un miembro del seno del cuerpo.

Dice el doctor Ekmekdjian en su obra Manual de la Constitución Argentina, expresa: "La inhabilidad moral puede reflejarse en una vida privada o pública indigna, o bien en un solo acto inmoral aún sin constituir delito."

Dice el doctor Bidart Campos analizando el artículo 66 de nuestra ley fundamental, que la exclusión no lleva asignación expresa de causa, a diferencia de la remoción y algunas otras cuestiones. La remoción requiere inhabilidad, ya sea física o moral. La exclusión queda librada a la discreción de la Cámara, pero siempre, como todo ejercicio de competencia por los órganos del poder, debe ser razonale y no arbitraria.

El doctor Bidegain nos dice que la exclusión no está referida a una causa más o menos definida, se constata que su apreciación queda librada al criterio de la Cámara sin otra limitación que la mayoría especial de los dos tercios.

¿Qué quiero decir con esto? Más allá de haber abierto esta causa, hemos sido contestes todos los señores senadores que no se trata de un juicio jurisdiccional o judicial ni se trata de un juicio político o administrativo, sino que estamos tratando una cuestión disciplinaria por atribución exclusiva y excluyente otorgada por el artículo 66 de nuestra Carta Fundamental. 

¿Qué nos dice la prueba ofrecida por las partes? Yo voy a tratar de hacer una interpretación de la prueba, una valuación, a través de la regla de la sana crítica racional que es la que impera en nuestro ordenamiento procesal en materia penal en la Nación Argentina, o sea, en todas las provincias argentinas, porque sabemos que el derecho procesal corresponde o es patrimonio de las provincias argentinas. 

Voy a analizar tres pruebas que no fueron ofrecidas por la Unión Cívica Radical ni por la parte querellante --utilizo esta terminología para que se interprete lo que estoy diciendo--, sino por la propia defensa. Y no he buscado otra prueba que la de los contendientes que tuvo la elección del 2 de marzo en la provincia de Catamarca. 

Ante la comisión se hizo presente el señor candidato a gobernador por uno de los partidos políticos que intervinieron en esta elección --que ahora no recuerdo con precisión cuál es--, el doctor Nievas, quien preguntado acerca de si hubo violencia en Catamarca el día 2 de marzo dijo lo siguiente: "Bueno, no sé si violencia, pero hubo desorden." A continuación, se le pidió que indicara en qué consistieron esos desórdenes, ante lo que respondió: "Hubo quema de cubiertas y grupos de personas que no permitían o que impedían a la gente ir a votar y, en algunos casos, rotura o quema de urnas.". A tal efecto, por razones de brevedad, me remito a la prueba colectada que consta en autos. 

Además, recuerdo que yo le pregunté --por eso me viene a la memoria-- si sabía quién originó esa violencia. Ante ello, me repregunto "¿Los ejecutores?". "Sí --le dije--, los ejecutores, los que usted cree que participaron.". Me respondió algo que consta en la versión taquigráfica, a la que me remito: "Uno de los ejecutores que generaron estos hechos de violencia fue el senador Barrionuevo". Esto lo dijo una persona que no es radical; por el contrario, es contrarradical y candidato en la elección del 2 de marzo. Asimismo, el doctor Nieva dijo "Acá hubo culpa concurrente". Es cierto que el doctor Nieva dijo eso. 

El doctor Manzi, quien lo siguió en el interrogatorio, coincidió con él y también refirió como uno de los autores o, al menos, como uno de los instigadores al senador Barrionuevo. Y también señaló una cuestión que el bloque oficialista receptó con inteligencia: aquello de la culpa concurrente. 

Yo creo que es cierto: ha habido culpa concurrente. Ustedes tienen razón: es cierto que hubo culpa concurrente. Lo que pasa es que en derecho penal se aplica la teoría de que no hay compensación de culpa. Mi culpa en un hecho no exime al otro del hecho que él cometió. Pues bien, aceptando la teoría de la culpa concurrente y circunscribiéndonos a las disposiciones armoniosas de nuestra Constitución Nacional --artículos 5, 122 y, específicamente, 66--, a nosotros nos cabe merituar, evaluar y valorar la conducta del senador Barrionuevo. No nos cabe analizar, examinar o evaluar la conducta del gobernador ni la de la Justicia de Catamarca, las que deberán ser revisadas por los organismos catamarqueños correspondientes a través de las denuncias administrativas o penales que los interesados o los damnificados interpondrán ante los tribunales provinciales. 

Por ello, no sirve hablar de la proscripción, del gobernador o de la justicia de Catamarca. En esto quiero ser bien claro: la comisión, con objetividad e imparcialidad, se circunscribió al aspecto para el que nosotros hemos sido convocados hoy, que no es otro que regirnos por el artículo 66, que es valorar si un miembro de nuestro cuerpo, aunque sea doloroso --lo reconozco--, ha cometido ya no un delito --lo que ya hemos dicho y para lo cual hemos citado la doctrina de nota correspondiente-- pero sí un desorden de conducta que lo habilite para recibir una sanción disciplinaria por parte de nosotros mismos, que, además, hemos sido los que le hemos reconocido el título correspondiente en el momento oportuno.

Por otra parte, yo he evaluado esta prueba personalmente y he coincidido --de lo contrario me hubiera manifestado en disidencia-- con la valoración que ha hecho el resto de la comisión que, reitero, no está compuesta en su totalidad por radicales, sino que sólo hay cuatro integrantes de la Unión Cívica Radical y los cinco restantes pertenecen a otros bloques.

Pero, además, ha habido señores senadores del bloque del gobierno que han reconocido que ha existido un desorden de conducta, y en lo que disentimos es en la aplicación de la pena.

Para nosotros --los nueve integrantes que representamos los dos tercios de la comisión-- ha habido desorden de conducta suficiente que amerita una sanción ejemplar, porque la persona que ha cometido estos hechos no es ni más ni menos que un señor senador de la Nación; pertenece a uno de los organismos más cuestionados en este momento por la sociedad argentina.

Ahora bien, recién me llaman por teléfono y me comunican que los medios de comunicación dicen que "el Senado no va a sancionar a Barrionuevo" --creo que hay incidentes afuera del Palacio-- y, además, comentan que "lo único que falta es que se apague la luz". Eso es lo que están diciendo los medios, porque esa es la concepción que tiene la gente respecto de nosotros.

Entonces, para terminar, citaré brevemente lo que dijo un jurista de nota de la Argentina, que fue ministro de Justicia de este gobierno --que hace poco tiempo renunció-- durante el juicio disciplinario --en el marco del artículo 66-- que se le siguiera en la Cámara Baja a la entonces diputada de la Nación, Norma Ancarani de Godoy.

Más allá de los tiempos, de los partidos, de las ideologías y todo, solamente para salvar al país, dentro de 30 días vamos a tener elecciones y, si Dios quiere, un presidente. Espero que re-encaucemos un gobierno de unidad nacional que nos contenga a todos y que salve a los argentinos de esta grave situación en la que se encuentran. Seguramente será una elección reñida --y no lo digo yo sino los que conocen en el tema--, va a haber diferencias hasta de un punto, muchísimas impugnaciones judiciales y pueden existir conflictos extrajudiciales y judiciales, según calificados periodistas que entienden en la materia.

Este hecho emblemático grave que ocurrió en Catamarca, si no recibe sanción, va a ser el justificativo para muchos pícaros que quieren aprovechar oportunidades y que tal vez estén en contra de este sistema. No se olviden que nosotros, entre todos, sacamos al país de la anarquía y del caos cuando las calles estaban dominadas tal vez por la violencia --más que citar los desencuentros debemos citar los encuentros--; que pudimos dictar las leyes necesarias y suficientes para que los argentinos el próximo 27 de abril puedan llegar a las urnas y elegir a su presidente, ya con los dos signos que señalamos todos acá: el de la legalidad y el de la legitimidad. Que la concordia, el bienestar y la unión nacional nos encuentre nuevamente a los argentinos como los encontró a aquellos de 1853, cuando dictaron el Preámbulo de la Constitución Nacional.

Para terminar, quiero citar el doctor Vanossi que, reitero, fue ministro de Justicia de nuestro presidente Duhalde, quien en este juicio en la Cámara de Diputados--de acuerdo al artículo 66-- dijo: "La única forma de que el pueblo ejerza sus facultades constitucionales demarcatorias de los límites es dando el ejemplo, y aunque esa línea demarcatoria sea delgada --a veces es muy delgada-- debemos tener en cuenta que una sociedad sólo es libre si respeta ciertos límites que conforman una moral social media." Y seguía diciendo: "No estamos haciendo una moralina exagerada; lo que queremos es que los representantes del pueblo respondan a los parámetros sociales que la gente exige de aquellos que deben representarlos". Y termina señalando, con expresiones a las que adhiero en su totalidad: "Tengo la firme convicción de que debemos construir una auténtica moral del poder, porque a lo largo de muchos años hemos ido incorporando al aparato del Estado y a las relaciones privadas prácticas y costumbres que, aunque no constituyen delito, están reñidas con las más elementales reglas de la ética republicana". 

En este sentido, adhiero totalmente al dictamen que elaboró la Comisión de Asuntos Constitucionales, aclarando que me han separado y me siguen separando muchísimas cosas y diferencias políticas con la presidenta de la comisión, pero eso no es óbice para que reconozca que hubo imparcialidad, dedicación y convicción; y fundamentalmente ha sido acompañada por todos los miembros de la comisión y los empleados, a quienes les agradezco por su trabajo. 

Adhiero, por lo tanto, a la exclusión del senador Barrionuevo de conformidad a lo que determina el artículo 66 y concordantes de la Constitución Nacional.

Sr. Presidente (López Arias). -- Tiene la palabra la señora senadora Negre de Alonso.

Sra. Negre de Alonso. -- Señor presidente: lamento que tenga que estar compartiendo este debate y no poder estar compartiendo con mis comprovincianos sanluiseños un día de fiesta histórico con motivo de la fundación de una nueva ciudad para 40.000 sanluiseños.

Es lamentable que hoy estemos frente a la sociedad, en directo ante los medios de prensa, decidiendo si vamos a apañar o no los actos de patoterismo ocurridos en Catamarca.

A pesar de que se ha dicho que teníamos el voto "cantado", he realizado un fuerte y pormenorizado estudio de la situación. Voy a tratar de ser lo más sintética posible con respecto a la prueba, para resaltar dos o tres cuestiones que todavía no se han mencionado.

El artículo 66 de la Constitución Nacional se refiere a la facultad del Senado para corregir a cualquiera de los miembros por desorden de conducta en el ejercicio de sus funciones, que es el motivo de la sesión de hoy.

¿Qué tipo de facultad es esta que tiene le cuerpo? La constitucionalista María Angélica Gelli nos dice que constituyen competencias privativas, en principio no revisables judicialmente. Es una cita que hace en La Constitución de la Nación Argentina comentada y concordada, página 439, Ediciones "La Ley", año 2001. Nos recalca las dos situaciones que se deben preservar en este marco.

Así también Pablo Ramella, en Derecho Constitucional, segunda edición, página 661 a 663, Ediciones Depalma, dice que la exclusión del legislador tiene su origen en razones de indignidad y se admite que en este caso las facultades de la Cámara sean completamente discrecionales.

También lo ha dicho la Corte Suprema de Justicia en el resonado caso "Lino de la Torre s/habeas corpus", que, citando a Story dice que "ni debe mirarse este poder bajo una luz desfavorable. Es un privilegio, no de los individuos de cada Cámara sinó como los demás privilegios del Congreso, un privilegio del pueblo y para beneficio del pueblo."

¿Cuáles son los presupuestos de procedencia de esta facultad? Hay dos: desorden de conducta, en primer lugar, como presupuesto fáctico; y en segundo lugar, que se respete el derecho de defensa.

¿Qué significa desorden de conducta en orden al artículo 66 de la Constitución? Los constitucionalistas han dicho que los motivos que dan lugar a las medidas son la comisión de delito y hasta declaraciones públicas de un congresista. También la participación en escándalos públicos o privados de trascendencia pública pueden motivar la exclusión. María Angélica Gelli en la obra citada, página 441.

En igual sentido Zarini ha dicho que el artículo 66 no determina qué causas o condiciones hacen viable dicha medida. Por eso la exclusión del legislador queda librada al criterio discrecional y razonable de cada Cámara. 

Lo que es indubitable es que para aplicar la sanción no es necesario que se haya cometido un delito o se haya tipificado alguna conducta del Código Penal.

En igual sentido Ramella nos dice que la exclusión del legislador tiene su origen en razones de indignidad. Y se admite en este caso que las facultades de las cámaras sean completamente discrecionales.

Entonces, respecto de los desórdenes de conducta, la doctrina lo asimila al escándalo público. Así lo ha dicho Joaquín V. González en su Manual de la Constitución Argentina, actualizado por Humberto Quiroga Lavié, Editorial La Ley, página 328.

Y qué es escándalo público. Dicen que el escándalo es "la manifestación verbal o acto que ofende la moral o las buenas costumbres de una sociedad, por la repulsa que suscita o por el mal ejemplo que provoca, a causa de la circunstancia de publicidad, ya sea casual o buscada de propósito. (Diccionario de Ciencias Jurídicas, Políticas, Sociales y de Economía; Dirección Victor de Santo, Universidad de Buenos Aires, año 1999). Y en igual sentido, el Diccionario Jurídico de Abeledo -- Perrot.

El primer presupuesto --escándalo público--, está conceptualizado en el marco constitucional a través de la doctrina y jurisprudencia de la Corte. El segundo presupuesto es el derecho de defensa en juicio. Creo que no voy a avanzar sobre esto, porque ha estado suficientemente garantizado, a pesar de lo que algunos de mis colegas han dicho.

Entonces, ¿cuál es la premisa para el análisis de esta situación? ¿Ha existido escándalo público en los hechos de la ciudad de Catamarca? ¿Estuvo vinculado el senador Barrionuevo --directa o indirectamente-- a este escándalo público, por conductas desplegadas o por omisiones?

En primer lugar, el hecho objetivo es la interrupción del acto eleccionario que deriva en la suspensión del mismo. Y los medios para ese hecho --que es lo que analizamos--, han sido dos: la intimidación y la violencia.

La intimidación se efectuó a través de los discursos del senador Barrionuevo, con expresiones tales como "El domingo sí o sí nos van a tener que dejar votar porque si no, llevaremos las urnas y votaremos en cada unidad básica". "Pero yo creo que cuando ellos quieren avasallar la voluntad de la gente..., y bueno, creo que no lo vamos a permitir".

En igual sentido, se hicieron declaraciones tales como: "Acá votamos todos, en la democracia, como corresponde, sin proscripciones, o va a ser muy difícil que termine bien todo esto". "Yo no creo que termine bien"

En igual sentido, una nota del diario "El Ancasti" expresa: "Le digo a la Justicia cómplice que pongan los votos del Frente Justicialista en las urnas, porque si no, no habrá elecciones. Vamos a luchar para cumplir con el mandato".

Y hay otras declaraciones: "Será muy difícil que esto termine bien. Yo no creo que esto termine bien". Estas son declaraciones del 1 de marzo.

Y después aparece algo que es emblemático. El 2 de marzo le hace la siguiente pregunta un periodista de Telefé: "¿Usted cree que es bueno o malo para la democracia lo que ocurrió acá?" Y él contestó: "Buenísimo".

También ha quedado debidamente demostrado que ha existido intimidación en todos los hechos, como por ejemplo la quema de cubiertas. Respecto de esta situación, me remito al dictamen de comisión --para no perder mi tiempo--, a las personas mencionadas y a los expedientes judiciales.

Pero hay dos cuestiones que quiero resaltar, que es la violencia sobre una presidenta de mesa, a quien tiraron al piso. Una joven catamarqueña defendía con su cuerpo la urna. Y le pegaban mientras estaba boca abajo en el piso para sacársela. Bochornosamente, el testigo Nieva dijo que era un simple desorden. Y parece que respecto de semejante violación a los derechos humanos, como era una mujer la golpeada, no constituía una violación.

Y también tenemos el llamado que hace la presidenta de mesa de la Escuela Carranza: "Déjennos salir, vamos a abandonar el acto comicial. Voy a labrar un acta. No nos hagan nada", imploraba llorando por la integridad física de ella y de las otras presidentas de mesa.

Entonces, si esto no es intimidación y violación, los conceptos de intimidación y violación, ¿dónde están, señor presidente? ¿Dónde los vamos a encontrar?

Existen innumerables expedientes e informes remitidos por los jueces por quema de urnas, lesiones, impedir la entrada a las escuelas, roturas de escuelas, de urnas, etcétera. Y hay un informe del juez electoral que dice que trescientas cincuenta urnas han sufrido destrucción total. Pero, amén de eso --no quiero reiterar demasiado acerca de los testimonios, porque todos los senadores han insistido en ello-- hay dos testigos, Nievas y el candidato a gobernador por el ARI, que dijeron que el senador Barrionuevo tenía responsabilidad política en esto y que él, que es un líder indiscutido del PJ catamarqueño, hubiera podido impedir estos hechos llamando a la pacificación, tal como lo hizo el 12 de febrero cuando convocaron a una marcha en la plaza 25 de Mayo.

También ha quedado debidamente comprobado que la urna que sostiene el señor Barrionuevo en la foto que publica "La Voz del Interior", de Córdoba, coincide, es igual que la urna que mandó el juez electoral de Catamarca. Ese era el símbolo que blandía el senador como triunfo por haber frustrado un acto electoral.

Y con respecto a la prueba, quiero hacer una última reflexión, que creo que acá no se ha tomado demasiado en cuenta, excepto por la presidenta de la comisión. Frutos, el secretario de la Federación de Panaderos, dijo que los colaboradores de la provincia de Buenos Aires que estaban allí eran monotributistas que trabajaban para la Federación. Entonces sentí vergüenza de que se estuviera vulnerando la ley laboral de esos compañeros y que el propio secretario de la Federación de Panaderos tuviera que decir que trabajaban para su organización siendo monotributistas, burlando así la ley laboral, ya que todos sabemos que este es un modo de vulnerar la ley laboral. Indudablemente era gente que había sido llevada ex profeso para colaborar en el acto de elecciones de Catamarca, pero si lo hubieran hecho en un clima de pacificación, no hubiera habido problema.

Ahora quiero analizar una situación. Acá estamos hablando de diferentes responsabilidades. Es verdad; se ha hablado de distintas responsabilidades. Pero yo me pregunto, ¿hay responsabilidad del gobierno de Catamarca? Sí, la hay. ¿Hay responsabilidad del Poder Judicial de la provincia de Catamarca? Sí, hay responsabilidad del Poder Judicial. Pero, señores senadores, para eso están los caminos institucionales. La Constitución de Catamarca prevé el jurado de enjuiciamiento. Colegio de abogados y legisladores lo integran. Además destituyeron al juez Acuña el año pasado. Entonces, las decisiones del Poder Judicial se acatan y se transitan las vías constitucionales para corregir los caminos que están torcidos. Como dijo el senador por Santa Cruz, no hay compensación de culpas. No puedo llamar a la violencia callejera para atacar al Poder Judicial o al Ejecutivo.

Pero también hay un gran responsable que nadie ha mencionado. Y todos se opusieron a que viniera a dar explicaciones. Se trata del gobierno nacional. ¿O nos estamos olvidando de que la mujer de Barrionuevo es ministra de Trabajo? Es inadmisible, colegas senadores, la declaración del ministro Matzkin en el seno de la Comisión de Asuntos Constitucionales. A preguntas del senador por Santa Cruz, dijo que se había comunicado con el gobernador siete días antes de los hechos. Y respecto de ese domingo en que Catamarca ardía, en que el clima iba in crescendo --él reconoce que lo había visto por los medios, además por la información de los organismos del Estado--, imagínense que el ministro del Interior no se pudo comunicar porque no tenía satélite el celular del gobernador de la provincia. ¡Pobres de los argentinos con este ministro, con este gobierno que, cuando se está incendiando una provincia, no se puede comunicar por el celular!

Acá nadie habló de la responsabilidad del gobierno nacional. Nadie dijo que el señor ministro Matzkin incumplió los deberes de funcionario público, que ha desplegado conductas del tipo de ilícitos y que ha violado la ley de ministerios. Reitero: nadie dijo eso, que ha violado la ley de ministerios. Nadie lo dijo. Debió arbitrar los medios necesarios para evitar que se llegara a esa situación. Pero no lo hizo, porque hubo una complicidad, hubo un mirar para otro lado, porque la esposa del senador es miembro de ese gabinete. Se pretendió alegar que no se había hablado del tema en el gabinete. No se pidieron renuncias. No se pidieron explicaciones. El gobierno nacional estaba ausente.

¿Y dónde está la responsabilidad política del presidente Duhalde? ¿O es que él quería, realmente, que ocurriera lo de Catamarca para hacer fracasar las elecciones del 27 de abril? ¿Dónde está la explicación que le debe al pueblo argentino el presidente Duhalde ante semejante vergüenza internacional, ya que las imágenes han recorrido distintos países?

También quiero hacer alusión al ius resistendi, mencionado por el senador que me precedió en el uso de la palabra. Se trata de una figura contemplada por el artículo 36 de la Constitución Nacional, que en este caso no es aplicable, para nada.

A pesar de lo manifestado por el senador Mayans puedo afirmar que he estudiado en profundidad este tema, como todos los vinculados con la cuestión en tratamiento. Me he pasado el fin de semana en San Luis estudiando, para poder votar con responsabilidad y con seriedad. Y según la doctrina, para la procedencia de dicho instituto, tiene que haber habitualidad en la opresión, imposibilidad de remediarla por otras vías, intento sin éxito de solución previa por recursos normales y posibilidad de éxito.

En consecuencia, el ius resistendi no es aplicable para nada en lo que respecta a la situación que ocurrió en Catamarca. Se identifica con el derecho a la insurrección y se diferencia del derecho a la revolución. Por lo tanto, es absolutamente inaplicable la defensa que formuló el senador Barrionuevo.

Por otra parte, quiero señalar a mis colegas senadores que si nosotros no damos el ejemplo de respetar las decisiones de la Justicia, ¿que le queda al ciudadano común? ¿Qué le queda a los hombres que no son públicos?

En ese sentido, puedo citar el ejemplo de un ex gobernador provincial, quien fue destituido de su gobernación y, sin embargo, confiando en el Poder Judicial acudió a él y fue restituido luego en su cargo. Me refiero al ex gobernador Escobar. Él confió en el Poder Judicial.

Entonces, tomemos el ejemplo de los compañeros que recorren los caminos institucionales. Tomemos el ejemplo de los compañeros que han sufrido el escarnio y, sin embargo, han acudido a la Justicia en busca de una respuesta.

En este caso, había que pedir la intervención del Poder Judicial y había que pedir la destitución de los jueces, pero no había que llamar al pueblo para que saliera en armas a la calle detrás de una reivindicación determinada.

No discuto el liderazgo del senador Barrionuevo. Pero porque no lo discuto creo que tenía la más alta responsabilidad de pacificar al pueblo de Catamarca y a sus compañeros.

También quiero referirme a otra cuestión que se ha omitido, más allá de que algo ha dicho el senador Morales. Es decir, que la ley 19.945 prevé los delitos electorales y que su artículo 139 hace referencia a quien con violencia o intimidación impidiere ejercer un cargo electoral o el derecho al sufragio, o sustrajera, destruyera o sustituyere urnas utilizadas en una elección.

Por eso, hago notar al senador Mayans que comparto lo que ha dicho en cuanto a que no podría haber una elección provincial sin la participación de un partido político como el justicialismo. Pero le quiero decir también que en mi provincia, en 1991, a la Unión Cívica Radical se le vencieron los plazos para presentar sus listas y, por ello, se sancionó una ley especial en función de la cual se amplió dicho plazo, por cuanto el gobierno justicialista entendió que la gente no podía concurrir a las urnas sin que se contara con la participación de dicho partido. Así fue que se le concedió la oportunidad de subsanar esa omisión y ese error.

Por eso, comparto plenamente lo manifestado en ese sentido por el senador Mayans. Pero creo que nosotros no estamos llamados por la Constitución para juzgar al Poder Judicial de Catamarca ni a su gobernador. Estamos llamados para juzgar la conducta del senador Barrionuevo. Y creo que han quedado absolutamente probados los hechos. Lo digo como abogada, no solamente como senadora, con total responsabilidad y seriedad. Se han seguido todos los pasos de prueba. He estudiado, hoja por hoja, cada uno de los expedientes que presentó el senador Barrionuevo....

Sr. Prades. -- ¿Me concede una interrupción, señora senadora?

Sr. Presidente (López Arias). -- Señora senadora: el senador Prades le solicita una interrupción. Le aclaro que le quedan dos minutos para hacer uso de la palabra. ¿Se la concede?

Sra. Negre de Alonso. -- Cómo no.

Sr. Presidente (López Arias). -- Tiene la palabra el señor senador Prades.

Sr. Prades. -- Señor presidente: si bien en la provincia de San Luis se pudo sancionar una ley como mencionó la senadora Negre de Alonso, en Catamarca no se podía haber hecho, porque se tendría que haber reformado la Constitución --los tiempos no lo hacían posible--, dado que el gobierno de Catamarca llamó a elecciones dentro del marco constitucional, en tiempo y forma.

Sr. Presidente (López Arias). -- Continúa en el uso de la palabra la señora senadora Negre de Alonso.

Sra. Negre de Alonso. -- Señor presidente: tengo la absoluta tranquilidad de conciencia, como senadora y como mujer de Derecho, de que están dadas las pruebas necesarias para imputar responsabilidad al senador Barrionuevo.

Yo esperaba que tuviera un gesto y que reconociera su error; que transitáramos un nuevo camino y que no estuviéramos pasando por este momento penoso para todos, aunque mucho más para los justicialistas, pero penoso para todos los que le reconocemos el carácter de nuestro par. 

Quiero terminar mi exposición recordando el voto del doctor Barros Pazos en el caso Lino de la Torre --que mencioné-- que dice: "Ni debe mirarse este poder bajo una luz desfavorable. Es un privilegio, no de los individuos de cada Cámara, sino como los demás privilegios del Congreso, un privilegio del pueblo y para beneficio del pueblo".

Señor presidente: creo que es el momento de levantar en alto nuestra cabeza, de tomar nuestra responsabilidad y votar con conciencia y con responsabilidad frente a esta situación, dándole el ejemplo a la ciudadanía argentina de que somos capaces de ejercer nuestro cargo con responsabilidad. 

Finalmente, le quiero decir al senador López Arias, que ahora está ejerciendo la Presidencia, que en realidad la orden del pleno era analizar la exclusión o no del senador Barrionuevo. No estaba contemplado en esto la posibilidad de ejercer algún otro tipo de sanción. 

Sr. Presidente (López Arias). -- Tiene la palabra el señor senador Gómez Diez.

Sr. Gómez Diez. -- Señor presidente, señores senadores: el dictamen de la Comisión de Asuntos Constitucionales trata con absoluta precisión y objetividad los sucesos acontecidos en la provincia de Catamarca. Analiza en detalle la prueba y establece la conexión existente entre los dichos y las amenazas formuladas por el senador Barrionuevo y los hechos que luego motivaron la suspensión del acto eleccionario en esa provincia, en un dictamen prolijo y concluyente que trata exhaustivamente todo los aspectos de esta cuestión. 

Claramente el senador Barrionuevo no reúne el requisito de residencia que señala la Constitución de la provincia de Catamarca. Pero el senador Barrionuevo, en lugar de actuar como en su momento lo hizo el doctor Ramón Castillo --ex presidente de la Nación y distinguido comercialista, que rechaza la posibilidad de su candidatura a gobernador de su provincia por no reunir el requisito constitucional de residencia, como bien se describe en el dictamen--, diseña y ejecuta toda una estrategia destinada a impedir el acto electoral en la provincia de Catamarca.

Y para esto actúa concretamente en tres frentes diferentes. En el aspecto partidario, él dijo con claridad que si no llegaba él, no llegaba nadie. Dijo luego: "Se acabaron los traidores y voy a ser el primero en expulsarlos". Mensaje clarísimo, acá no hay boleta electoral. El Tribunal Electoral en la provincia de Catamarca había oficializado todas las candidaturas, excepto, lógicamente, la candidatura a gobernador. ¿Por qué? Porque mediaba la inhabilidad constitucional. Entonces, oficializa todas las candidaturas, hace la observación en el cargo de gobernador, intima a que se reemplace el candidato y el candidato no es reemplazado. En consecuencia, no hay presentación de boleta en legal forma. ¿Por qué? Porque la estrategia era clara.

Sr. Cafiero. -- Faltaba el fallo de la Corte.

Sr. Gómez Diez. -- Le concedo una interrupción, senador.

Sr. Presidente (López Arias). -- ¡Por favor, diríjanse a la Presidencia!

Para una interrupción tiene la palabra el señor senador Cafiero.

Sr. Cafiero. -- Usted omite decir que al momento de la elección había una apelación no sólo ante el Supremo Tribunal de Catamarca sino ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación que no estaba resuelta; ergo, no estaba inhabilitado el senador Barrionuevo para ser candidato. Esta es la verdad jurídica.

Sr. Presidente (López Arias). -- Continúa en el uso de la palabra el señor senador Gómez Diez.

Sr. Gómez Diez. -- Continúo en el uso de la palabra porque en parte de mi explicación voy a tratar el tema judicial, sin duda. 

Entonces, está claro el tema. Dentro de lo que es el frente partidario la estrategia es la no presentación de boletas del Partido Justicialista. 

En el aspecto judicial al cual se acaba de referir el senador Cafiero es clara también la estrategia. Se trata de enmarañar la elección en todos los frentes: en el Tribunal Electoral de la provincia, en la Corte Suprema de Justicia de la Nación y hasta en el Juzgado Federal. Pero también --digámoslo con claridad-- esta no es una cuestión que admita duda alguna. Doce constituciones de provincia tienen el requisito de residencia. Es un requisito habitual el de la residencia. La mayor parte de las constituciones provinciales lo tienen. Es un requisito razonable. No está en juego acá ninguna disposición de la Constitución Nacional. En consecuencia, este no es un caso federal. 

En consecuencia, esta estrategia de enmarañar la elección en materia judicial lógicamente no funciona ni va a funcionar. No existe la menor posibilidad de que la Corte Suprema de Justicia de la Nación falle de una manera distinta. Este es un tema de derecho público provincial. Acá no está en juego ningún artículo de la Constitución Nacional que habilite la jurisdicción federal.

El que sí merece un párrafo es el doctor Ricardo Antonio Moreno, juez federal ad hoc en la provincia de Catamarca, cuyo proceder es realmente insólito. Este doctor Moreno firma una solicitada de apoyo al senador Barrionuevo y luego interviene en el tema de las elecciones de Catamarca sin excusarse, cuando además lo debería haber hecho por razones de parentesco con el vicepresidente del Partido Justicialista de esa provincia.

El tercer frente de esta estrategia del senador Barrionuevo es el comunicacional: o sea, salir con el tema de que se está proscribiendo al Partido Justicialista y, entonces, todo lo que pasó se justifica porque hay una proscripción. Pero ocurre que acá no hay ninguna proscripción. El dictamen es clarísimo en este punto. El senador Barrionuevo desarrolla toda esta estrategia partiendo de la base de que es posible torcer las disposiciones de la Constitución de la provincia de Catamarca y hacerse una a su medida, sin requisito de residencia. 

¡Y para qué hablar de todo este espectáculo dantesco de urnas quemadas, destruidas, amenazas a votantes, quemas de cubiertas y alguna bomba Molotov por ahí! Ahora bien, si uno quiere resumir esto en dos líneas puede decir que había novecientas urnas. De esas novecientas urnas, trescientos treinta terminan destruidas o robadas y doscientos veinte con destrucción parcial. En consecuencia, el 60 por ciento de las urnas están robadas, o tienen destrucción total o parcial. Esto es lo que pasó en Catamarca.

Ahora bien; tenemos la responsabilidad de tratar este dictamen de comisión que, me permito señalar, está firmado por señoras senadoras y señores senadores de diferentes sectores políticos, lo cual es positivo en el sentido de que esto habla de una coincidencia en un tema de carácter institucional, más allá del origen político de cada uno.

El dictamen en mayoría está firmado por integrantes de las bancadas justicialista, radical, del Frente Grande y de los partidos provinciales, todo lo cual demuestra que esta clase de temas deben ser tratados de esta manera, más allá del origen de la camiseta partidaria de cada uno. Además, eso no es lo que está en juego. Las que sí están en juego, en definitiva, son las instituciones de la República, sobre todo en un momento muy particular y muy difícil, con una fuerte crisis de representatividad.

Más allá de los aparatos y del clientelismo al orden del día en un país empobrecido, acá hay un gran divorcio entre la dirigencia y la sociedad. Un divorcio que nosotros debemos zanjar. Y, en nuestro caso, en nuestro carácter de senadores de la Nación, lo debemos hacer dando a la sociedad un mensaje muy claro. El mensaje de que el Senado que nosotros integramos, electo por primera vez en su historia por el voto popular, no es el viejo Senado; es un cuerpo distinto. 

Si uno quisiera poner un ejemplo paradigmático, les diría que este no es el Senado de Cantarero, ex senador con el cual algunos colegas han compartido la banca. Yo también tuve ocasión de compartir una banca con Cantarero: fue en la Cámara de Diputados de mi provincia, en el momento en que aparecieron las cintas magnetofónicas que contenían las conversaciones telefónicas entre el entonces diputado Cantarero, el presidente de la Corte de Justicia de mi provincia y un juez de la Corte en momentos en que allí se manejaban juicios por sumas de dinero. ¿Saben cómo terminó esa historia? Fue también la historia de la corporación política, con un bloque justicialista actuando corporativamente.

Esa actitud fue la que permitió que algún día el contador Cantarero llegara a esta misma sala. Esa misma actitud fue la que hizo que quien fuera presidente de la Corte de Justicia hoy ocupe un prominente cargo en mi provincia y el otro juez de la Corte, el doctor Restom Abraham, apareciera un día asesinado en su domicilio. 

Esa es la Argentina que hay que dejar atrás, y eso corresponde a nuestra responsabilidad. 

Es un tiempo difícil, de profundos descreimientos y desesperanzas en la sociedad argentina. 

¿Qué mensaje les vamos a mandar a nuestros compatriotas? ¿Qué mensaje les vamos a dar a los jóvenes?

Digámoslo con franqueza: cuántas veces, en el ejercicio de nuestra actividad política, hablamos con los jóvenes. ¡Cuánta indiferencia por la política! Por qué no decirlo: con cuánto desprecio miran la actividad política. 

Qué triste espectáculo lo que vemos porque, en definitiva, en democracia, las cosas sólo se cambian votando. Entonces, cuánto necesitamos de la participación de todos y de la participación de estos jóvenes.

Hoy la responsabilidad es nuestra; es nuestra responsabilidad mandarle un mensaje claro a la sociedad, a esos jóvenes. Esta no es una cuestión de forma de ser, de que se actúe arriesgadamente, al límite, o de un exceso. No puede nunca ser un exceso evitar una elección. Tampoco creo que sea un acto indómito no respetar la Constitución en un punto tan claro como este. 

Creo, señores senadores, que tenemos que ser muy cuidadosos. Estamos en las vísperas y faltan algo más de treinta días para las elecciones generales. Van a ser elecciones reñidas; vamos a tener votaciones parejas. La elección se va a definir en una segunda vuelta electoral. El mensaje de que todos acatamos las reglas de juego debe ser claro, porque van a ser tiempos inciertos. Hay que definir también los mecanismos de la segunda vuelta, que no están claros. Cuidemos pues, entre todos, las instituciones de la República y demostremos claramente que este primer Senado de la historia electo por el voto popular, por el voto de la gente, es un Senado distinto. 

Sr. Presidente (López Arias). -- Tiene la palabra el señor senador Baglini.

Sr. Baglini. -- Señor presidente: el dictamen que la Comisión de Asuntos Constitucionales ha producido, a través de una extensa recopilación y análisis de la prueba, en casi cuarenta y ocho fojas, es un dictamen puntilloso, fundado, autosuficiente hasta el hartazgo, con mención precisa de los dichos, de la prueba y de las circunstancias. 

Por eso me resultan asombrosos algunos argumentos que han venido a este debate a negar la evidencia gráfica. Si se dice que la Comisión dice que las urnas quemadas no son las de la interna del Partido Justicialista, ¿cuáles son las urnas quemadas? ¿Son las del Rotary Club de la ciudad de Catamarca o son las urnas oficiales de la elección como, por otra parte, surge claro del propio video aportado por el señor senador Barrionuevo cuando uno detiene la imagen y la compara con la imagen de la revista "El Parlamentario"? 

Ha habido argumentos asombrosos que niegan la hilvanación lógica de sucesos que tienen una acción, provocan una reacción y determinan una consecuencia. Como decía Perón, si esto tiene cola de perro, hocico de perro y se mueve como un perro, es un perro. Y si esto tiene incitación a la violencia, tiene violencia y tiene festejo de la violencia, andar exigiendo pruebas sumas --que no serían exigibles, incluso, en procesos penales con la lógica de la sana crítica-- es un abuso. 

Argumentos asombrosos que niegan la historia incontrovertible de la Nación. ¿Cómo va a pretender equipararse al señor Barrionuevo con la proscripción de Alvear o con la de Perón, dispuestas por leyes o decretos emanados de autoridades ilegítimas en ejercicio del poder de hecho dado por las botas la mayor parte de las veces? ¿Cómo va a poder compararse a quienes están realmente proscriptos con quienes están inhabilitados por decisión judicial?

Elementos asombrosos por su contradicción interna. Para algunos "El Ancasti" sirve para probar que Barrionuevo estaba ganando la elección por quince puntos, pero no sirve como prueba la edición del día siguiente, que afirma contundentemente que fueron partidarios de Barrionuevo, incitados por su prédica, los autores de los disturbios principales en las escuelas mencionadas. Argumentos asombrosos que minimizan la gravedad de los hechos.

¿Qué más tiene que hacer Barrionuevo, señor presidente? ¿Qué más tiene que hacer para que su conducta resulte pasible de una sanción de expulsión? Si con lo que ha hecho no se va de aquí expulsado, lo que hay que hacer es un acto de desagravio en el Salón de Pasos Perdidos al diputado mandato cumplido Ángel Luque y restituirle su título. Porque él solamente amenazó con el uso ilegítimo de la fuerza y aquí el señor Barrionuevo no sólo lo concretó sino que lo festejó. Y lo que es más, cínicamente y con sorna, se ha burlado constantemente durante el proceso que se ha estado realizando en este recinto y en la Comisión.

Son argumentos que minimizan la gravedad del hecho frente, incluso, a la historia que tiene este Congreso; una historia de sanciones aplicadas, a veces, a punta de pistola, como la de Del Valle Iberlucea en 1921 en este Senado; como las de Carena, expulsado por su propio bloque al negarse a votar un problema de conciencia como era la separación de la Iglesia y el Estado. Y como la de Balbín, que no solamente fue expulsado del recinto sino que fue preso por usar la palabra "revolución" en una tribuna. 

Pero también hay argumentos asombrosos hasta por lo impráctico en lo político. No voy a traer aquí la caterva de declaraciones de primeras figuras del oficialismo y de los demás partidos políticos --de casi todas las fórmulas que están compitiendo en la elección-- respecto de cómo analizaron y juzgaron la conducta de Barrionuevo. Voy a traer un argumento práctico: el de una mujer, que muchas veces tiene mejor criterio que el de todos los hombres. Me refiero al de la primera dama de este país, el de la señora de Duhalde, que dijo claramente: "El problema de Catamarca no es un problema provocado por el Frente Cívico; es un problema de José Luis Barrionuevo"

Y hay otros argumentos que son asombrosos pero ya no son tan inesperados: son rayanos en el plagio. Por eso le ofrecía al señor senador por Formosa --la tengo aquí-- la versión taquigráfica del asunto Cantarero, que acaba de citar el señor senador por Salta, para que ahorrara palabras. Porque allí están las expresiones --como digo-- rayanas en el plagio y que pretenden introducir por la ventana de la chicana política para "emputecer" un debate como lo hizo ...

Sr. Mayans. -- Fíjese los términos que utiliza, señor presidente. No son apropiados.

Sr. Baglini. -- ...del senador por La Rioja en el tema de Cantarero; o como hizo el senador Pardo hoy y que interpreta, en realidad, no la voz del tenor sino el corifeo vocinglero que interpretaba el senador por Entre Ríos, Maya, en aquella ocasión. O como los argumentos de mi apreciado compañero de estudios, el senador por Entre Ríos, de quien consideraba que Alasino había sido su discípulo pero que ahora me doy cuenta de que es al revés; él es el discípulo de Alasino tomando los argumentos que había ensayado en la defensa de Luque y que fracasaron. Y que espero que sean argumentos mejorados con los que nos va a deleitar el senador Yoma, que siempre tiene la mala suerte de tener que defender no solo a Luque...

Sr. Mayans. -- ¿Por qué no le dice nada, señor presidente? Sigue haciendo alusiones...

Sr. Presidente (López Arias). -- Si hay alusiones personales, en su momento les daré la palabra a quienes hayan sido aludidos, como lo dice el Reglamento.

Continúe, señor senador Baglini. 

Sr. Baglini. -- Decía que tuvo la ingrata tarea de defender no sólo a Luque o a Cantarero, sino a muchos otros; a veces, a los hombres políticos le toca la tarea de tener que ser el más eficaz de los "Petrocelli" del Parlamento. 

Pero aquí hay un dictamen, señor presidente. Y hay un dictamen más allá de lo que pueda decirse acerca de cómo actuó el gobierno o la Justicia de Catamarca. En ese sentido, me parece un abuso que se utilicen términos como "politizada y adicta al gobierno", cuando esa Justicia y ese gobierno no han registrado todavía un juicio político de seriedad y entidad y cuando, por otra parte, la Junta Electoral de Catamarca se integra con jueces que representan la policromía de todos los partidos que están representados en esa provincia. 

En la Junta Electoral hay un juez por sorteo, que se controla a través de los partidos políticos. Allí también está el juez electoral, que es el doctor Cerdá, que fue nombrado como juez de Minas en 1985 por el gobierno justicialista encabezado en ese entonces por Ramón Saadi. El presidente de la Corte es el doctor José Ricardo Cáceres, magistrado de la Justicia de Catamarca desde 1974; o sea, que está por cumplir treinta años en la Justicia de esa provincia y fue nombrado juez de primera instancia y ascendido a camarista civil por un gobierno justicialista. También está el doctor Carlos Rosales Vera, que está actuando en sustitución del fiscal de Estado --que es asesor del gobierno--, profesor universitario, ex presidente del Tribunal de Cuentas y miembro de la Comisión Ejecutiva del Foro de Tribunales de Cuentas del país. Por supuesto, que tienen defectos, como todos los hombres, como toda la Justicia. Pero no me parece que ello autorice, así nomás, a emitir un juicio liviano, como tampoco lo autoriza el gobierno de Catamarca. Si el gobierno ha procedido mal, así le va a ir en las elecciones. 

Lo que no puede hacerse es lo que, conforme con este dictamen, ha hecho el senador Barrionuevo. Concretamente, este dictamen muestra que incitó a la violencia a sus partidarios y a la gente de Catamarca. Sus declaraciones están mostradas en medios gráficos, televisivos y escritos y en instrucciones a los fiscales que no han sido desmentidas ni por el ministro del Interior y ni siquiera por el vicepresidente de su partido, que vino aquí a declarar. 

¿O es que acaso el señor senador Barrionuevo, artífice de tantas luchas en lo gremial, en lo político y en lo deportivo, desconocía que lo que estaba creando ex profeso era un gigantesco clima de confusión? En el dictamen de comisión se habla de un clima de confusión en lo partidario y en lo mediático, pero yo voy a centrarlo en un solo aspecto y con un solo ejemplo que es muy contundente: en el triple uso de tres carriles judiciales que eran antitéticos, incompatibles e incompetentes entre sí y que, además, en muchos de los casos, fueron usados a destiempo. ¿O me va a decir el señor senador Barrionuevo que para intentar obtener un campeonato para Chacarita, haciéndole perder los puntos a un equipo contrario por incluir un jugador que no está en la lista de buena fe, va a recurrir al juez de Faltas de la Capital Federal en lugar del Tribunal de Penas de la AFA? ¡Esa es la barbaridad que ha hecho cuando pretendió sustituir la Justicia Electoral de Catamarca por un juez federal que no tiene "un pito a la vela" que ver con esto. ¡Y lo ha hecho no solamente con forma de notoria incompetencia sino también a destiempo! 

Porque el señor senador Barrionuevo interpuso la demanda de certeza para que la Corte Suprema de Justicia de la Nación declarara que él estaba habilitado para presentarse como candidato porque tenía dudas frente a la existencia de una cláusula que no está en doce sino en quince constituciones de provincia. Y está requerida en quince constituciones de provincia no sólo para los no nativos sino también, en muchas de ellas, para los nativos. ¡Ir a presentar una declaración de certeza con una Constitución sancionada en 1966! ¡Treinta y siete años después presentar la declaración de certeza! ¡Presentarla un año después de haber sido impugnado en la interna justicialista por el propio apoderado del partido, que hizo aquí de su abogado en el trámite de la Comisión! ¡Presentarla un día antes de que venza el plazo de oficialización de las listas! ¿Puede decirse que no conocía cuál era el efecto que estaba provocando con esto? ¿Estaba ejerciendo legítimamente y a tiempo su derecho o estaba generando un fenomenal despelote judicial? 

El 18 de febrero la Corte Suprema de Justicia de la Nación dijo que el problema electoral de Catamarca tenía que decidirse ante los tribunales electorales de Catamarca. ¡Y allá va el senador Barrionuevo! Diez días después, el 28 de febrero, ante un juez desinsaculado... 

No se preocupe, senador Mayans; es una palabra que figura en el diccionario. Significa elegido a través de las bolillas.

El segundo juez desinsaculado, porque el anterior ya había sido otro juez... 

Sr. Mayans. -- Señor presidente: sigue faltándome el respeto. 

Sr. Baglini.-- No, señor senador Mayans.

Sr. Presidente (López Arias).-- Señor senador Mayans...

Sr. Mayans. -- Él cree que es tan inteligente, señor presidente, que yo tengo que aguantar... .

Sr. Presidente (López Arias).-- Señor senador Mayans... Señor senador Baglini: evite las alusiones, por favor.

Sr. Mayans. -- ¡Es un maleducado, señor presidente! ¡Un impertinente y un maleducado!

Sr. Presidente (López Arias).-- Señor senador Baglini: evite las alusiones y ayúdeme a conducir esto, por favor.

Sr. Baglini. -- Cómo no, señor presidente.

Decía que va ante el juez desinsaculado por segunda vez, no alcanzaba con el primero. Esta vez había que elegir un juez, que --como lo dijo el senador por Salta-- el 7 de febrero --antes de que se resolviera siquiera la impugnación por el requisito de la residencia-- había firmado junto con otros abogados, entre ellos su hermano --el asesor del senador Barrionuevo y vicepresidente del Partido Justicialista--, una solicitada reclamando por la proscripción del partido, que todavía ni siquiera estaba en las discusiones de los diarios.

Ese juez desinsaculado, el doctor Moreno --que aporta un elemento vital a esta solicitada del día sábado que dice: "Habilitado por el pueblo y la Justicia", donde se muestra toda la boleta peronista, inclusive la del candidato inhabilitado que es Barrionuevo--, le agrega el apercibimiento del Código Penal que no estaba en la resolución del juez anterior, para terminar de consumar --ahí sí-- una maniobra con la cual cualquier elector -- no sólo de Catamarca, sino el más instruido de los electores de la República; aquel que hubiera tenido en suerte la posibilidad de alcanzar estudios de grado-- iba a verse confundido.

¿Y esto cómo se hizo, señor presidente? ¿Se hizo con desconocimiento de cuáles eran los efectos que podían producirse? Se generó el clima de proscripción general del Partido Justicialista, cuando sólo había inhabilidad de un candidato --como lo han reconocido los testigos--, cuando la totalidad de la boleta justicialista por fracciones --y no necesitamos rememorar que hemos tenido elecciones en el país en donde las fracciones llegaron a tener hasta distinto color, para marcar que efectivamente son cargos que individualmente se eligen, pese a que estén en una boleta "sábana"--, pudo haber concurrido y haber concursado. Lo impidió, se lo impidió con todas las expresiones que se han dicho en el dictamen y que ha recordado el senador por Salta.

Amenazó con impedir el comicio; lo hizo en forma clara. Y, luego, partidarios identificados con él, según lo describen medios periodísticos de la Capital Federal como "La Nación", "Clarín", "Radio Mitre", "Crónica" y los enviados por los canales de televisión y de radios de otras provincias, muestran que se bloqueó la entrada en los colegios, que se ingresó por la fuerza a otro colegio, que se quemaron carpetas, que se lanzaron bombas, que se rompieron vidrios, que se destruyeron y quemaron urnas; las reales, pero aunque no fueran las reales el hecho es gravísimo.

Hubo algún tirano en este país que dijo que las urnas estaban bien guardadas. Ni siquiera él, con la suma del poder público, se animó a decir que las quemamos.

Se trajeron elementos ajenos a la provincia y funcionarios de jerarquía de sus reparticiones. Y digo "sus", porque si ustedes van al discurso del señor senador Barrionuevo, advertirán que él se atribuye alguna repartición en las cuales ha contribuido, según dice, a mejorar su administración, por ejemplo, el PAMI, que en realidad no es de él, pero en ese discurso se reconoce como partícipe de su reorganización.

Se festejó luego como un triunfo el bloqueo del comicio. Está la foto de "La Voz del Interior" con la urna en la mano. Hay dos declaraciones importantes que están en los videos --¡lástima que no los hayamos podido ver!-- y que se reproducen en el dictamen de comisión. Dos medios le preguntan a la noche: "¿Cuál es su opinión de lo que ha pasado hoy?". A uno le responde con dos palabras, bien típico: "Es bueno; no, no es bueno, es buenísimo", dice. Al otro le responde: "Es el día más glorioso de la lealtad peronista". Yo quiero que analicemos esta frase. No es el día más glorioso de la resistencia popular. "Es el día más glorioso de la lealtad peronista". Significa que los muchachos cumplieron lo que se les había pedido. Los que no tenían que concurrir al comicio como candidatos habilitados, no fueron, y los que tenían que hacer otras cosas, las hicieron. 

Posteriormente, señor presidente, mintió a mansalva, en todo. Dijo aquí: "El gobernador Saadi fue gobernador por un Registro del Automotor". ¡Mentira! Lo dice el fallo que acompañó él como prueba, que lo que se valoró fundamentalmente no fue el Registro del Automotor ni el registro de conducir, sino el hecho de que Saadi, desde 1977, mucho antes de haber sido candidato, estaba inscripto como abogado en la circunscripción de Catamarca.

"Fui a buscar un recurso de amparo a la justicia federal, porque los cuatro jueces provinciales son activistas de los radicales". "Era una justicia independiente a la que yo fui." Sin palabras. 

Sr. Presidente (López Arias). -- Señor senador Baglini: con todo respeto le digo, teniendo en cuenta la flexibilidad con que se ha venido actuando hasta ahora, que tiene el tiempo cumplido. Le pido que vaya redondeando. No le voy a cortar el uso de la palabra, pero redondee.

Sr. Baglini. -- Yo tengo los 40 minutos de mi bloque.

Sr. Presidente (López Arias). -- Según los registros, tiene los 40 minutos cumplidos.

Sr. Baglini. -- Llevo 20 minutos.

Sr. Presidente (López Arias). -- ¿Está hablando en representación del bloque o lo va a hacer el senador Maestro?

Sr. Baglini. -- Estoy hablando en nombre del bloque.

Sr. Presidente (López Arias). -- Si habla en representación del bloque, no digo nada; tiene 20 minutos más. Discúlpeme. Creía que el senador Maestro hablaría en representación de la UCR.

Sr. Baglini. -- Dijo también: "No hay escuela dañada ni docente herido y no viajó ninguna patota". "Nadie fue a votar". "Nadie se los impedía". "Lo único que se produjeron fueron quemas de cubiertas". "Las urnas que se quemaron fueron las de las elecciones internas del 5 de enero". Y aquí hay una frase histórica: "...porque las urnas reales son las que tienen el escudo de Catamarca". 

Y se mintió hasta el absurdo --perdónenme que tenga que poner las cosas en el extremo-- de pensar que los episodios de Catamarca obedecen a la combustión espontánea del cartón, que allí en las calles de Catamarca, la temperatura de la fricción preelectoral había llegado a 400 y algo de grados --no sé exactamente a cuánto arde el cartón-- que produjo una ignición espontánea, y además el fenómeno es un fenómeno espontáneo de resistencia al tirano. ¿En qué lugar, señor presidente? No en la Córdoba de mis tiempos de estudiantes o en la Córdoba de "Pancho" Busti. No en la Córdoba del "Cordobazo" y del "Viborazo", sino en la Catamarca de las marchas del silencio; en la Catamarca que frente a la muerte y a la opresión, en la Catamarca que en la conciencia de la inexistencia de justicia y de la participación del poder político en el crimen, protestaba sin fusiles, en silencio, por las calles. ¡¿Cómo vamos a creer en este fenómeno espontáneo de explosión electoral en una ciudad de mansos, en una ciudad en la cual en los últimos años están entrando los medios masivos de comunicación?! Es una ciudad sin countries. Es una ciudad sin lujos. Es una ciudad sin grandes clubes de fútbol. Es una ciudad pacífica del interior. Es una ciudad en donde ni siquiera todavía hay profesores de lingüística para que le enseñen a los catamarqueños a dejar de arrastrar la erre o algunas de sus tonalidades tan extraordinarias y maravillosas. Es una ciudad de grandes héroes y escritores. No es una ciudad de pelea.

Se vapuleó a la Constitución de Catamarca. Se dijo de todo, pero se trata de una Constitución que tiene una riquísima historia.

Nació en 1893, pero tomando fragmentos de la Constitución de 1823. Tuvo una Constituyente en 1966, en la cual hubo mayoría radical porque en ese momento no participaba el peronismo. Se trata de una Constitución que tiene una Constituyente fresca, de 1988. Y en ninguna de esas constituyentes se olvidaron del artículo que establece los recaudos para ser gobernador. Se le fueron agregando uno a uno.

La justicia de Catamarca también fue vapuleada.

Entonces, cabe preguntarse ahora ¿hay que aplicar la expulsión? Y voy a contestar con un artículo que me parece exquisito, y que casi fue escrito para este debate, aunque en realidad lo escribió la doctora Susana Graciela Cayuso en "La Ley", año 2000, Sección Doctrina, página 1.223. Se llama "Desafuero y Facultades Disciplinarias", y voy a destacar solamente los párrafos más importantes: "La norma apunta a reconocer [está hablando del artículo 66 de la Constitución Nacional] en el órgano legislativo la potestad de evaluar políticamente la conducta, actitudes y aptitudes de sus integrantes, y en relación no a aspectos personales o individuales sino al ejercicio de las funciones y al impacto que las mismas producen en el principio sustantivo de la representación política.

"Se trata del único mecanismo posible para asegurar al órgano legislativo la legitimidad y transparencia en el ejercicio de la función.

"El modo en que se traduce es la habilitación para corregir, remover o hasta excluir a aquellos integrantes cuyas conductas dan lugar a apreciaciones disvaliosas en el quehacer político y afecta la imagen y el decoro del cuerpo en su conjunto.

"No es preciso realizar esfuerzo alguno para comprender que, dentro del sistema constitucional de derecho, privilegiar individualidades o asumir actitudes corporativas por sobre la coherencia ética, moral, e institucional del órgano en su conjunto parece conducir a un suicidio colectivo que amenaza al propio sistema.

"Las conductas ligadas a graves escándalos públicos, constituyan o no delito, configuran una causal de indignidad que el cuerpo no puede ignorar, y mucho menos admitir".

Entonces, señor presidente, uno se pregunta aquí por qué hay que excluir. Y la realidad, la imagen final, la que todos desapasionadamente debiéramos reflexionar, es que tenemos que excluir por falta de liderazgo, por ceder a los impulsos primarios o a las pasiones primarias. Porque la actitud de líder auténtico es la que modera las pasiones de sus partidarios. Es la de Perón subido a la cañonera, que cuando van a reclamarle que baje y encabece la contrarrevolución les dice a sus partidarios: "Ha corrido mucha sangre entre argentinos, ya habrá tiempo.".

Entonces, en este caso la sanción tiene que ser más consecuente y necesaria, porque se obra verdaderamente como el conductor de la barrabrava y no como el líder político.

Y en esas consecuencias, todos nosotros tenemos que preguntarnos qué vamos a hacer mañana. Qué vamos a hacer hoy cuando salgamos de este recinto y seamos interpelados por la gente, no la que está haciendo la manifestación, sino por el taxista, el vecino del departamento u otra persona. Y esta pregunta va a recaer mucho más sobre los que como bloque --o individualmente--, forman el gran número del cuerpo y son los que tienen la decisión.

El ciudadano común nos dirá: deciden ustedes, pero no nos salvamos nosotros. Caemos todos. Acá no hay opción. O se excluye a Barrionuevo, o se hunde el cuerpo, se hunden las instituciones, se hunde la democracia, como lo dijo el senador Cafiero. Primero las instituciones --primero la Patria--, luego el movimiento y, por último, los hombres.

¿Vamos a creer honestamente --esto es una versión que me ha llegado, que el senador Barrionuevo ha aseverado que, superada la etapa del juzgamiento, va a renunciar--, que va a renunciar? ¿Vamos a creer que va a renunciar y que se va a llamar a un tiempo de reflexión, alejado de la política, para repensar su actitud? ¿Puedo creerlo yo de quien he visto mentir a sabiendas, ayer, y sonreír hoy ante los crédulos que creyeron algunas de las expresiones que vertió en su primer intento de defensa? ¿Puedo creer que esa renuncia, que lo pone a cubierto de toda sanción, de toda exclusión electoral, aunque más no sea temporaria por la gravedad de la sanción, aunque no sea legal por la gravedad de la sanción, resulta suficiente? ¿Puedo honestamente, solo, en la profundidad de mi conciencia, creer que una suerte de "chas, chas" en la cola, una suspensión que ni siquiera alcanza al período que le falta para finalizar su mandato --estamos mejorando, pero para peor, la versión de Luque, al que por lo menos se propuso suspender hasta el final de su mandato--, va a significar para la gente, para ese observador que, como decía Gómez Diez, tiene una observación cada vez más aguda y crítica del sistema, que no entiende por qué hay una corporación política que parece ser la que se lleva todos los beneficios, aunque no sea así, aunque sea injusto, aunque sea el producto de los comunicadores y aunque tengamos nosotros gran responsabilidad sobre la formación de ese estado de opinión; puedo creer que una actitud semejante no va a profundizar el deterioro de este cuerpo, que no nos va a hacer seguir por el camino que nos llevó a gravísimas dificultades en el pasado?

¿Qué vamos a decirle al electorado cuando nos pregunte de nuestra actitud? Me refiero a ese electorado que, en las campañas electorales --aquí tengo a algunos de mis adversarios de esas campañas electorales-- nos preguntaba "¿Qué van a hacer con ese viejo Senado?". Y nosotros discutíamos que no hay ni viejo, ni nuevo Senado, hay un Senado que en todo caso hay que reformar. Nos decían: "¿Qué van a hacer?". "Vamos a introducir transparencia. Vamos a introducir nuevas prácticas. Vamos a achicar comisiones. Vamos a hacer que el mecanismo sea más abierto a la gente. Vamos a hacer muchas cosas.". ¿Qué vamos a decirle?

Algunos, tal vez, no pasemos nunca más por una confrontación electoral, pero siempre seguiremos respondiendo ante la gente. "¿Qué hizo usted de las cosas que me prometió?". Entonces ¿qué les vamos a decir? ¿Les vamos a decir que se puede usar la política de Bush, que se puede ir a la conversación diplomática con las naciones de Europa y, cuando estas dicen no, ir al Consejo de Seguridad y, cuando este pone una piedra, tomar el revólver y hacer justicia por mano propia? ¿Eso? Este cuerpo, que acaba de votar que no puede haber agresión individual, ¿le va a decir eso a la gente? ¿Qué le van a decir los que están en la posición intermedia, los que dicen "Sí, acá hay que aplicar alguna sanción" pero que, en la realidad, están contribuyendo a la absolución? ¿Qué le vamos a decir todos? Ese es el problema central del debate de esta noche, señor presidente, problema central, que no se soluciona porque nos dispersemos desde el tronco hacia las ramas del árbol, nos metamos en la política nacional, en las responsabilidades que tenemos en el pasado, las que tendremos en el futuro, las que tiene el gobierno de Catamarca, el funcionamiento de la justicia, o el azar de que se haya dado una elección controvertida en una provincia en la cual se produjo la primera exclusión, desde que nació la Confederación Argentina, de un representante, del seno de una asamblea, como fue Ferré.

Con esa convicción, señor presidente, y convencidos de que no podíamos dejar de dar una respuesta, hemos resuelto apoyar este dictamen de comisión que, realmente, puede no ser la perfección, pero es un trabajo serio, que intentó hacerse cargo de todas y cada una de las acusaciones y defensas para lograr una situación equilibrada en función de lo que la comisión debía producir; y efectiva y práctica para lo que política, jurídica, personal y moralmente estamos obligados a hacer.

Sr. Presidente (López Arias). -- Tiene la palabra el señor senador Yoma.

Sr. Yoma. -- Señor presidente: no voy a apoyar el dictamen de la Comisión de Asuntos Constitucionales, por varias razones, pero fundamentalmente porque creo que nunca como en los últimos tiempos este Senado está cometiendo el acto de intromisión más inadmisible en la voluntad política de un pueblo de una provincia argentina.

¿Qué es, de lo contrario, lo que estamos haciendo aquí? Los catamarqueños están por votar. Tienen que elegir a sus gobernantes. Llevan doce años bajo un régimen político del mismo signo y de la misma familia, que tiene que dar explicaciones para mantener el favor popular; que tiene que exponer las razones del crecimiento inaudito del desempleo y de la pobreza de su gente y rendir cuentas al pueblo sobre sus doce años de gestión en esta campaña electoral.

Sin embargo, nosotros estamos aquí aligerando ese problema al gobierno de Catamarca y transformando este Senado en el escenario del proceso electoral de dicha provincia.

Los catamarqueños deberían estar escuchando a sus partidos políticos y a sus candidatos, a sus hombres y a sus mujeres, explicar cuáles son las soluciones que tienen para terminar con la pobreza y con el desempleo creciente que existe en nuestras provincias. Sin embargo, hoy tienen que ver qué pasa con Barrionuevo, qué sanción se le aplica o no y, en qué medida, si se lo sanciona, se le otorga una herramienta política y electoral al oficialismo, que no tendrá ya que rendir cuentas para buscar el favor popular. De este modo, el oficialismo de Catamarca ya no tendrá que explicar qué va a hacer con la pobreza de su gente, ya que tendrá esta herramienta de política electoral que le estamos brindando nosotros, a pocos días de las elecciones.

Por el contrario, si exculpamos a Barrionuevo le estaremos dando al justicialismo de Catamarca también una herramienta político electoral para su propia campaña. Es decir que nosotros, el Senado, estamos siendo punteros políticos de los partidos políticos catamarqueños.

Este debate hoy está siendo seguido en Catamarca y en nuestras provincias por un pueblo que espera votar; un pueblo que cada día crece en sus miserias y en su pobreza, como sucede con casi todos los pueblos del Norte del país. Pero en lugar de escuchar de sus dirigentes y de sus políticos cómo se van a solucionar esos problemas, estamos distrayendo la atención y dando a sus candidatos --a los que se ofrecen para gobernar la provincia-- el mejor pretexto para no explicar al pueblo qué van a hacer con los problemas que ellos mismos generaron.

Es enorme la intromisión que el Senado está haciendo en la voluntad política de los catamarqueños; es enorme el favor que el Senado está haciendo como puntero político de un régimen que no se sostiene a sí mismo, que es el que gobierna hace doce años en Catamarca. 

¡Con qué énfasis escuchábamos la defensa del régimen catamarqueño por parte del bloque de la ex Alianza! ¡Con qué sorpresa pudimos asistir a tan inflamados discursos de la ética y de la corrección en la vida política y del atentado que hubo contra la democracia en ese proceso electoral de ese domingo fatídico del 2 de marzo! No estamos tratando situaciones similares con la misma vara. Yo podría creer al bloque de los jirones de la Alianza que son sinceros si también hubiesen tenido la misma actitud con el senador Terragno y el diputado Moreau por el bochornoso y escandaloso fraude electoral y denuncias con que durante un mes nos castigaron a los argentinos, a la opinión pública argentina. ¿O nos olvidamos que un digno miembro de este cuerpo, como es el senador Terragno, a mi juicio, se vio envuelto por denuncias de fraudes en el proceso electoral más bochornoso que tuvo la historia de los partidos políticos argentinos? Tuvieron un mes en vilo a los argentinos sin saber quiénes eran los candidatos presidenciales. 

Sr. Presidente (López Arias). -- Señor senador Yoma: el senador Zavalía le pide una interrupción.

Sr. Yoma. -- Con todo afecto, no.

Sr. Presidente (López Arias). -- No le concede la interrupción.

Sr. Yoma. -- No escuché a ningún senador radical pedir la aplicación del artículo 66 al senador Terragno, envuelto en denuncias de fraude. ¿O no fue un atentado a la democracia las denuncias de que en Formosa o en el Chaco votaban muertos, paraguayos, uruguayos, chinos o japoneses, menos chaqueños o formoseños? En los diarios de aquella época está lo que se decía sobre los candidatos presidenciales del radicalismo, miembros de este Congreso. No vi a ningún radical pedir el desafuero o la corrección de la conducta por semejante atentado a la democracia. Entonces, que no se nos venga ahora a hacer cuestionamientos desde la ética o a emitir juicio de valor acerca de la conducta de quienes protagonizaron ese bochornoso 2 de marzo.

Sr. Presidente (López Arias). -- Señor senador Yoma: tengo el deber de preguntarle si le va a conceder la interrupción al senador Morales.

Sr. Yoma. -- Tengo el honor y el gusto de decirle que no.

Sr. Presidente (López Arias). -- No le concede la interrupción, señor senador.

Sr. Zavalía. -- ¡No tergiverse las cosas!

Sr. Yoma. -- Señor presidente: no existe el mismo parámetro ético para medir las mismas situaciones antiéticas. La ética es una sola. No hay una ética radical y una ética peronista. 

En el debate acerca de los problemas de domicilio, por ejemplo, el candidato Mauricio Macri acaba de votar en Misiones y ahora es candidato a jefe de Gobierno en la Capital. No veo que nadie hable del respeto irrestricto a la ley, de la vergüenza y todo lo que nosotros estamos escuchando, sino que lo único que escuché y leí fueron interpretaciones acerca del valor del domicilio y de residencia, disquisiciones jurídicas, pero a nadie se le ocurrió decir que están violando la Constitución. Yo digo que no la violan; estoy de acuerdo, Macri tiene que ser candidato. Son cláusulas ridículas, que responden exclusivamente a momentos históricos determinados en los cuales, seguramente, esas exigencias tenían nombre y apellido. Lo dije la vez pasada: habrá que buscar en la historia política de Catamarca a qué político se quiso impedir que fuera candidato cuando se estableció la ridícula cláusula por la cual a un nativo se le exigen cuatro años de residencia, cuando en términos generales la regla es que la residencia se le exige a quien no es nativo. Al que es nativo no se exige residencia y así lo dice la Constitución Nacional. Pero habrá que bucear en la Constitución y en la vida política de Catamarca de la época en que se estableció aquella cláusula para ver qué catamarqueño andaba queriendo ser candidato y en los últimos dos años estuvo fuera de la provincia para que el régimen político imperante de entonces estableciera este requisito.

Las constituciones provinciales están llenas de ese tipo de cláusulas con nombres y apellidos que responden a circunstancias coyunturales determinadas, quedan como cláusulas permanentes y luego no se cumplen. Yo puedo nombrar en mi provincia varias cláusulas que tienen nombre y apellido; varias que tienen destinatario. Entonces, ¡qué les queda a los habitantes, a los ciudadanos de las provincias argentinas, frente a poderes políticos caracterizados por el nepotismo y la corrupción que lo único que hacen para lograr mantenerse en el poder es manipular a la Justicia y los procesos electorales! ¡Qué les queda a los ciudadanos frente a este tipo de régimen que comete verdaderas tropelías institucionales para mantenerse en el poder a pesar de la pobreza creciente y el desempleo de sus pueblos! 

Porque cuando vienen y apelan a la Justicia --a la Corte Suprema de Justicia--; cuando apelan a las instancias superiores, ¿la respuesta cuál es? "Son cuestiones no judiciables de los poderes políticos locales. Tiene que ver con la autonomía de las provincias". Cuando se trata de robar los recursos naturales a las provincias por parte de la Nación ya no hay autonomías provinciales, pero cuando se trata de garantizar los derechos cívicos y las garantías a los ciudadanos, sí. ¿Por qué? Porque los fallos de la Corte Suprema de Justicia --no sólo los de esta sino también los de varias anteriores-- han servido para solidificar estos regímenes feudales que cometen verdaderas tropelías...

Sr. Zavalía. -- ¡Como en La Rioja!

Sr. Yoma. -- Así es: como en La Rioja.

Entonces, presidente, es necesario que veamos sinceramente qué es lo que estamos tratando acá. Yo vengo sosteniendo que, primero, tenían que votar los catamarqueños para recién después analizar los bochornosos sucesos que ocurrieron en Catamarca. Tenían que votar los catamarqueños. Si no, nosotros somos punteros políticos de los partidos en Catamarca. 

Hoy o ayer en los corrillos periodísticos el gobernador dijo que en Catamarca se vota el 20 de abril, pero que no hay que descartar el 6 de abril porque todo depende de lo que pase en el Senado. Fíjense: todo depende de lo que hagamos en el Senado. Si hay una sanción para el candidato justicialista y presidente del partido que pueda ser utilizada de manera inmediata por el poder político local se votará inmediatamente; de lo contrario, no. ¿O no sabemos que al único que le convenía la suspensión de las elecciones era al gobernador? En la Rioja y en Catamarca --cuando se habla fuerte en Catamarca se escucha en La Rioja y viceversa-- es un secreto a voces --lo digo con mucho respecto, afecto y dolor-- que la candidatura de nuestro digno colega Brizuela del Moral pende de un hilo porque el gobernador quiere ser el candidato. Como ya no tiene de adversario a quien podía ganar la elección, ahora quiere ser él el candidato. Entonces, hoy se están utilizando al Senado Nacional y a cada uno de nosotros para dirimir cuestiones de poder en la provincia de Catamarca. Esto ocurre cuando lo que deberían estar haciendo hoy los políticos catamarqueños es estar frente a su gente diciéndole --reitero-- cómo van a solucionar los problemas estructurales de la provincia. 

Yo no quiero ser puntero de Castillo. Si Castillo quiere ser gobernador, si el Frente Cívico quiere continuar después de doce años, que vayan y que expliquen lo que hicieron con su gente, lo que hicieron con el pueblo y con los recursos de Catamarca en estos doce años. Pero no pretendan usarnos a nosotros para quedarse en el gobierno sin rendirle cuentas al pueblo. No queremos ser punteros de los regímenes políticos que cometen tropelías para quedarse en los cargos. Eso es lo que hace Castillo y en eso nos transformaremos en el Senado de la Nación.

Señor presidente: nos hablan de la Constitución, ¡pero si ellos la vienen violando desde 1990, fundamentalmente en los procesos electorales! 

El artículo 90 de la Constitución de Catamarca establece que las elecciones se deben hacer junto con las elecciones nacionales y, si no, en el mes de marzo. En el caso que nos ocupa, las convocaron en el mes de marzo, las suspendieron también en marzo y, habiendo elecciones nacionales próximamente no hacen la convocatoria para el día correspondiente. Es decir que, ya de entrada, violan la Constitución de la provincia de Catamarca. Pero reitero que lo hacen desde 1990.

¡Qué nos vienen a decir del régimen constitucional y de la protección de las instituciones! ¡Cómo les vamos a creer que están defendiendo las instituciones!

Siento un enérgico rechazo por lo que se vio por televisión el 2 de marzo. Me dio una profunda pena e indignación. Pero estoy convencido de que el principal responsable de lo que pasó en Catamarca es el gobierno de dicha provincia, a quien le convenía que se suspendieran las elecciones, y al propio gobernador al que también le convenía desestabilizar a los candidatos, y no sólo al del partido opositor sino al de su propio partido. 

De lo contrario, cómo se puede explicar lo que veíamos ese día en la televisión. Al mediodía, el gobernador da una conferencia de prensa y cuando le preguntan qué informes tenía de la policía y cuántos detenidos había no sabía nada. Cuando le preguntan por qué se suspendieron las elecciones, tampoco sabía. Nada sabía.

Señor presidente: quemaron un par de cubiertas y ahí nomás suspendieron las elecciones. La explicación que daban es que no controla a la policía. Entonces, si no la controla, ¿qué es lo que hace? ¿Qué garantías le da a su gente, a su pueblo? 

Son muy profundas las reformas que hay que hacer para mejorar la calidad institucional en nuestras provincias.

En La Rioja pasa lo mismo. Hubo convocatoria anticipada a elecciones, se juntaron con la elección nacional; los mismos que convocaron a la elección presentaron un recurso para declarar inconstitucional el decreto que ellos mismos habían firmado y ahora se habla de que se van a suspender las elecciones pese a estar a treinta días de su realización.

Como candidato a gobernador de La Rioja, hace treinta días he presentado una acción de certeza. Hace cuarenta días habíamos presentado otra. Sin embargo, no tuvimos respuesta. Sólo queríamos que se resolviera qué validez tiene la convocatoria electoral.

¿A dónde vamos a ir? ¿A la justicia provincial? Traigo a colación el caso de La Rioja, pero es algo que pasa en todas las provincias argentinas.

¿Cuál es el ámbito de reclamo que tienen los ciudadanos? A los siete jueces del Superior Tribunal de Justicia hace ocho meses los sacaron con los comisarios y la Legislatura y pusieron a tres. Entonces, vinimos a reclamar a la Corte y hace un año que no tenemos respuesta. 

Reitero que esto no pasa sólo en La Rioja sino en todas las provincias argentinas. Lo que dice la doctrina tradicional y pacífica de la Corte es que son cuestiones políticas no judiciables. 

Frente a ello, ¿qué hacen los ciudadanos cuando se abrogan sus derechos cívicos, cuando son sometidos por los poderes políticos locales?

¿Qué remedio, qué recurso le queda a los ciudadanos? Es cierto, el peor recurso es quemar urnas; absolutamente cierto. Lo que yo no puedo determinar es la responsabilidad --que es lo que se pretende hacer acá-- de la dirigencia del Partido Justicialista de Catamarca, ligeramente, como autores mediáticos de esa quema de urnas. Porque si no, entonces, a aquellos que hicieron votar a los paraguayos en la elección del Chaco, de Formosa, del radicalismo, los han mandado Terragno o Moreau, porque son autores mediatos. No es así; no se pueden adjudicar responsabilidades de manera tan ligera. 

Creo que las reuniones de la Comisión han sido profundas. Y a pesar de que no comparto muchos de los términos del dictamen, considero que han sido importantes reuniones. Pero qué distinto hubiese sido que esta sesión, que el tratamiento de este bochornoso suceso que nos indigna a todos, se desarrollara después de que los catamarqueños votaran. Es decir, de manera desapasionada y objetiva, en lugar de involucrarnos nosotros en la voluntad política del pueblo de Catamarca, incidiendo en esa voluntad política. Eso es incorrecto; es manipular y utilizar a los catamarqueños. Eso significa que ni siquiera los catamarqueños pueden votar tranquilos. No se les garantiza el trabajo, la educación ni la salud y ya ni siquiera los dejamos votar tranquilos a los hermanos catamarqueños, como a los hermanos riojanos, a los hermanos tucumanos y a los de casi todas las provincias argentinas. 

Voy a votar en contra del dictamen. No porque esté a favor de lo que sucedió en Catamarca el 2 de marzo, ya que lo rechazo, me indigna y siento una profunda rebeldía por ello, sino porque este no es el momento para tratarlo objetivamente. Y si se tratara objetivamente, el principal responsable no está sentado en esta banca: está en la Casa de Gobierno de Catamarca. 

Sr. Presidente (López Arias). -- Tiene la palabra el señor senador Moro.

Sr. Baglini. -- Señor presidente: ¿por qué no lo invita al señor "Pelusa" Castro, que está en la Sala de Lectura, para que venga acá, a un palco bandeja. Porque es más práctico. Ya que ha producido los incidentes en Catamarca, que esté ahí en la Sala de Lectura mirando la exposición de los senadores... Invitémoslo acá.

Sr. Presidente (López Arias). -- Señor senador Baglini: está bien; suficiente. 

Sr. Brizuela del Moral. -- Pido la palabra.

Sr. Presidente (López Arias). -- Senador Moro: el senador Brizuela del Moral le solicita una interrupción. ¿Se la concede?

Sr. Moro. -- Sí, señor presidente. 

Sr. Presidente (López Arias). -- Para una interrupción, tiene la palabra el senador Brizuela del Moral. 

Sr. Brizuela del Moral. -- Señor presidente: también, con todo respeto, quiero reiterarle al senador Yoma algo que ya aclaré en la sesión anterior. Le quiero manifestar que las internas las tenemos resueltas. Soy candidato --vuelvo a insistir-- por todas las líneas del radicalismo y sectores del Frente Cívico y Social. 

Con respecto a las encuestas a las que se refería la senadora Escudero, tampoco quise participar porque me comprenden un poco las generales de la ley. Pero en la Comisión de Asuntos Constitucionales el ministro Matzkin reconoció públicamente que había encuestadoras o empresas que daban como ganador al Frente Cívico y otras al justicialismo. Pero quiero recordarle que yo tuve como adversario al senador José Luis Barrionuevo en la elección pasada, hace dos años. Fue una elección en donde no tuvimos problemas y ganamos por 20 mil votos, es decir, veinte puntos. 

Sr. Presidente (López Arias). -- Continúa en el uso de la palabra el senador Moro.

Sr. Moro. -- Señor presidente: la verdad es que después de tanta elocuencia acumulada uno se siente como luego del Sermón de la Montaña, si no fuera porque en realidad es casi el mensaje del Averno, una especie de demostración actualizada del realismo mágico que, en criollo, consiste en hacer pasar gato por liebre. 

Yo iba a comenzar diciendo que prefería no dejarme llevar a ninguno de los ejemplos de la distracción argumental, cuyos extremos son la Torre de Babel intelectual, que en algunos casos se ha desarrollado, o el reñidero al cual también nos han convidado de modo especial en algunas intervenciones que han utilizado esta forma sesgada de introducir argumentos capciosos. Y voy a mantenerme en esa tesitura salvo para responder la infeliz, infecunda y falsa referencia que se acaba de hacer con respecto al proceso electoral interno de la Unión Cívica Radical; que es el único partido nacional que ha resuelto su fórmula a través de un proceso de internas abiertas; que es además el partido que cuando tuvo complicaciones en esas internas abiertas todas sus expresiones recurrieron a la Justicia y acataron las decisiones de la misma; que además de eso volvió a realizar los procesos electorales en las jurisdicciones que habían estado cuestionadas; que el saldo general de ello confirmó la tendencia inicial; que el presidente del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical con su renuncia activa tomó inmediata distancia frente a la situación; que todas las fuerzas intervinientes produjeron el acatamiento más absoluto al resultado del rencauzamiento que por este medio civilizado encontró nuestro partido; y que en estas condiciones de crisis de la política y del propio partido, éste se encamina, de todas maneras, con estas simples y elementales formas de búsqueda y determinación de la voluntad interna y de los sectores independientes que participaron, sin utilizar ningún modo de transfuguismo político que algunos invocadores olvidan con facilidad extrema.

Decía que esas dos formas de razonar por la distracción nos han expresado sucesivamente argumentos fundados en las encuestas, kilómetros de menciones doctrinarias y también de menciones acerca de la incompetencia de este órgano senatorial para juzgar lo que estaba ocurriendo.

Lo cierto es que nosotros, los senadores que representamos a la Unión Cívica Radical en el seno de la Comisión de Asuntos Constitucionales, hemos suscripto este dictamen porque lo consideramos esencialmente correcto, correctamente fundado y básicamente equilibrado. 

Además, le reconocemos un mérito importante --que se ha destacado ya-- como el haber expresado a todo el arco político incluidos sectores del justicialismo. Circunstancia que ha sido altamente saludable porque --a no dudar-- es mucho más difícil asumir la estatura de la ética y la responsabilidad cuando se está cerca de lo que puede ser el compromiso del choque partidario. Y fundamos también una adición entre todos los miembros de la Comisión que representamos al radicalismo, por la cual agregamos ciertos fundamentos diferenciales; lo que no significa enfrentar los principales del dictamen que todos suscribimos. Por si fuera poco, algunos además agregamos adiciones individuales a esos fundamentos porque, en realidad, admitimos la opinabilidad de muchos aspectos, pero pretendemos tratar de centrar el eje del análisis de esta cuestión en el aspecto valorativo, y no dejarnos arrobar por esa manera de tratar las cosas que he comentado inicialmente. Porque estamos convencidos de que esto se circunscribe al marco conceptual del debido cumplimiento o del incumplimiento de los deberes del senador nacional Barrionuevo que, conviene decir, jamás licenció, tan siquiera, su carácter de tal. Es posible que ello no hubiera significado un cambio cualitativo importante, pero mantuvo simultánea, continua y permanentemente el ejercicio pleno de la función electoral al mismo tiempo que afrontó la campaña electoral como conductor y primer protagonista de su partido en la provincia de Catamarca. 

En función de nuestro análisis así lo pensamos y así lo sostenemos en los fundamentos diferenciales que agregamos como un complemento al dictamen que deja totalmente fuera de consideración otros aspectos evaluatorios de los cuales es susceptible la conducta del señor senador Barrionuevo. Por ejemplo, la configuración de delitos penales porque, sin duda, su tratamiento corresponde a los jueces, o también factores externos a la propia conducta del senador Barrionuevo, como puede ser el desempeño de las autoridades judiciales y políticas de la provincia, sobre lo cual hemos coincidido en el análisis del dictamen principal; pero, aunque así no lo fuere, en todo caso deben ser apreciadas en ámbitos de responsabilidad que le son específicos, como los juicios políticos, los juri de enjuiciamiento, mecanismos similares o, incluso, el remedio de la intervención federal, si se reúnen las condiciones suficientes para ello. 

Pensamos que un senador de la Nación no puede excusar las conductas de menosprecio institucional en que hubiere incurrido públicamente, escudándose en prerrequisitos de técnica jurídica de materia penal o en factores externos a su propio y no desmentido comportamiento individual. Porque no hay en ese sentido --y no hace falta acudir al derecho penal para ello-- modo alguno de buscar compensaciones o atenuaciones que lo disculpen de no atender o de transgredir el deber intransferible de obrar debidamente, de usar en todo tiempo y en todo caso sus palabras, sus gestos y sus actitudes como una contribución positiva de respeto en cuanto alcance a las instituciones constitucionales, representativas, republicanas, federales y democráticas, sobre cuya base está organizada la Nación. 

Esta es, precisamente, parte de la materia comprendida en el artículo 66 de la Constitución Nacional, como una obvia emanación del básico y esencial deber resultante del artículo 67 de la Carta Magna, por el cual todos hemos jurado desempeñar debidamente el cargo y obrar en todo de conformidad con lo que allí se prescribe. 

Es conveniente también precisar para los tiempos que está fuera de este análisis, porque no se incluye entre los motivos fundantes de su desarrollo, el sano campo de la libertad de difusión de las ideas del ciudadano común ni la limpia competencia entre los candidatos electorales, como así tampoco la inmunidad de expresión genuinamente inherente al desempeño legislativo. Aquí estamos apreciando la proyección de la conducta pública de un senador mediante una valoración político institucional vinculada a la alta ejemplaridad que debe observar en razón de su cargo como miembro del cuerpo parlamentario nacional compuesto por representantes de todas las provincias argentinas. 

La Constitución Nacional --sin requerir asignación expresa de causa ni tipicidad alguna-- habilita a las Cámaras a adoptar las medidas correctivas y hasta expulsivas, inherentes a su poder disciplinario sobre sus propios miembros, como ocurre en todos los cuerpos colegiados del mundo--los parlamentos, en particular--, por tratarse de una atribución sin la cual los cuerpos legislativos no podrían existir ni llenar los objetos de su creación.

De allí que, ante los planteamientos que se recibieron en este cuerpo en la sesión del 5 de este mes, el pleno recomendó simplemente la intervención de la Comisión de Asuntos Constitucionales, aclarando además que aún cuando no hubiere dictamen en tiempo propio, en su sesión de hoy o subsiguiente, trataría el tema con preferente despacho a todo trasunto.

Esa disposición expresamente adoptada por este cuerpo aleja todo rodeo de dilación de exigir parálisis por análisis, desacraliza todo tratamiento del tema y confirma su naturaleza no jurisdiccional. Ello sin mencionar el último episodio asimilable, que fue la conversión, no aceptación de la renuncia al senador Rodríguez Saá por la determinación del abandono de su condición de senador en ejercicio, que se produjo virtualmente sobre tablas sobre el sólo análisis de su pedido de renuncia y que fue no más allá de 2001.

Sin perjuicio de ello, se ha dicho varias veces --y porque en la República todas las atribuciones, aun las discrecionales y las no jurisdiccionales se deben cumplir necesariamente con razonabilidad y sin arbitrariedad-- que la Comisión ha efectuado las tramitaciones que consideró suficientes para garantizar el debido proceso y el ejercicio pleno del derecho de defensa por parte del senador, de los miembros de la comisión y de cuantos senadores quisieron intervenir en forma pública ante la ciudadanía y el periodismo, incluso de quien no era senador e hizo las veces de tal durante varias reuniones, por una laxitud casi excesiva de la consideración del cuerpo, a la cual en definitiva todos contribuimos a abonar.

Por eso es que ahora estamos ceñidamente analizando si el senador Barrionuevo ha incurrido en conductas incompatibles con los deberes institucionales de su condición de tal y si debe o no por ello ser corregido y en qué medida. 

Conforme las circunstancias que se han probado en las actuaciones realizadas, desnaturalizando el necesario magisterio --responsable de toda postulación política-- el senador Barrionuevo, incumpliendo su doble condición de senador de la Nación en ejercicio, ha promovido, predicado y amenazado públicamente el desconocimiento y el desprestigio de las instituciones, de los poderes y de las autoridades electorales de la provincia de Catamarca, atropellando así el bloque de legalidad propio del Estado de derecho y el olvido de la ética pública exigida por la ley --esta no es una cuestión de moralina; son los deberes que la ley de ética pública establece como prioritarios para todo funcionario y con mayor razón a los de rango representativo--, estimulando las vías de hecho y las acciones violentas.

Esta conducta, previa y concomitante fue confirmada en ocasión de la sesión ordinaria del 6 y 7 de marzo, en su primera defensa ante el cuerpo --produciéndose con una gala de insistente jactancia, sentando y reproduciendo la teoría callejera del "calavera no chilla" y de lo que él mismo llamó su descargo escrito ante esta comisión--, donde calificó al vandalismo que ocasionó su conducta como "una histórica protesta cívica". A su vez, confirmó las frases que se le habían adjudicado periodísticamente: "Nos llevamos las urnas y votamos en las unidades básicas"; aunque hizo un agregado eufemístico, y "Si no vota el justicialismo, no vota nadie".

En realidad, su reconocimiento es mucho más grave ahora, en la serenidad, en lo que debió haber sido la meditación y examen de los actos propios, porque alcanza a hechos efectivamente cumplidos, vistos por todo el país e, incluso, por la comisión a través de las probanzas producidas. Explica que esto fue metódicamente analizado y discutido en reuniones plenarias de la conducción de ese proceso electoral político, por parte de la conducción justicialista de la provincia. Reconoce que fue una premeditada y organizada alteración del desarrollo de las actividades propias del día del comicio. 

De esta manera se hace el elogio de la barbarie cívica. Es insólita la intención de disimular esa gravedad, como se ha dicho, dando el pretexto de que no eran urnas oficiales sino las correspondientes a las internas partidarias. En este sentido, independientemente de que se ha demostrado la rotura y quema de las urnas oficiales, aun no tratándose de ellas es igualmente reprochable que un senador de la Nación reivindique la incitación a mancillar y a humillar el símbolo más concreto de la expresión popular, que es la urna, queriendo justificar su desacreditación violenta como un divertido recurso de protesta cívica.

Es tan temerario como lo sería, por ejemplo, quemar en la plaza pública, en medio de violencia e improperios, una imagen de una maestra vestida con el guardapolvo blanco o un gran libro que dijera "Constitución Nacional", aunque en realidad ese libro no tuviera nada escrito y la maestra no fuera una persona de carne y hueso sino un símbolo representativo de la enseñanza y de la docencia.

Por eso esta parafernalia de pretextos insólitos que hemos escuchados estos días no pueden menos que hacerme acordar aquella gran obra universal que describe el también universal fenómeno de las situaciones límites --llamada El proceso, de Kafka--, que en vez de ser atendidas en sí mismas, desencadenan toda una maquinaria aterradora de pretextos y desviaciones superficiales, que acaban por hacer olvidar el hecho en sí mismo y por sumergir el proceso, la reflexión, en un análisis distorsionado y sesgado en su propia dinámica discursiva.

Pareciera que lo que importa es llevar adelante una dialéctica que traiga agua para el molino propio, aunque en el camino queden los valores de la comprensión del fenómeno profundo. Y el efecto de ese método aterrador es la indiferencia; lleva a todos a la indiferencia, en toda su dimensión, la indiferencia frente a lo esencial, frente a los valores, frente al sentido profundo de la situación.

Sr. Presidente (Gioja). -- Señor senador: le recuerdo que su tiempo ha terminado.

Sr. Moro. -- Termino en tres minutos.

Es como si estuviéramos en realidad detrás de un cristal puesto, en un intento preconcebido, que nos separa y aleja del hecho en sí, de la realidad; y que en rigor lo que hace es proteger de la vergüenza a quienes tienen el vértigo de defender causas injustas, que no es una actitud generalizada y que hemos destacado en las circunstancias en donde no se ha configurado.

Hay que preguntarse como se han interrogado otros senadores cuál es el precio institucional y moral que se paga para mantener esa indiferencia. ¿Cuál es la soledad a que condenamos a la mirada justa de las cosas que queda archivada? ¿Cuál es el valor de esta sustracción de nuestra responsabilidad ante los interrogantes del pueblo?

La generalización es la madre de la impunidad. Es como una anestesia argumental que conduce a la indiferencia valorativa.

Cuanto terminábamos la última reunión de la Comisión de Asuntos Constitucionales quise hacer un reconocimiento a la valiente actitud --por lo que dije al comienzo--, que han tenido varios miembros del bloque justicialista. Se me ocurrió recordar a Ricardo Balbín, cuando alguna vez dijo algo complejo pero de una profundidad que finalmente se exterioriza con evidencia al reflexionarla. 

Decía que cumplir con el deber, a pesar de lo que se supone, es fácil; porque basta con estar convencido de que hay que cumplir con el deber. En realidad lo difícil en el cumplimiento del deber es desentrañar qué cosa es del deber debido en cada caso cuando somos llamados a cumplir esa responsabilidad.

Dije entonces que los representantes del Partido Justicialista que habían acompañado este dictamen habían traspasado esa confusión que suele haber con la ética del encuadramiento y habían ejercido la ética de la responsabilidad.

No quisiera que esto quede en la memoria del pueblo, más allá del resultado, como una diferencia entre hombres y mujeres de partidos, como un emplazamiento de antagonismos, como alguna vez se dijo, porque está la salud de la República comprometida.

Por eso reitero mi adhesión al consejo de los nueves miembros que estuvieron presentes --no sé qué pasó con los ausentes-- en la reunión de la Comisión de Asuntos Constitucionales. Hemos coincidido en proponer al cuerpo la exclusión del senador Barrionuevo por un grave desorden de conducta que hace incompatible la continuidad de su presencia como miembro de esta casa.

Sr. Presidente (Gioja). -- Tiene la palabra el senador Cafiero.

Sr. Cafiero. -- Señor presidente: adelanto que voy a votar en contra de lo aconsejado por la Comisión de Asuntos Constitucionales, pero no porque tenga una idea clara de si el senador colega Barrionuevo es culpable o no de los delitos de los que se lo acusa. Porque fuera de toda duda, su juzgamiento --si así se puede llamar-- está influido por factores absolutamente ajenos a su actividad y a los cargos que eventualmente se le puedan probar.

Alrededor del caso Barrionuevo hay una batalla que yo calificaría de mediática. Ahí está el "gran hermano" que nos mira, juzga, nos inhibe o alienta, esto último muy pocas veces. Y detrás de la batalla mediática se da una contienda política. A menos de un mes de una elección nacional, ¿se puede creer que algún miembro de este cuerpo va a votar solamente reduciéndose a la cuestión objetiva y jurídica de un senador? ¿O votará en función de lo que está por venir dentro de treinta días?

En este sentido, se ha leído en algunos diarios: "Si lo echamos a Barrionuevo ganamos la elección". Y en otros --al revés-- se expresa: "Si lo echamos a Barrionuevo perdemos la elección". Esas expresiones fueron hechas por algunos de los candidatos con más posibilidades.

Entonces --en estas condiciones--, no sé si se puede ser rigurosamente objetivo. Porque algunos podemos negar que esto tenga influencia en nuestro juicio. Pero yo también estoy influido --aunque no soy miembro de la Comisión de Asuntos Constitucionales-- por esta circunstancia tan particular, por este momento tan álgido de la vida del país.

La lucha electoral --y mis colegas lo saben mejor que yo-- es áspera y dura. No es un pas de deux que se baila en un escenario agradable, o un minué que está perfumado por la persona que lo danza. En efecto, no es un minué, un pas de deux ni un colegio de señoritas. La lucha política --siempre fue así-- en tiempos electorales y definitivos se vuelve áspera y dura. Y también se vuelven ásperos y duros los hombres que la protagonizan.

Y hablo de "dureza" porque veo cómo se han convertido algunos de los colegas que están aquí. De la noche a la mañana, han comenzado a expresar unos fervores y unos entusiasmos, que exceden la cuota para transformarse en un espíritu de agresividad tremenda. Así, me doy cuenta de las piruetas que tienen que hacer --aunque a algunos ya no les importa tanto-- para conservarse fieles a la trayectoria histórica que cada uno de ellos ha tenido. Son muy duras las exigencias de la lucha electoral.

Con toda la simpatía y el respeto que me merece el senador Baglini decía que, por suerte, a pesar de esta intemperancia de la lucha electoral, hemos podido salir de otros aspectos de las luchas políticas que nos tuvieron divididos durante tanto tiempo. En efecto, pudimos salir de la hora del fraude y de las eras de las proscripciones. Entonces, la lucha política, si bien áspera y dura, no tiene esa gravedad, ese fondo insondable que tuvo durante tantos años en la vida de los argentinos.

De todos modos, la proscripción --que es otra de las etapas que muchos de nosotros creíamos que estaba superada; y que yo hoy digo que no lo está-- como elemento de lucha política, no se limita simplemente a los decretos de la dictadura militar. Evidentemente, el gobierno de Catamarca no tiene facultades para declarar ilegal al Partido Justicialista por un decreto y, en consecuencia, utilizó un elemento lateral, pero finalmente proscriptivo.

Pero --reitero--la historia de las proscripciones en la Argentina no es solamente la de las dictaduras militares. En 1962 --usted, compañero Gioja, debe recordarlo-- el peronismo ganó limpiamente las elecciones en la provincia de Buenos Aires y se lo proscribió por un decreto de Arturo Frondizi, que no era militar. Muchos de nosotros tenemos estos recuerdos muy a flor de piel, porque aunque han pasado años, signaron toda una etapa de nuestras vidas.

Entonces, cuando vemos que la proscripción vuelve a introducirse en las luchas electorales argentinas, sentimos miedo de tener que volver a recorrer un pasado que creíamos ya superado.

Sé que puede haber interpretaciones que permitan aducir que, en definitiva, no se trata de una proscripción porque ha habido una autoproscripción. Desde mi punto de vista, todas estas son cosas altamente discutibles. Y no digo que lo que estoy afirmando es totalmente así. Es posible que haya una cuota de responsabilidad en el senador Barrionuevo, en cómo se configuró la proscripción. Pero la proscripción se hizo. Si a mí, como ciudadano catamarqueño que va a un comicio y pregunta dónde está la boleta del Partido Justicialista, me dicen que no está, eso es proscripción, acá y en cualquier país del mundo, ahora y en cualquier época de la historia.

Por eso, en este debate, advierto una serie de paradojas realmente impensables, como el que miembros de mi partido defiendan la tesis de que no hubo proscripción, cuando ella fue reconocida formalmente hasta por el propio gobernador de la provincia. 

Y esto por qué es así. Yo no creo en los cambios de mentalidad. Creo, más bien, en el gran hermano y creo también en la lucha política, en la elección del 27 de abril, que transforma a muchos.

Muy bien. Además, y dicho con todo respeto hacia el radicalismo, creo que los radicales históricamente tienen un síndrome, que se llama Catamarca. Voy a explicar por qué, señor presidente. Me costó algún trabajo buscar los antecedentes. Pero voy amenizar un poco esta árida encuesta de artículos del Código Penal, del Código Civil y del Código Electoral.

En 1919 en Catamarca, en la ciudad de Andalgalá, ocurrió un hecho significativo. Recuérdese que en 1916 Hipólito Yrigoyen había ganado, a través de la ley Sáenz Peña, la primera elección libre de la República. Y los comicios ejemplares eran una bandera sagrada para el radicalismo de Hipólito Yrigoyen y para los radicales de esa generación.

Pero en Andalgalá, en una elección para conseguir los votos de la legislatura para nombrar senador por Catamarca --cuando la elección era indirecta-- los radicales se robaron una urna. Y con esa urna lograron impedir el voto de los antirradicales, que en ese entonces no eran conservadores sino que se los llamaba centristas catamarqueños o algo parecido. Ese hecho fue el acontecimiento político no sólo de ese año, sino de los tres o cuatro siguientes.

Félix Luna dijo al respecto que las acusaciones con relación a la urna de Andalgalá lograron su punto culminante con el debate parlamentario que se convirtió en el acontecimiento político del año y convirtió el proceso eleccionario de Catamarca en una suerte de hito histórico, a cuya vera el radicalismo se despojó definitivamente de sus vestiduras románticas, símbolo de su idealismo mesiánico, para trocarlas por las armaduras adecuadas al tipo de lucha que exigían las armas del adversario. Recordar Andalgalá fue la excusa que durante años usaron los partidos contrarios al radicalismo para justificar sus propios excesos.

Entonces, yo pido a los amigos radicales que recuerden Andalgalá; que no vuelvan a cometer otra vez el estropicio de ganar fraudulentamente una elección en la provincia de Catamarca proscribiendo al candidato del partido opositor.

Otra de las paradojas que todo este debate me vino alimentando es la siguiente. Aquí se habló de las imprudentes y condenables expresiones del senador Barrionuevo. Ahora, yo pregunto a este cuerpo quién podría imaginar cuál es el nombre del autor de esta frase: "Aprendí a hablar este lenguaje desde el año 30 y lo fui usando durante el largo fraude que imperó en mi provincia, donde a veces dejábamos de hablar para romper urnas, obligados a dignificar la conciencia ciudadana."

¿De quién es esta frase? ¿Es del padre de Barrionuevo o de Ricardo Balbín? ¿Adjudicaríamos a Ricardo Balbín el carácter de un facineroso que utilizaba la violencia?

Sra. Sapag. -- ¿Me concede una interrupción, señor senador?

Sr. Presidente (Gioja). -- Señor senador Cafiero: la señora senadora Sapag le solicita una interrupción. ¿Se la concede?

Sr. Cafiero. -- Sí, señor presidente.

Sr. Presidente (Gioja). -- Para una interrupción, tiene la palabra la señora senadora Sapag.

Sra. Sapag. -- Señor presidente: deseo formular dos preguntas al señor senador Cafiero.

La primera es la siguiente: si realmente hubiera habido proscripción, ¿usted justifica la violencia? Esta pregunta la formulo en función de todo lo que el señor senador Cafiero ha venido diciendo.

La segunda pregunta es si para el senador Cafiero el hecho de destacar los errores cometidos justifica lo injustificable. Y volvemos a caer en lo que dijo el señor senador Moro, en cuanto a vender "gato por liebre".

Sr. Presidente (Gioja). -- Continúa en el uso de la palabra el señor senador Cafiero.

Sr. Cafiero. -- Señor presidente: mi intención no es revalidar la violencia. En absoluto. Estoy ilustrando cómo un hombre demócrata como Ricardo Balbín también se excedió en el lenguaje. No sé si sus intenciones eran las mismas que las de Barrionuevo. Simplemente quiero significar que a veces las formalidades y las expresiones verbales no configuran una actitud delictiva.

Voy a decir una cosa muy dolorosa. Baglini dijo con toda propiedad que Perón se encargaba de decir que había que terminar con la violencia, pero si rescatamos a Perón en toda su trayectoria de líder, a veces no fue tan así.

Acá se reivindicó, por parte del señor senador por Tucumán, la figura de Ramón Castillo, quien, según sus expresiones --debo decir que no lo sabía-- habiendo sido proscripto porque no cumplía con un mandamiento de la Constitución provincial, renunció a una candidatura de senador o de gobernador. 

Sin embargo, todos sabemos que Ramón Castillo fue derrocado por una revolución militar y que ostentaba el cargo en virtud de la vida fraudulenta de los años 30 y 40. En consecuencia, creo que no puede ser traído como un ejemplo de conducta democrática, por más que haya renunciado a una candidatura en virtud de no cumplir con los requisitos de la Constitución provincial.

Sr. Baglini. -- Esas son las urnas de Balbín.

Sr. Presidente (Gioja). -- Senador Baglini: diríjase a la Presidencia.

Sr. Cafiero. -- Muy bien. Aquí se ha dicho que, evidentemente --y probablemente sea así--, cuando la Justicia lo termine de definir, todos tendremos la convicción de que el senador Barrionuevo no cumple con la residencia que pide la Constitución de Catamarca. Dejemos que se expida la Justicia. 

Por otra parte, el mismo artículo que exige la residencia dice que no puede ser gobernador de la provincia de Catamarca ni funcionario --probablemente la senadora Colombo lo sepa mejor que yo-- aquella persona que haya desempeñado cargos durante una dictadura militar. 

El señor Castillo padre --el mismo al que cuando le preguntaron si se iba a presentar para ser reelecto contestó que no era necesario porque sus hijos ya eran grandes-- fue gobernador de la provincia de Catamarca. Y esa prescripción que le hubiera impedido serlo por haberse desempeñado en un cargo al servicio de la dictadura militar, no privó en esa circunstancia.

Sra. Colombo. -- ¿Me permite una interrupción, señor senador?

Sr. Cafiero. -- ¡Sí, cómo no! Si me aclara la cuestión me quedaría muy satisfecho.

Sr. Presidente (Gioja). -- Tiene la palabra la señora senadora Colombo.

Le aclaro, senador Cafiero, que está corriendo su tiempo.

Sra. Colombo. -- Voy a ser breve.

Para que el senador Cafiero pueda salir de la duda --que ya se planteó en la sesión pasada-- le aclaro que la Constitución de la provincia de Catamarca se reformó en el año 1988, después de la muerte de Vicente Saadi. Creo que el motivo de la reforma apuntaba a que pudiera convocarse a elecciones, porque con la redacción que tenía la Constitución en aquel momento, quien debía completar el mandato era el vicegobernador de la provincia. 

Se reforma entonces la Constitución de Catamarca y se incorpora esta cláusula al artículo 131, que dice que quienes hayan desempeñado funciones en gobiernos de facto no pueden luego acceder a cargos electivos. Pero el gobernador Arnoldo Castillo, después gobernador constitucional, es habilitado por la Justicia en el entendimiento de que ninguna ley es retroactiva, porque Castillo se presenta a elecciones en el comicio del 1 de diciembre del año 1991. No sé si le quedó claro.

Sr. Cafiero. -- Me quedó claro pero tampoco me deja muy convencido.

Sr. Baglini. -- ¿Me permite una aclaración adicional?

Sr. Presidente (Gioja). -- Senador Cafiero: le pide una interrupción el senador Baglini.

Le recuerdo el tema del tiempo, senador Cafiero.

Sr. Baglini. -- Yo no voy emplear más de diez segundos. 

En este proceso que ha descripto la señora senadora por Catamarca, la Corte de esa provincia que admitió la pretensión estaba íntegramente formada por profesionales foráneos nombrados por la intervención federal. Además, el fiscal que actuó ante la Corte también era nombrado por la intervención federal. Digo esto para aventar toda sospecha de partidismo

Luego de eso, el expediente llegó a la Corte nacional que en esa época estaba integrada, como todos saben, hasta por gente del Partido Socialista. Lo cierto es que la Corte Suprema de la Nación, por aplicación del Pacto de San José de Costa Rica, lo declaró inconstitucional, como creo que lo haría ahora, probablemente, con el expediente que ya tiene estado en la provincia de Tucumán con la exigencia de la religión católica que tiene la Constitución de esa provincia.

Sr. Presidente (Gioja). -- Continúa en uso de la palabra el señor senador Cafiero.

Sr. Cafiero. -- Tengo entendido que los abogados de Barrionuevo, cuando hacen la presentación de inconstitucionalidad del artículo relativo a la residencia, se basan también en el Pacto de San José de Costa Rica.

No quiero abundar en esto para terminar diciendo lo siguiente, señor presidente.

En toda su vida institucional este Senado no ha expulsado a ninguno de sus miembros. Yo me pregunto si podemos violar esta tradición institucional e histórica de este cuerpo en las circunstancias actuales, cuando estamos haciendo un juicio influido por factores que no son estrictamente objetivos ni jurídicos. 

En segundo lugar, aquí se ha hecho una encendida defensa de la ética y de la moral, y se trató de conmover el ánimo que el "gran hermano" nos permite transmitir a los muchachos de la calle. Pero si alguien tiene títulos en este recinto, señor presidente, para invocar su total adhesión a la ética, es el que esto dice. Cuando en dramáticas sesiones de este cuerpo pedía la investigación de una denuncia a tono de la cual el gobierno de la Alianza probablemente había sobornado a algún miembro de este Senado para aprobar la reforma laboral, yo hubiera querido tener entonces ese testimonio que me habría ayudado mucho en momentos muy difíciles para mi vida no sólo política sino personal. En efecto, tuve que hacerme cargo de un delicadísmo tema institucional y debí pasar por alto amistades de mucho tiempo y afectos de mucha historia para dar al Senado el prestigio que en ese entonces merecía y que todavía merece.

Sr. Presidente (Gioja). -- Tiene la palabra el señor senador Passo.

Sr. Passo. -- Señor presidente: durante las últimas décadas he observado --diría que con bastante dolor-- diversos procesos políticos que de un lado y de otro nos tuvieron como protagonistas en distintos distritos del país, en donde más de un gobernador en ejercicio, cuando el pulso de la opinión pública le comenzaba a sonar como favorable, empezaba a mirar la Constitución de su provincia como adaptable a las necesidades políticas particulares, partidarias o grupales.

Cierto es que estos procesos en la Argentina, que fueron más de uno, se dieron en el marco de la rigidez que establecen todos nuestros sistemas constitucionales y en el marco de la legitimidad del poder constituyente. Pero, sin duda, iban marcando alguna tendencia: la de que a veces el hombre político se siente más fuerte que la propia ley y cree que aquella puede ser adaptada por procesos diversos de la sociedad en favor de sus objetivos.

Luis Barrionuevo se creyó más fuerte que la Constitución de su provincia. Pero, a diferencia de los otros episodios, no respetó la teoría de que la Constitución sólo se modifica a través del poder constituyente y quiso hacerse más fuerte que la propia Constitución desde el sitial que le otorga el poder constituido. Además, desafió la residencia como si fuera un tema menor. 

Estos procesos a los que hacía alusión tuvieron en cada uno de los distritos caravanas de hombres de derecho buscando y escribiendo a favor de las reelecciones de sus jefes políticos, por supuesto, en el marco de la legitimidad.

Cuando uno observa que para impugnar la residencia se acude a tratados internacionales, sinceramente, desea pedirle a Dios que proteja al derecho de los abogados que son capaces de escribir esa fundamentación.

La residencia es el entendimiento del constituyente de más de una provincia argentina en el sentido de que para gobernar hay que vivir en ese lugar; es la protección de las provincias en el pensamiento de que aquel que está radicado en una loma de un centro urbano no puede mañana por antojo ir a gobernar un distrito porque, con seguridad, desconoce el lugar. Pero lo más grave es querer luego, en un inventario de discursos que marca con claridad la impotencia argumental, confundir la residencia con proscripción. 

El trabajo de la Comisión de Asuntos Constitucionales, detallado y serio por cierto, deja en claro dos aspectos.

En primer lugar que, sin duda, Luis Barrionuevo tuvo participación y responsabilidad en los hechos de violencia y en los incidentes de Catamarca.

En segundo término, el seguimiento del proceso electoral también deja en claro que Luis Barrionuevo es el responsable de que el Partido Justicialista no participara de las elecciones. No sólo en el testimonio queda claro que se siente más fuerte que la Constitución; se sintió más fuerte que su propio partido y su propia historia. Si no soy yo, no es mi partido. Procedimiento claro que marca un evidente signo de prepotencia.

Prepotencia de poder que, sin duda alguna, lo llevó a culminar con los lamentables hechos de los que hemos sido testigos. 

Y por cierto que el debate pone en descubierto que muchos de los señores senadores, más que defendiendo la convicción, están defendiendo el mandato. Por supuesto que se le conocen mejores discursos a la senadora por Salta, quien dijo que es difícil relacionar si el volumen del discurso de Barrionuevo está vinculado o no con los hechos positivos de la violencia. Es decir que si uno incita a la violencia y no hay muerte o no hay delito, no se puede condenar la incitación a la violencia. Un mensaje lamentable en una senadora a quien respeto profundamente.

El senador por Entre Ríos dice que la honorabilidad del Senado de la Nación se mide por cuántos kilómetros recorre un senador. ¿Qué tiene que ver caminar con honorabilidad? Si también los mafiosos pueden tener vocación de maratonistas. La honorabilidad del Senado se mide por la honorabilidad de los señores senadores. Y la honorabilidad de los señores senadores está medida en las cosas que hacen, que dicen, que representan, que fiscalizan. 

Por cierto, los argumentos del senador Yoma caracterizan, con seguridad, la falta de argumentos. El senador Yoma invocó la interna de la Unión Cívica Radical. Yo, que formé parte de esa interna, no recuerdo a Terragno quemando gomas, a Moreau armando piquetes en las urnas. No recuerdo traslado de patotas. Recuerdo, sí, un proceso electoral con inconvenientes, presentaciones judiciales, fallos judiciales y recuerdo que para superar el conflicto, lejos de quemar urnas, habilitamos nuevas urnas. Y acatamos, por cierto todos, el veredicto de esas urnas. Los radicales tenemos una particularidad: nos gusta la interna y estamos acostumbrados a bancarnos el resultado. Ninguno de nosotros, cuando está por perder una interna, hace un nuevo partido. En todo caso, ese es el síndrome del senador que nos acusa.

Creo que hoy se está cumpliendo un mandato lamentable de protección. La orden fue proteger a Barrionuevo; este Barrionuevo que pone ministros, que maneja organismos, que traslada personas. 

Dice "El Diario" en una de sus páginas referida a Hurlingham, provincia de Buenos Aires: "La mano derecha de María Esther lideró los disturbios en Catamarca". Fabían Laurenzano juntaba gomas y nafta. Este muchacho fue nombrado subgerente nacional del PAMI. Fue detenido poco después de que fuera detenido un tal Palacios por el mismo hecho, que también trabajaba en el PAMI. Porque aquel que no trabaja en el PAMI, trabaja en el PAMI. Porque esta no es la obra social de los jubilados y pensionados; es el nicho donde algunos sacan ventaja. Y como consecuencia de eso, los jubilados y pensionados padecen un PAMI como el que tienen. Porque cuando votamos el último mamarracho, con una barra llena traída por el senador Barrionuevo, estábamos protegiendo estas cosas y no estábamos, en realidad, direccionando los buenos destinos del PAMI. Pero la consecuencia política es aún más profunda y es lo que quiero abordar en este momento.

Yo podría rescatar de esta sesión --mirando tal vez al bloque justicialista-- que la presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales no reparó, para actuar en este tema, en procesos vinculados con la estrategia electoral que integra; que prefirió actuar de acuerdo con la convicción vinculada con su responsabilidad como miembro de una comisión tan importante y como representante de su provincia. 

La senadora Kirchner dijo alguna vez en este recinto: "Yo soy la cara nacional y circunstancial de un pensamiento." La misma posición que va a adoptar la senadora Kirchner también la adoptará con seguridad el otro senador de su provincia. Lo que me lleva a deducir --y no con poca alegría-- que el gobernador Kirchner, el candidato presidenciable de uno de los "neolemas" del Partido Justicialista, piensa que Barrionuevo se debe ir del Senado. Y es importante que muchos de los presidenciables argentinos piensen en la honorabilidad del Senado. 

Lo triste es que veo encolumnado al bloque justicialista por una decisión de liderazgo. El presidente Duhalde, entre la posición del referente político a quien apoya y la decisión de la prepotencia y la presión que representa el senador Barrionuevo, optó por esto último. Y mañana los argentinos van a razonar con frustración que Barrionuevo es senador de la Nación sin merecerlo, porque el presidente de los argentinos lo ha protegido. Ese es el más duro de los golpes para la honorabilidad del Senado, para la democracia de los argentinos y para la credibilidad de la sociedad.

Sr. Presidente (Gioja). -- Voy a leer los senadores que están anotados en la lista de oradores. Digo esto para que acomodemos los horarios. Se trata de los senadores Colombo, Falco, Conti, Ibarra, Barrionuevo, Menem, Maestro y Pichetto. La presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales está anotada para realizar un comentario antes del senador Maestro.

Tiene la palabra la señora senadora Colombo.

Sr. Colombo.-- Señor presidente: no puedo dejar de hacer algunas reflexiones con relación a la intervención del señor senador por la provincia de Buenos Aires, que recordaba hechos sucedidos en Catamarca en el año 1919. Decía que el radicalismo catamarqueño, aparentemente, siempre habría sido un dolor de cabeza para la Unión Cívica Radical nacional. A ello quiero responder que el 2 de marzo en Catamarca no se robaron una urna. De las 903 urnas distribuidas en las escuelas de toda la provincia regresaron menos de 600; concretamente, creo que se robaron, se destruyeron o se quemaron alrededor de 350 urnas. 

Voy a referirme ahora a la intervención del señor senador por Buenos Aires en la sesión del 6 de marzo. Voy a leer a continuación las famosas catilinarias, a propósito de Catilina, que era un fogoso senador que quería una provincia del Imperio Romano y que como no se la daban comenzó a conspirar contra el gobierno de entonces, contra el Senado y contra la aristocracia gobernante. Fue entonces que en el Senado le salió al cruce Cicerón, tal vez el mejor orador que ha tenido la historia política del mundo. En esa instancia, fue que lanzó aquellas famosas catilinarias, que comenzaban diciendo: "Quosque tantem, Catilina, abutiere patientia nostra.". ¿Hasta cuándo, Catilina, vas a seguir abusando de nuestra paciencia? Luego, Cicerón, en lugar de cumplir con sus promesas democráticas y desoyendo los reclamos de la democracia incipiente de aquella Roma imperial, intentó no sólo matar a Catilina, sino extrañarlo de la Roma de aquel tiempo. Y él termina diciendo: "Yo no quiero que Barrionuevo se convierta en el Catilina de este Senado, aunque veo que para Cicerón hay unos cuantos anotados.". ¿Hasta cuándo Catilina vas a seguir abusando de nuestra paciencia? 

Para mayor ilustración, quiero decir al señor senador por la provincia de Buenos Aires, que bien reconoce --creo que con honestidad-- que hay que hacer un gran esfuerzo, a veces, para defender algunas cosas, que el jueves o viernes en Catamarca, apoderados del senador José Luis Barrionuevo presentaron nuevamente una información sumaria ante el juzgado federal de Catamarca a los fines de dictaminar sobre la competencia, a los efectos de acreditar su residencia en la provincia de Catamarca por un lapso no inferior a los cinco años. Esto data de hace cuatro o cinco días y motivó un dictamen de la Fiscalía Federal que dictamina sobre la incompetencia del señor juez para entender en la información sumaria solicitada a los fines de acreditar residencia del ciudadano José Luis Barrionuevo por ser resorte de la justicia ordinaria, basando este dictamen en la jurisprudencia y en la doctrina existentes en la materia. Creo que esta es una prueba más de la maraña judicial que fue parte de una estrategia que, lejos de buscar justicia, buscó confundir y lo sigue haciendo a contrapelo de lo que algunos senadores han manifestado acá, esperanzados de que quien ejerce el liderazgo de un partido político, que es un actor principalísimo de la vida democrática de Catamarca, realmente reflexione y contribuya a un clima de convivencia y de tolerancia que mucho nos costó construir a los catamarqueños. 

Quiero hacer estas aclaraciones para que nadie se equivoque. No podemos pedirle al paraíso que nos dé uvas. Tenemos pruebas acreditadas en el expediente iniciado por la Comisión de Asuntos Constitucionales respecto de esta compleja maraña judicial. Para graficarlo, diría que se hizo una presentación en todas las ventanillas del Poder Judicial. Y ante esto uno se pregunta: ¿por qué lo hace? ¿Está mal asesorado? ¿Tiene malos abogados? ¿O es realmente una actitud de mala fe que busca solamente confundir? 

Mucho se habló aquí acerca de todas las actuaciones llevadas adelante en la Comisión de Asuntos Constitucionales. Yo las reivindico. La mayoría de los señores senadores y senadoras que hicieron uso de la palabra dijeron que en la Comisión se trabajó con arreglo a esta facultad disciplinaria que tiene el Senado --conferida por el artículo 66 de la Constitución Nacional--, conscientes de --en el caso de la exclusión-- estar frente a una medida disciplinaria extrema, que nadie nunca desearía tomar contra un par y que por ser tan extrema es incidental, es decir, no están taxativamente definidos cuáles son los motivos por los cuales se puede llegar a tomar esta extrema decisión en contra de un legislador.

Por otra parte, creo que la comisión ha procedido en el marco de esas atribuciones, garantizando el ejercicio del legítimo derecho de defensa del senador Barrionuevo, quien con creces pudo hacer presentaciones en la comisión, mandar a sus apoderados a sentarse en las reuniones --como si fueran legisladores-- e interrogar a los testigos y a los senadores. Por lo tanto, respecto del procedimiento no me parece que puedan caber dudas.

Nos encontramos frente a la necesidad de dar una respuesta institucional como Senado de la Nación y como representantes del sistema político argentino.

Mucho se dijo respecto de la dificultad que puede tener un legislador para proceder con objetividad en momentos políticos como los que se viven, ante la inminencia de una elección nacional en la que, si mal no recuerdo, como bien decía un titular de un diario hace pocos días: "Hay seis candidatos pero ningún partido".

Uno no elige el momento en el que tiene que gobernar, eso lo dice siempre el gobernador de mi provincia. Por supuesto que a los que ejercen funciones ejecutivas les encantaría gobernar en tiempos de bonanza, cuando hay mucho dinero para invertir en obras públicas, en infraestructura para el desarrollo, etcétera.

Parafraseando estas afirmaciones, diría que a nosotros no nos está dado elegir en qué momento vamos a ejercer el uso de estas facultades disciplinarias, fundamentalmente cuando nos encontramos frente a lo que el senador solicitaba en su descargo, hechos objetivos, puntuales y concretos que demuestran que él ha incurrido en una verdadera estrategia con dos pilares: uno judicial --el de la maraña judicial, el de la presentación simultánea en todas las ventanillas del Poder Judicial--, a los efectos de que, en primer lugar, las sentencias fueran apeladas, recurridas y vueltas a apelar, con recursos extraordinarios y recursos que van y que vienen. El otro paso fue la base de su estrategia desde el punto de vista político y se desarrolló de la siguiente manera. El 27 de febrero, fecha en la que vencía el último plazo otorgado por la Justicia Electoral de la provincia para la presentación de las boletas, ante la intimación que el Frente Alianza Justicialista recibe de la Justicia para que proceda a efectuar este paso --cuya responsabilidad considero que es excluyente y exclusiva de los partidos políticos--, la misma es rechazada por sus apoderados.

Se han ensayado atenuantes de toda naturaleza para eludir el debate del tema que nos convoca, que es determinar si a tenor de las disposiciones del artículo 66 de la Constitución Nacional este Senado puede usar las facultades disciplinarias frente a proyectos de resolución que acusan de indignidad a alguno de sus integrantes.

Se habló de la proscripción y de la justicia adicta. Con respecto a la proscripción respondo que la Constitución no proscribe. Y no respondo con mis palabras, sino con las de un testigo aportado por el senador Barrionuevo en su descargo, el doctor Rubén Horacio Manzi, candidato a gobernador por el Frente por la Gente, que en la Comisión de Asuntos Constitucionales, ante la consulta de si él consideraba que el Partido Frente Justicialista estaba proscripto o no, respondió "La Constitución no proscribe". 

Creo que el senador Barrionuevo, de hecho y por actos propios, imposibilitó la participación de su fuerza política en el comicio del 2 de marzo. Imposibilitó que los candidatos de esa fuerza política que estaban oficializados ejercieran sus derechos políticos de ser elegidos e impidió que los afiliados y simpatizantes de esa fuerza política ejercieran el derecho a elegir.

Cuando se habla de justicia adicta se insiste en una estrategia de confundir. Se ha afirmado en forma contundente de cuándo datan las designaciones de los magistrados de la justicia catamarqueña que han intervenido en las distintas instancias del proceso electoral en mi provincia. 

Lamento tener que decir esto, pero tengo el deber de responder a esas acusaciones --que son falaces--, diciendo que no puedo aceptar que un senador diga --más o menos textualmente-- "¿Cuál es la justicia que a mí me va a impedir que sea candidato a gobernador por la provincia en la que he